sábado, 19 de mayo de 2012

LOS PRIMEROS DISCÍPULOS

“La pregunta que Cristo había dirigido a Pedro era significativa. Men­cionó sólo una condición para ser discípulo y servir. ‘¿Me amas?’ dijo. Esta es la cualidad esencial. Aunque Pedro poseyese todas las demás, sin el amor de Cristo no podía ser pastor fiel sobre el rebaño del Señor. El conocimiento, la benevolencia, la elocuencia, la gratitud y el celo son todos valiosos auxiliares en la buena obra; pero sin el amor de Jesús en el corazón, la obra del ministro cristiano fracasará seguramente” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 753).

“Morar en Cristo es elegir únicamente el carácter de Cristo, de modo que los intereses de Él se identifiquen con los tuyos. Mora en Él para ser y hacer sólo lo que Él quiere. Estas son las condiciones del discipulado, y a menos que las cumplas, nunca podrás hallar descanso. El descanso está en Cristo. No puede existir lejos de Él” (Mensajes Selectos, tomo 1, pág. 130).

ANDRÉS Y JUAN

1. Después de haber oído el testimonio de Juan el Bautista, ¿quién decidió seguir a Jesús? Juan 1:35-37.

“Juan volvió a ver a Jesús entre el pueblo. Otra vez se iluminó el rostro del profeta con la gloria del Invisible, mientras exclamaba: ‘He aquí el Cordero de Dios’. Las palabras conmovieron el corazón de los discípulos. Ellos no las comprendían plenamente. ¿Qué significaba el nombre que Juan le había dado: ‘Cordero de Dios’?” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 112).

2. ¿Cómo llamaron a Jesús y qué sincero interés se revelaba en sus preguntas? Juan 1:38-40.

“Dejando a Juan, se fueron en pos de Jesús. Uno de ellos era Andrés, hermano de Simón; el otro Juan, el que iba a ser el evangelista. Éstos fueron los primeros discípulos de Cristo. Movidos por un impulso irresistible, siguieron a Jesús, ansiosos de hablar con Él, aunque asombrados y en silencio, abrumados por el significado del pensamiento: ‘¿Es éste el Mesías?’

“Jesús sabía que los discípulos le seguían. Eran las primicias de su ministerio, y había gozo en el corazón del Maestro divino al ver a estas almas responder a su gracia... Ellos eran conscientes de un solo propósito. La presencia de Cristo llenaba su pensamiento. Exclamaron: ‘Rabbí,... ¿dónde moras?’ En una breve entrevista, a orillas del camino, no podían recibir lo que anhelaban. Deseaban estar a solas con Jesús, sentarse a sus pies, y oír sus palabras” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 112).

SIMÓN Y FELIPE

3. Gozosos de haber encontrado al Mesías, ¿qué hizo inmediatamente Andrés? Juan 1:41, 42.

“Andrés trató de impartir el gozo que llenaba su corazón. Yendo en busca de su hermano Simón, exclamó: ‘Hemos hallado al Mesías’. Simón no se hizo llamar dos veces. Él también había oído la predicación de Juan el Bautista, y se apresuró a ir al Salvador. Los ojos de Jesús se posaron sobre él, leyendo su carácter y su historia. Su naturaleza impulsiva, su corazón amante y lleno de simpatía, su ambición y confianza en sí mismo, la historia de su caída, su arrepentimiento, sus labores y su martirio: el Salvador lo leyó todo, y dijo: ‘Tú eres Simón, hijo de Jonás: tú serás lla­mado Cefas (que quiere decir, Piedra)’” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 113).

4. ¿Cómo fue Felipe llevado a Jesús? Juan 1:43, 44.

“Fue por medio del contacto y la asociación personales cómo Jesús preparó a sus discípulos. A veces les enseñaba, sentado entre ellos en la ladera de la montaña; a veces a la orilla del mar, o andando con ellos en el camino, les revelaba los misterios del reino de Dios. No sermoneaba, como hacen los hom­bres hoy. Dondequiera que hubiese corazones abiertos para recibir el mensaje divino, revelaba las verdades del camino de salvación. No ordenaba a sus discípulos que hiciesen esto o aquello, sino que decía: ‘Seguid en pos de mí’” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 127).

“Los que ocupan puestos elevados pueden desviar a otros. Aun los más sabios se equivocan; los más fuertes pueden vacilar y tropezar. Es necesario que la luz del cielo se derrame constantemente sobre nuestro sendero. Nues­tra única seguridad estriba en confiar implícitamente nuestro camino a Aquel que dijo: ‘Sígueme’” (Patriarcas y Profetas, pág. 599).

EL LLAMADO DEL MAESTRO A NATANAEL

5. En su entusiasmo, ¿a quién le habló Felipe acerca de Jesús? ¿Crees que esta manera de compartir al Salvador con otros es efectiva aún hoy? Juan1:45.

6. Aunque Natanael al principio expresó prejuicios, ¿de qué forma maravillosa Jesús le habló al corazón? Juan 1:46-48.

“Nadie será jamás llamado a perfeccionar un carácter cristiano bajo cir­cunstancias más desfavorables que las que rodearon a nuestro Salvador. El hecho de que Cristo viviera treinta años en Nazaret, lugar del cual muchos consideraban una maravilla que saliese algo bueno, es un reproche para los jóvenes que piensan que su carácter religioso debe conformarse a las circunstancias. Si el ambiente de los jóvenes es desagradable y positivamente malo, muchos hacen de esto una excusa para no perfeccionar un carácter cristiano. El ejemplo de Cristo sería un reproche para la idea de que sus seguidores han de depender del lugar, la fortuna o la prosperidad para vivir vidas sin culpa. Cristo les enseñaría que su fidelidad haría honorable cualquier puesto, por humilde que sea, al cual los haya llamado la providencia de Dios” (Mensajes para los Jóvenes, pág. 77).

7. ¿Qué confesión hizo Natanael desde lo más profundo de su corazón cuando vio que Jesús comprendía su anhelo más íntimo? Juan 1:49-51.

“Pero los dones de Jesús son siempre frescos y nuevos. El banquete que Él provee para el alma no deja nunca de dar satisfacción y gozo. Cada nuevo don aumenta la capacidad del receptor para apreciar y gozar las bendiciones del Señor. Da gracia sobre gracia. No puede agotarse la pro­visión. Si moramos en Él, el recibimiento de un rico don hoy, nos ase­gura la recepción de un don más rico mañana. Las palabras de Jesús a Natanael expresan la ley de Dios al tratar con los hijos de la fe. A cada nueva revelación de su amor, declara al corazón dispuesto a recibirle: ‘¿Crees? cosas mayores que éstas verás’” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 122).

MEDITACIÓN

“Podéis elevaros hasta las alturas a las cuales os invita el Espíritu Santo. La verdadera religión significa vivir la Palabra en vuestra vida práctica. Vuestra profesión no tiene ningún valor sin la práctica realización de la Palabra. ‘Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz cada día, y sígame’. Esta es la condición para ser discípulo” (Testimonios para Ministros, pág. 125).

“Este amor es la evidencia de su discipulado. ‘En esto conocerán todos que sois mis discípulos –dijo Jesús,– si tuviereis amor los unos con los otros’. Cuando los hombres no están vinculados por la fuerza o los intere­ses propios, sino por el amor, manifiestan la obra de una influencia que está por encima de toda influencia humana. Donde existe esta unidad, constituye una evidencia de que la imagen de Dios se está restaurando en la humanidad, que ha sido implantado un nuevo principio de vida. Muestra que hay poder en la naturaleza divina para resistir a los agentes sobrenaturales del mal, y que la gracia de Dios subyuga el egoísmo inherente en el corazón natural” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 633).

TENTACIÓN Y VICTORIA

“‘Viene el príncipe de este mundo –dice Jesús– mas no tiene nada en mí’. No había en Él nada que respondiera a los sofismas de Satanás. Él no consintió en pecar. Ni siquiera por un pensamiento cedió a la tentación. Así también podemos hacer nosotros... Mientras estemos unidos con Él por la fe, el pecado no tendrá dominio sobre nosotros” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 99).

TENTADO COMO NOSOTROS

1. Después de la gloriosa escena del bautismo de Jesús en el Jordán, ¿hacia dónde fue guiado? ¿Por qué? Lucas 4:1; Mateo 4:1, 2.

“Cuando Jesús fue llevado al desierto para ser tentado, fue llevado por el Espíritu de Dios. Él no invitó a la tentación. Fue al desierto para estar solo, para contemplar su misión y su obra. Por el ayuno y la oración, debía fortalecerse para andar en la senda manchada de sangre que iba a recorrer. Pero Satanás sabía que el Salvador había ido al desierto, y pensó que ésa era la mejor ocasión para atacarle” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 90).

“Cuando Jesús entró en el desierto, fue rodeado por la gloria del Padre. Absorto en la comunión con Dios, se sintió elevado por encima de las debilidades humanas. Pero la gloria se apartó de Él, y quedó solo para luchar con la tentación. Ésta le apremiaba en todo momento. Su naturaleza humana rehuía el conflicto que le aguardaba” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 220).

2. Después de haber ayunado cuarenta días, ¿qué tentación debió afrontar? Lucas 4:2, Mateo 4:3.

“Durante cuarenta días ayunó y oró. Débil y demacrado por el hambre, macilento y agotado por la agonía mental, ‘desfigurado era su aspecto más que el de cualquier hombre, y su forma más que la de los hijos de Adán’. Entonces vio Satanás su oportunidad” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 93).

“Fue en el tiempo de la mayor debilidad cuando Cristo fue asaltado por las tentaciones más fieras. Así Satanás pensaba prevalecer. Por este método había obtenido la victoria sobre los hombres. Cuando faltaba la fuerza y la voluntad se debilitaba, y la fe dejaba de reposar en Dios, enton­ces los que habían luchado valientemente por lo recto durante mucho tiempo, eran vencidos... Así se había aprovechado Satanás de la debi­lidad de la humanidad. Y aun hoy sigue obrando de la misma manera. Siempre que una persona esté rodeada de nubes, se halle perpleja por las circunstancias, o afligida por la pobreza y angustia, Satanás está listo para tentarla y molestarla. Ataca los puntos débiles de nuestro carácter. Trata de destruir nuestra confianza en Dios porque Él permite que exista tal estado de cosas. Nos vemos tentados a desconfiar de Dios y a poner en duda su amor... Si nosotros le hiciéramos frente como lo hizo Jesús, evitaríamos muchas derrotas” (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 95, 96).

LA PRIMERA TENTACIÓN

3. Aunque Jesús estaba hambriento y débil en extremo, ¿cuál fue su respuesta a la tentación del diablo a usar su poder divino para satisfacer sus necesidades? Marcos 4:4.

“Jesús hizo frente a Satanás con las palabras de la Escritura. ‘Escrito está’, dijo. En toda tentación, el arma de su lucha era la Palabra de Dios. Satanás exigía de Cristo un milagro como señal de su divinidad. Pero aquello que es mayor que todos los milagros, una firme confianza en un ‘así dice Jehová’, era una señal que no podía ser controvertida. Mientras Cristo se mantuviese en esa posición, el tentador no podría obtener ventaja alguna.

“Muchas veces el que sigue a Cristo se ve colocado donde no puede servir a Dios y llevar adelante sus empresas mundanales. Tal vez le parezca que la obediencia a un claro requerimiento de Dios le privará de sus medios de sostén... pero lo único en que podemos confiar en este mundo es la palabra de Dios... Aun en esta vida, no puede beneficiarnos el apartarnos de la voluntad de nuestro Padre celestial. Cuando aprendamos a conocer el poder de su palabra no seguiremos las sugestiones de Satanás para obtener alimento o sal­varnos la vida. Lo único que preguntaremos será: ¿Cuál es la orden de Dios, y cuál es su promesa?” (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 95, 96).

EL SEGUNDO ATAQUE

4. En su segunda tentación, ¿qué le pidió Satanás a Jesús que demostrara? Mateo 4:5, 6.

5. ¿Cómo respondió Jesús a este desafío? ¿Cuál fue el resultado? Mateo 4:7.

“Recordad que solamente Dios puede argumentar con Satanás (Letter 206, 1906)” (Comentario Bíblico Adventista, tomo 5, pág. 1083).

“Jesús no se iba a colocar en peligro para complacer al diablo. ¿Pero cuán­tos hoy día pueden resistir un reto? (Manuscripts 17, 1893)” (Comentario Bíblico Adventista, tomo 5, pág. 1059).

“Jesús declaró a Satanás: ‘Escrito está además: No tentarás al Señor tu Dios’…

“Muchas veces, cuando Satanás no logra excitar la desconfianza, nos induce a la presunción. Si puede hacernos entrar innecesariamente en el camino de la tentación, sabe que la victoria es suya. Dios guardará a todos los que anden en la senda de la obediencia; pero el apartarse de ella es aven­turarse en terreno de Satanás... El Salvador nos ha ordenado: ‘Velad y orad, para que no entréis en tentación’. La meditación y la oración nos impedirían precipitarnos, sin orden alguna, al peligro...” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 102).

LA TERCERA TENTACIÓN

6. ¿Qué engañoso ofrecimiento hizo luego Satanás al Reden­tor? Mateo 4:8, 9.

“La misión de Cristo podía cumplirse únicamente por medio de padecimientos. Le esperaba una vida de tristeza, penurias y conflicto, y una muerte ignominiosa. Debía llevar los pecados del mundo entero. Debía soportar la separación del amor de su Padre. El tentador le ofrecía la entrega del poder que había usurpado” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 103).

7. ¿Cómo respondió Jesús a este ofrecimiento seductor y engañador? ¿Qué demuestra su clara y firme respuesta? ¿Qué seguridad nos da la victoria de Cristo sobre ésta y toda otra tentación? Mateo 4:10, 11; Hebreos 4:5; Hebreos 2:18.

“Satanás se acerca a los hombres con la misma tentación, y tiene más éxito con ellos” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 105).

“Satanás no tuvo poder para resistir la orden... se vio obligado a reti­rarse de la presencia del Redentor del mundo. La victoria de Cristo fue tan completa como lo había sido el fracaso de Adán” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 104).

“Así podemos nosotros resistir la tentación y obligar a Satanás a ale­jarse. Jesús venció por la sumisión a Dios y la fe en Él, y mediante el apóstol nos dice: ‘Someteos pues a Dios; resistid al diablo, y de vosotros huirá. Allegaos a Dios, y Él se allegará a vosotros’. No podemos salvarnos a nosotros mismos del poder del tentador; él venció a la humanidad, y cuando nosotros tratamos de resistirle con nuestra propia fuerza caemos víctimas de sus designios; pero ‘torre fuerte es el nombre de Jehová: a Él correrá el justo, y será levantado’ Proverbios 18:10. Satanás tiembla y huye delante del alma más débil que busca refugio en ese nombre poderoso” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 105).

MEDITACIÓN

“Muchos consideran este conflicto entre Cristo y Satanás como si no tuviese importancia para su propia vida; y para ellos tiene poco interés. Pero esta controversia se repite en el dominio de todo corazón humano. Nunca sale uno de las filas del mal para entrar en el servicio de Dios, sin arrostrar los asaltos de Satanás. Las seducciones que Cristo resistió son las mismas que nosotros encontramos tan difíciles de resistir. Le fueron infligidas en un grado tanto mayor cuanto más elevado es su carácter que el nuestro” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 91).

EL BAUTISMO DE JESÚS

“Juan había quedado profundamente conmovido al ver a Jesús postrarse como suplicante para pedir con lágrimas la aprobación del Padre. Al rodearle la gloria de Dios y oírse la voz del cielo, Juan reconoció la señal que Dios le había prometido. Sabía que era al Redentor del mundo a quien había bau­tizado. El Espíritu Santo descendió sobre él, y extendiendo la mano, señaló a Jesús y exclamó: ‘He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo’” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 87).

EL MINISTERIO DE JUAN EL BAUTISTA

1. Antes que Jesús iniciara su ministerio público, ¿qué desper­tar espiritual tuvo lugar? ¿Por qué fue tan importante? Mateo 3:1, 2; Marcos 1:4; Lucas 7:29.

“Juan había de salir como mensajero de Jehová, para comunicar a los hombres la luz de Dios. Debía dar una nueva dirección a sus pensamientos. Debía hacerles sentir la santidad de los requerimientos de Dios, y su necesi­dad de la perfecta justicia divina. Un mensajero tal debía ser santo. Debía ser templo del Espíritu de Dios” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 75).

“Al preparar el camino para la primera venida de Cristo, era un repre­sentante de aquellos que prepararían a un pueblo para la segunda venida del Señor...

“Juan proclamaba la venida del Mesías, e invitaba al pueblo a arrepen­tirse. Como símbolo de la purificación del pecado, bautizaba en las aguas del Jordán. Así, mediante una lección objetiva muy significativa, declaraba que todos los que querían formar parte del pueblo elegido de Dios estaban con­taminados por el pecado y que sin la purificación del corazón y de la vida, no podrían tener parte en el reino del Mesías” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 80).

LA RAZÓN DEL BAUTISMO DE JESÚS

2. ¿Por qué fue Jesús a Juan el Bautista para ser bautizado? Mateo 3:13.

“Las noticias referentes al profeta del desierto y su maravillosa predi­cación, cundieron por toda Galilea. El mensaje alcanzó a los campesinos de las aldeas montañesas más remotas, y a los pescadores que vivían a orillas del mar; y en sus corazones sencillos y fervientes halló la más sincera respuesta. En Nazaret repercutió en la carpintería que había sido de José, y Uno recono­ció el llamamiento. Había llegado su tiempo. Dejando su trabajo diario, se despidió de su madre, y siguió en las huellas de sus compatriotas que acudían al Jordán” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 84).

3. ¿Por qué se asombró Juan el Bautista cuando Jesús vino para ser bautizado por él? Mateo 3:14.

“Cuando Jesús vino para ser bautizado, Juan reconoció en Él una pureza de carácter que nunca había percibido en nadie. La misma atmósfera de su presencia era santa e inspiraba reverencia. Entre, las multitudes que le habían rodeado en el Jordán, Juan había oído sombríos relatos de crímenes, y conocido almas agobiadas por miríadas de pecados; nunca había estado en contacto con un ser humano que irradiase una influencia tan divina. Todo esto concordaba con lo que le había sido revelado acerca del Mesías. Sin embargo, vacilaba en hacer lo que le pedía Jesús. ¿Cómo podía él, pecador, bautizar al que era sin pecado? ¿Y por qué había de someterse el que no necesitaba arrepentimiento a un rito que era una confesión de culpabilidad que debía ser lavada?” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 85).

4. ¿Por qué fue Jesús a Juan para ser bautizado, cuando no tenía pecados que confesar o arrepentirse? ¿Qué significa este importante paso en la misión de Cristo a favor del mundo? Mateo 3:15.

“Jesús no recibió el bautismo como confesión de culpabilidad propia. Se identificó con los pecadores, dando los pasos que debemos dar, y hacien-do la obra que debemos hacer. Su vida de sufrimiento y paciente toleran­cia después de su bautismo, fue también un ejemplo para nosotros” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 85).

“La belleza divina del carácter de Cristo, de quien los hombres más nobles y más amables son tan sólo un pálido reflejo; de quien escribió Salomón, por el Espíritu de inspiración, que es el ‘señalado entre diez mil.,… todo Él codiciable’; de quien David, viéndolo en visión profética, dijo: ‘Más hermoso eres que los hijos de los hombres’; Jesús, la imagen de la persona del Padre, el esplendor de su gloria; el que fue abnegado Redentor en toda su peregrinación de amor en el mundo, era una repre­sentación viva del carácter de la ley de Dios. En su vida se manifestó el hecho de que el amor nacido en el cielo, los principios fundamentales de Cristo, sirven de base a las leyes de rectitud eterna” (El Discurso Maestro de Jesucristo, pág. 47).

“Al hablar de la ley, dijo Jesús: ‘No he venido para abrogar, sino para cumplir’. Aquí usó la palabra ‘cumplir’ en el mismo sentido que cuando declaró a Juan el Bautista su propósito de ‘cumplir toda justicia’, es decir, llenar la medida de lo requerido por la ley, dar un ejemplo de conformidad perfecta con la voluntad de Dios” (El Discurso Maestro de Jesucristo, pág. 46).

LA SEÑAL DE LA ACEPTACIÓN Y APROBACIÓN DE SU PADRE

5. Inmediatamente después del bautismo de Jesús, ¿qué señal gloriosa de aprobación vino desde el cielo y reposó sobre Él? Mateo 3:16; Lucas 3:21; Juan 1:32.

“Cuando Cristo se arrodilló en las riberas del Jordán después de su bautismo, los cielos se abrieron, y el Espíritu descendió en forma de paloma, y como oro bruñido lo circundó con su gloria; y se oyó la voz de Dios que decía desde el cielo: ‘Este es mi hijo amado, en el cual tengo con­tentamiento’ (Mat. 3: 17). La oración de Cristo en favor del hombre abrió los portales del cielo, y el Padre respondió, aceptando la petición elevada en beneficio de la raza caída. Jesús oró como sustituto y garantía nuestros, y ahora la raza humana tiene acceso al Padre por los méritos de su amado Hijo...” (La Maravillosa Gracia, pág. 84).

“La luz que circundaba al divino Hijo de Dios caerá sobre el sendero de todos los que siguen sus huellas. No hay razón para desanimarse. Las prome­sas de Dios son seguras y firmes” (My Life Today, pág. 260).

6. ¿Qué otro testimonio divino fue dado? Mateo 3:17; Lucas 3:22; Juan 1:33, 34.

“Jesús fue nuestro ejemplo en todo lo que se refiere a la vida y a la piedad. Fue bautizado en el Jordán, en la forma en que deben serlo los que se allegan a Él. Los ángeles celestiales estaban observando con intenso interés la escena del bautismo del Salvador, y si los ojos de los que estaban mirando hubieran sido abiertos, habrían visto la hueste celestial rodeando al Hijo de Dios mien­tras se arrodillaba a la orilla del Jordán. El Señor había prometido a Juan darle una señal por la cual pudiera conocer quién era el Mesías, y al salir Jesús del agua, se dio la prometida señal, porque vio los cielos abiertos, y el Espíritu de Dios, a semejanza de una paloma de oro bruñido, que se posaba sobre la cabeza de Cristo, y una voz del cielo que decía: ‘Este es mi Hijo amado, en el cual tengo contentamiento’... Jesús, el Redentor del mundo, había abierto el camino para que el más pecador, el más necesitado y el más oprimido y des­preciado, pudiera hallar acceso al Padre, pudiera tener un hogar en las man­siones que Jesús ha ido a preparar para aquellos que le aman (The Youth’s Instructor, 23 de Junio, 1892)” (Hijos e Hijas de Dios, pág. 136).

SIMULTANEAMENTE MONARCA Y HOMBRE

7. ¿Qué edad tenía Jesús cuando fue bautizado? ¿Por qué es sig­nificativo? Lucas 3:23.

“…Contemplar a Cristo, el Monarca del cielo, igual a Dios, que tomó la forma humana y realizó el plan de redención, quebrantando las cadenas con que Satanás había atado al hombre y haciendo posible para éste recobrar su condición de hombre... El hecho que Cristo adoptara la naturaleza humana, y se mantuviera al nivel del hombre durante treinta años, y entonces ofrendara su alma en propiciación por el pecado para que el hombre no pereciese, constituye un tema digno del más profundo pensamiento y del más concentrado estudio….” (Mensajes para los Jóvenes, págs. 253, 254).

“Cristo fue el único ser que vivió sin pecar en esta tierra. Sin embargo, durante casi treinta años moró entre los perversos habitantes de Nazaret. Este hecho es una reprensión para los que creen que dependen del lugar, la fortuna o la prosperidad para vivir una vida sin mácula. La tentación, la pobreza, la adversidad son la disciplina que se necesita para desarrollar pureza y firmeza” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 52).

MEDITACIÓN

“Los que se han levantado con Cristo para andar en novedad de vida, son los elegidos de Dios. Son santos frente al Señor, y Él los reconoce como sus amados. Como tales, están bajo el solemne pacto de distinguirse manifestando humildad de mente. Deben revestirse del manto de justi­cia. (Carta 32, 1907)” (Hijos e Hijas de Dios, pág. 136).