domingo, 6 de julio de 2014

Grande es tu Fe

“Con fe, la mujer de Fenicia se lanzó contra las barreras que habían sido acumuladas entre judíos y gentiles. A pesar del desaliento, sin prestar atención a las apariencias que podrían haberla inducido a dudar, confió en el amor del Salvador. Así es como Cristo desea que confiemos en él. Las bendiciones de la salvación son para cada alma. Nada, a no ser su propia elección, puede impedir a algún hombre que llegue a tener parte en la promesa hecha en Cristo por el Evangelio” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 369).

La súplica de una mujer cananea

1. ¿Quién imploró ayuda del Salvador en el área pagana que hoy es el Líbano?

Mateo 15:21, 22 Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. 22Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: !!Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio.

Marcos 7:24, 25 Levantándose de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón; y entrando en una casa, no quiso que nadie lo supiese; pero no pudo esconderse. 25Porque una mujer, cuya hija tenía un espíritu inmundo, luego que oyó de él, vino y se postró a sus pies.

“Los habitantes de esta región pertenecían a la antigua raza cananea. Eran idólatras, despreciados y odiados por los judíos. A esta clase pertenecía la mujer que ahora había venido a Jesús. Era pagana, y por lo tanto estaba excluida de las ventajas que los judíos disfrutaban diariamente. Había muchos judíos que vivían entre los fenicios, y las noticias de la obra de Cristo habían penetrado hasta esa región. Algunos de los habitantes habían escuchado sus palabras, y habían presenciado sus obras maravillosas. Esta mujer había oído hablar del profeta, quien, según se decía, sanaba toda clase de enfermedades. Al oír hablar de su poder, la esperanza había nacido en su corazón. Inspirada por su amor maternal, resolvió presentarle el caso de su hija. Había resuelto llevar su aflicción a Jesús. El debía sanar a su hija. Ella había buscado ayuda en los dioses paganos, pero no la había obtenido. Y a veces se sentía tentada a pensar: ¿Qué puede hacer por mí este maestro judío? Pero había llegado esta nueva: Sana toda clase de enfermedades, sean pobres o ricos los que a él acudan por auxilio. Y decidió no perder su única esperanza” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 365).

Pagana, pero creyente

2. ¿Cómo es posible explicar tal creencia en Jesús por alguien en un país extranjero con una educación pagana? ¿Qué se sabe acerca de los conocimientos sobre el Maestro divino desde el principio de su ministerio?

Mateo 4:23, 24 Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. 24Y se difundió su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó.

Marcos 7:26 La mujer era griega, y sirofenicia de nación; y le rogaba que echase fuera de su hija al demonio.

“La vida de Cristo fue de constante sacrificio propio. Su obra no estaba limitada a algún lugar o tiempo. Estaba ligada sólo por el amor y la simpatía que Jesús sentía por las almas por las cuales pronto daría su vida. Su compasión no conocía límites. Realizó su obra de curación y enseñanza en tan grande escala, que no había edificio en Palestina lo suficientemente grande para albergar las multitudes que lo rodeaban. En cada ciudad y pueblo por donde pasaba se encontraba su hospital. En las laderas de las colinas de Galilea, en las grandes vías públicas, en la costa del mar, en las sinagogas, en todo lugar donde había corazones prestos a escuchar su mensaje, Cristo sanaba a las personas y les señalaba al Padre Celestial. Al atardecer, luego de la jornada de labor, hablaba con los que durante el día trabajaban por una pitanza para sostener a sus familias” (Alza tus Ojos, pág. 328).

“Estas palabras dan una ilustración de la manera en que Cristo cultivaba el suelo del corazón. Señalan claramente el trabajo que tenemos que hacer, no en un lugar solamente, sino en todo lugar” (Review and Herald, 30 de marzo de 1905).

Ninguna respuesta inmediata

3. ¿Respondió el Señor inmediatamente la petición de esta madre por su hija? Pensando que Jesús no tenía ningún interés en su caso, ¿qué le pidieron los discípulos a Jesús que hiciera?

Mateo 15:23 Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros.

“Cristo conocía la situación de esta mujer. El sabía que ella anhelaba verle, y se colocó en su camino. Ayudándola en su aflicción, él podía dar una representación viva de la lección que quería enseñar. Para esto había traído a sus discípulos. Deseaba que ellos viesen la ignorancia existente en las ciudades y aldeas cercanas a la tierra de Israel. El pueblo al cual había sido dada toda oportunidad de comprender la verdad no conocía las necesidades de aquellos que le rodeaban….

“Cristo no respondió inmediatamente a la petición de la mujer. Recibió a esta representante de una raza despreciada como la habrían recibido los judíos. Con ello quería que sus discípulos notasen la manera fría y despiadada con que los judíos tratarían un caso tal evidenciándola en su recepción de la mujer, y la manera compasiva con que quería que ellos tratasen una angustia tal, según la manifestó en la subsiguiente concesión de lo pedido por ella” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 366).

4. ¿Qué le dijo primero a la mujer? ¿En qué ocasión dijo algo similar?

Mateo 15:24 El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.

Mateo 10:5, 6 A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, 6sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel.

“Pero aunque Jesús no respondió, la mujer no perdió su fe. Mientras él obraba como si no la hubiese oído, ella le siguió y continuó suplicándole. Molestados por su importunidad, los discípulos pidieron a Jesús que la despidiera. Veían que su Maestro la trataba con indiferencia y, por lo tanto, suponían que le agradaba el prejuicio de los judíos contra los cananeos. Mas era a un Salvador compasivo a quien la mujer dirigía su súplica, y en respuesta a la petición de los discípulos, Jesús dijo: ‘No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.’ Aunque esta respuesta parecía estar de acuerdo con el prejuicio de los judíos, era una reprensión implícita para los discípulos, quienes la entendieron más tarde como destinada a recordarles lo que él les había dicho con frecuencia, a saber, que había venido al mundo para salvar a todos los que querían aceptarle” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 366).

Fervor y súplica aumentada

5. ¿Se dio por vencida la madre cuando escuchó esto? ¿Con qué sincera devoción repitió su petición?

Mateo 15:25 Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme!

“La mujer presentaba su caso con instancia y creciente fervor, postrándose a los pies de Cristo y clamando: ‘Señor, socórreme’ ” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 367).

“Cuando te desanimes, no dependas de seres humanos para ayuda. Cristo declara, ‘el Consolador estará con vosotros.’ Id a Dios en oración. Póstrate delante de él y dile, ‘Señor, ayúdame; porque estoy en dificultad y no sé qué hacer. Tú has prometido darle a tus hijos lo que pidan en tú nombre. Pedimos fortaleza para resistir las tentaciones del enemigo’ ” (The Gospel Herald, 1 de marzo de 1901).

Probando la fe de la peticionaria

6. En relación con otros mensajes, ¿cómo hemos de entender la segunda declaración de Jesús a esta mujer?

Mateo 15:26 Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos.

Marcos 7:27 Pero Jesús le dijo: Deja primero que se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos.

Lucas 18:1 También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar.

Romanos 12:12 Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración.

“Jesús, aparentando todavía rechazar sus súplicas, según el prejuicio despiadado de los judíos, contestó: ‘No es bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos.’ Esto era virtualmente aseverar que no era justo conceder a los extranjeros y enemigos de Israel las bendiciones traídas al pueblo favorecido de Dios. Esta respuesta habría desanimado completamente a una suplicante menos ferviente. Pero la mujer vio que había llegado su oportunidad” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 367).

Una gran fe

7. ¿Qué había tras su argumento respetuoso y cortés perseverancia?

Mateo 15:27 Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.

“Bajo la aparente negativa de Jesús, vió una compasión que él no podía ocultar. ‘Sí, Señor–contestó;–mas los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores.’ Mientras que los hijos de la casa comen en la mesa del padre, los perros mismos no quedan sin alimento. Tienen derecho a las migajas que caen de la mesa abundantemente surtida. Así que mientras muchas bendiciones se daban a Israel, ¿no había también alguna para ella? Si era considerada como perro, ¿no tenía, como tal, derecho a una migaja de su gracia?

“En este caso, Cristo se encuentra con un miembro de una raza infortunada y despreciada, que no había sido favorecida por la luz de la Palabra de Dios; y sin embargo esa persona se entrega en seguida a la divina influencia de Cristo y tiene fe implícita en su capacidad de concederle el favor pedido. Ruega que se le den las migajas que caen de la mesa del Maestro. Si puede tener el privilegio de un perro, está dispuesta a ser considerada como tal. No tiene prejuicio nacional ni religioso, ni orgullo alguno que influya en su conducta, y reconoce inmediatamente a Jesús como el Redentor y como capaz de hacer todo lo que ella le pide” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 367).

8. ¿Qué vio Jesús en la petición de esta mujer? ¿Cómo fue recompensada por gracia su fe fuerte y constante?

Mateo 15:28 Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.

Marcos 7:29, 30 Entonces le dijo: Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija. 30 Y cuando llegó ella a su casa, halló que el demonio había salido, y a la hija acostada en la cama.

“El Salvador está satisfecho. Ha probado su fe en él. Por su trato con ella, ha demostrado que aquella que Israel había considerado como paria, no es ya extranjera sino hija en la familia de Dios. Y como hija, es su privilegio participar de los dones del Padre. Cristo le concede ahora lo que le pedía, y concluye la lección para los discípulos. Volviéndose hacia ella con una mirada de compasión y amor, dice: ‘Oh mujer, grande es tu fe; sea hecho contigo como quieres.’ Desde aquella hora su hija quedó sana. El demonio no la atormentó más. La mujer se fue, reconociendo a su Salvador y feliz por haber obtenido lo que pidiera” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 367).

Para meditación

¿Te hubieras sentido rechazado e ignorado si estuvieras en el lugar de esta mujer?
¿Cómo hubieras actuado bajo circunstancias similares?
¿Prueba el Señor nuestra fe también?
¿Esperarías el mismo elogio por tu fe como recibió la mujer pagana?

Estudio adicional: Profetas y Reyes, pág. 356; Mi Vida Hoy, pág. 119.

“Muchos son los que, aunque se esfuerzan por obedecer los mandamientos de Dios, tienen poca paz y alegría. Esa falta en su experiencia es el resultado de no ejercer fe. Caminan como si estuvieran en una tierra salitrosa, o en un desierto reseco. Demandan poco, cuando podrían pedir mucho, por cuanto no tienen límite las promesas de Dios. Los tales no representan correctamente la santificación que viene mediante la obediencia a la verdad. El Señor desea que todos sus hijos sean felices, llenos de paz y obedientes. Mediante el ejercicio de la fe el creyente llega a poseer esas bendiciones. Mediante ella puede ser suplida cada deficiencia del carácter, cada contaminación purificada, cada falta corregida, cada excelencia desarrollada” (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 450).

“El que es firme en la fe puede hacer mucho bien; puede comunicar bendiciones del orden más elevado a aquellos con quienes trata, pues la ley de Jehová está en su corazón. Pero no podemos asociarnos voluntariamente con los que están pisoteando la ley de Dios, y conservar nuestra fe pura y sin mancha. Nos contagiará el espíritu de ellos y a menos que los dejemos, quedaremos al fin vinculados con ellos, para compartir su condenación” (El Hogar Cristiano, pág. 416).

Solamente di la palabra

“La fe y las obras van de la mano; actúan armoniosamente en la empresa de alcanzar la victoria. Las obras sin fe son muertas, y la fe sin obras es muerta. Las obras jamás van a salvarnos; son los méritos de Cristo los que contarán en nuestro favor. Mediante la fe en El, Cristo hará que todos nuestros imperfectos esfuerzos sean aceptables para Dios. La fe que se requiere que tengamos no es una fe de no hacer nada; fe salvadora es la que obra por amor y purifica el alma” (Fe y Obras, pág. 48).

Un centurión solidario
1. ¿Qué hombre prominente pidió a Jesús que sanara a su siervo? ¿Qué tan seria era la enfermedad del hombre?
Lucas 7:1, 2 Después que hubo terminado todas sus palabras al pueblo que le oía, entró en Capernaum. 2Y el siervo de un centurión, a quien éste quería mucho, estaba enfermo y a punto de morir.

“El siervo del centurión había sido herido de parálisis, y estaba a punto de morir. Entre los romanos los siervos eran esclavos que se compraban y vendían en los mercados, y eran tratados con ultrajes y crueldad. Pero el centurión amaba tiernamente a su siervo, y deseaba grandemente que se restableciese” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 282).

Solicitud de la sanación por la fe
2. Habiendo oído hablar del Salvador, ¿por qué mandó el centurión de Capernaum una delegación a Jesús? Si no hubiera tenido fe en el poder sanador de Jesús, ¿hubiera mandado él a tales personas con el pedido de ayuda?
Lucas 7:3, 4 Cuando el centurión oyó hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, rogándole que viniese y sanase a su siervo. 4Y ellos vinieron a Jesús y le rogaron con solicitud, diciéndole: Es digno de que le concedas esto.

“Creía que Jesús podría sanarle. No había visto al Salvador, pero los informes que había oído le habían inspirado fe. A pesar del formalismo de los judíos, este oficial romano estaba convencido de que tenían una religión superior a la suya. Ya había derribado las vallas del prejuicio y odio nacionales que separaban a los conquistadores de los conquistados. Había manifestado respeto por el servicio de Dios, y demostrado bondad a los judíos, adoradores de Dios. En la enseñanza de Cristo, según le había sido explicada, hallaba lo que satisfacía la necesidad del alma. Todo lo que había de espiritual en él respondía a las palabras del Salvador.
Pero se sentía indigno de presentarse ante Jesús, y rogó a los ancianos judíos que le pidiesen que sanase a su siervo. Pensaba que ellos conocían al gran Maestro, y sabrían acercarse a él para obtener su favor” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 282).

Consciente de su indignidad
3. ¿Qué segundo mensaje envió el hombre al Maestro justo antes que él llegara a su casa? ¿Qué fe firme fue expresada en este mensaje?
Lucas 7:6, 7 Y Jesús fue con ellos. Pero cuando ya no estaban lejos de la casa, el centurión envió a él unos amigos, diciéndole: Señor, no te molestes, pues no soy digno de que entres bajo mi techo; 7por lo que ni aun me tuve por digno de venir a ti; pero dí la palabra, y mi siervo será sano.

“En fe solo somos como niños pequeños aprendiendo a caminar. Como un niño toma sus primeros pasos, muchas veces tambalea y cae; pero se levanta otra vez, y finalmente aprende a saber que puede caminar solo. Debemos aprender como creer en Dios. No debemos mirar nuestras pensamientos, pero conocer a Dios por fe viva. Mirad al centurión que vino a Jesús para un ejemplo de fe viva. Él vino a Cristo rogándole, y diciendo: ‘Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. Y Jesús le dijo: ‘Yo iré y le sanaré.’ Respondió el centurión y dijo: ‘Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra’…

“Qué tipo de poder pensaba este centurión que estaba investido en Jesús? Él sabia que era el poder de Dios” (Review and Herald, 11 de marzo de 1890).

Un breve mandato es suficiente
4. ¿Creyó el centurión que el poder sanador de Jesús funcionaba solamente en la presencia de Jesús o también en su palabra?
Mateo 8:8 Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará.

Lucas 7:8 Porque también yo soy hombre puesto bajo autoridad, y tengo soldados bajo mis órdenes; y digo a éste: Vé, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.

“Como represento el poder de Roma y mis soldados reconocen mi autoridad como suprema, así tú representas el poder del Dios infinito y todas las cosas creadas obedecen tu palabra. Puedes ordenar a la enfermedad que se aleje, y te obedecerá. Puedes llamar a tus mensajeros
celestiales, y ellos impartirán virtud sanadora. Pronuncia tan sólo la palabra, y mi siervo sanará” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 282).

Una fe increíble
5. Asombrado por tan grande fe, ¿qué dijo Jesús a aquellos a su alrededor?
Lucas 7:9 Al oír esto, Jesús se maravilló de él, y volviéndose, dijo a la gente que le seguía: Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe.

“‘… Pero el centurión, nacido en el paganismo y educado en la idolatría de la Roma imperial, adiestrado como soldado, aparentemente separado de la vida espiritual por su educación y ambiente, y aun más por el fanatismo de los judíos y el desprecio de sus propios compatriotas para con el pueblo de Israel, percibió la verdad a la cual los hijos de Abrahán eran ciegos. No aguardó para ver si los judíos mismos recibirían a Aquel que declaraba ser su Mesías. Al resplandecer sobre él ‘la luz verdadera, que alumbra a todo hombre que viene a este mundo,’ aunque se hallaba lejos, había discernido la gloria del Hijo de Dios” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 284).

“El centurión vio con el ojo de la fe que los ángeles de Dios que estaban alrededor de Jesús, y que su palabra sería encargar a un ángel para ir a la víctima. Sabía que su palabra entraría en la cámara, y que  su sirviente se sanaría. ¡Y cómo Cristo alabó la fe de este hombre! Exclamó:
‘No he hallado tanta fe, no, ni en Israel’ ” (Review and Herald, 11 de marzo de 1890).

Solicitud y respuesta inmediata
6. ¿Cuánto tiempo le tomó al Salvador conceder el deseo del hombre? ¿De qué se dieron cuenta el centurión y sus siervos cuando regresaron a casa?
Mateo 8:13 Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora.

Lucas 7:10 Y al regresar a casa los que habían sido enviados, hallaron sano al siervo que había estado enfermo.

“El centurión que deseaba que Cristo fuera y sanara a su siervo se sentía indigno de que Jesús entrara bajo su techo; su fe en el poder de Cristo era tan fuerte que creía que bastaría con pedirle tan sólo una palabra para que el milagro fuera obrado.

“Jesús alabó la fe en contraste con la duda. Mostró que los hijos de Israel tropezarían a causa de su incredulidad, la cual los llevaría a rechazar la gran luz y acabaría con su condenación y rechazo. Tomás declaró que no creería sin haber puesto antes su dedo en las llagas de las manos del Señor e introducir la mano en su costado. Cristo le dio las pruebas que deseaba y luego reprendió su incredulidad: ‘Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron y creyeron’ ” (Testimonios para la Iglesia, tomo 4, pág. 230).

Hombres y mujeres de fe
7. ¿Qué marca la diferencia con el Señor–raza, nacionalidad, puesto, antepasados o fe? ¿Dónde se sentarán un día los hijos espirituales de Abraham-hombres y mujeres de fe?
Gálatas 3:7 Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.

Mateo 8:11 Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos.

“El centurión que deseaba que Cristo fuera y sanara a su siervo se sentía indigno de que Jesús entrara bajo su techo; su fe en el poder de Cristo era tan fuerte que creía que bastaría con pedirle tan sólo una palabra para que el milagro fuera obrado. ‘Al oírlo Jesús, se maravilló y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe. Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes’. Entonces Jesús dijo al centurión: ‘Ve, y como creíste, te sea hecho’. Y su criado fue sanado en aquella misma hora’.

“Jesús alabó la fe en contraste con la duda. Mostró que los hijos de Israel tropezarían a causa de su incredulidad, la cual los llevaría a rechazar la gran luz y acabaría con su condenación y rechazo” (Testimonios para la Iglesia, tomo 4, pág. 230).

Para meditación

¿Esperaríamos naturalmente tal fe de una persona que tenia poca luz y no pertenecía al pueblo de Dios?
¿Por qué tantos judíos se opusieron y rechazaron a Jesús mientras que un pagano como este centurión creyó fácilmente en él?
Cuándo leemos una promesa en la palabra de Dios, ¿estamos dispuestos a creerla inmediatamente, tal como este centurión creyó en la palabra de Jesús?

Estudio adicional
“Muchos estiman que la fe es una opinión. La fe salvadora es una transacción por la cual los que reciben a Cristo se unen con Dios mediante un pacto. La fe genuina es vida. Una fe viva significa un aumento de vigor, una confianza implícita por la cual el alma llega a ser una potencia vencedora” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 312).

“La fe y las obras nos mantendrán equilibrados y nos darán el éxito en la tarea de perfeccionar el carácter cristiano. Jesús dice: ‘No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos’ (Mateo 7:21)” (Fe y Obras, pág. 49).

“… Los hombres que profesan ser seguidores de Cristo parecen pensar que tienen la libertad de recibir o rechazar a los siervos del Señor según su deseo y conveniencia sin que por ello sean considerados responsables de sus acciones. La incredulidad y la oscuridad los dominan. Sus sentidos están adormecidos por la incredulidad. Violan sus conciencias y se vuelven infieles a sus convicciones, a la vez que su fuerza moral se debilita. Ven a los demás en la misma luz que ellos están” (Testimonios para la Iglesia, tomo 4, pág. 231).

Una Fe silenciosa y creciente

“Después de la ascensión del Señor, cuando los discípulos fueron dispersados por la persecución, Nicodemo se adelantó osadamente. Dedicó sus riquezas a sostener la tierna iglesia que los judíos esperaban ver desaparecer a la muerte de Cristo. En tiempos de peligro, el que había sido tan cauteloso y lleno de dudas, se manifestó tan firme como una roca, estimulando la fe de los discípulos y proporcionándoles recursos con que llevar adelante la obra del Evangelio. Aquellos que en otro tiempo le habían tributado reverencia, le despreciaron y persiguieron. Quedó pobre en los bienes de este mundo, pero no le faltó la fe que había tenido su comienzo en aquella conferencia nocturna con Jesús” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 148).

Un gobernante conoce a Jesús

1. ¿Bajo qué circunstancias se encontró Nicodemo con Jesús? ¿Cuál era su convicción en relación al Mesías?

Juan 3:1, 2 Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. 2Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.

“La autoridad que Cristo ejerciera al purificar el templo había despertado el odio resuelto de los sacerdotes y gobernantes. Temían el poder de este extraño. No habían de tolerar tanto atrevimiento de parte de un obscuro galileo. Se proponían acabar con su obra. Pero no estaban todos de acuerdo en este propósito. Algunos temían oponerse a quien estaba tan evidentemente movido por el Espíritu de Dios. Recordaban cómo los profetas habían sido muertos por reprender los pecados de los dirigentes de Israel. Sabían que la servidumbre de los judíos a una nación pagana era el resultado de su terquedad en rechazar las reprensiones de Dios. Temían que al maquinar contra Jesús, los sacerdotes y gobernantes estuviesen siguiendo en los pasos de sus padres, y hubiesen de traer nuevas calamidades sobre la nación. Nicodemo participaba de estos sentimientos” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 140).

El nuevo nacimiento

2. ¿A qué principio básico llevó Jesús la atención de Nicodemo?

Juan 3:3, 4 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. 4Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?

“En vez de reconocer este saludo, Jesús fijó los ojos en el que le hablaba, como si leyese en su alma. En su infinita sabiduría, vio delante de sí a uno que buscaba la verdad. Conoció el objeto de esta visita, y con el deseo de profundizar la convicción que ya había penetrado en la mente del que le escuchaba, fué directamente al tema que le preocupaba, diciendo solemne aunque bondadosamente: ‘En verdad, en verdad te digo: A menos que el hombre naciere de lo alto, no puede ver el reino de Dios’ (Juan 3:3, margen)….

“Nicodemo había venido al Señor pensando entrar en discusión con él, pero Jesús descubrió los principios fundamentales de la verdad. Dijo a Nicodemo: No necesitas conocimiento teórico tanto como regeneración espiritual. No necesitas que se satisfaga tu curiosidad, sino tener un corazón nuevo. Debes recibir una vida nueva de lo alto, antes de poder apreciar las cosas celestiales. Hasta que se realice este cambio, haciendo nuevas todas las cosas, no producirá ningún bien salvador para ti el discutir conmigo mi autoridad o mi misión” (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 168, 171).

Renacimiento de agua y espíritu

3. ¿A través de quién debe uno renacer para poder entrar por la puerta del reino de Dios?

Juan 3:5-7 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 6Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. 7No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.

“Jesús continuó diciendo: ‘Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.’ Por naturaleza, el corazón es malo, y ‘¿quién hará limpio de inmundo? Nadie.’ Ningún invento humano puede hallar un remedio para el alma pecaminosa. ‘La intención de la carne es enemistad contra Dios; porque no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede.’ ‘Del corazón salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias.’ La fuente del corazón debe ser purificada antes que los raudales puedan ser puros. El que está tratando de alcanzar el cielo por sus propias obras observando la ley, está intentando lo imposible. No hay seguridad para el que tenga sólo una religión legal, sólo una forma de la piedad. La vida del cristiano no es una modificación o mejora de la antigua, sino una transformación de la naturaleza. Se produce una muerte al yo y al pecado, y una vida enteramente nueva. Este cambio puede ser efectuado únicamente por la obra eficaz del Espíritu Santo” (El Deseado de Todas la Gentes, pág. 143.)

4. ¿Es posible explicar cómo actúa el Espíritu Santo para hacer de una persona un nuevo ser? ¿Estuvo claro para Nicodemo?

Juan 3:8, 9 El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. 9Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto?

“Cristo obra constantemente en el corazón. Poco a poco, tal vez inconscientemente para quien las recibe, se hacen impresiones que tienden a atraer el alma a Cristo. Dichas impresiones pueden ser recibidas meditando en él, leyendo las Escrituras, u oyendo la palabra del predicador viviente. Repentinamente, al presentar el Espíritu un llamamiento más directo, el alma se entrega gozosamente a Jesús. Muchos llaman a esto conversión repentina; pero es el resultado de una larga intercesión del Espíritu de Dios; es una obra paciente y larga….

“Cuando el Espíritu de Dios se posesiona del corazón, transforma la vida. Los pensamientos pecaminosos son puestos a un lado, las malas acciones son abandonadas; el amor, la humildad y la paz, reemplazan a la ira, la envidia y las contenciones. La alegría reemplaza a la tristeza, y el rostro refleja la luz del cielo. Nadie ve la mano que alza la carga, ni contempla la luz que desciende de los atrios celestiales. La bendición viene cuando por la fe el alma se entrega a Dios. Entonces ese poder que ningún ojo humano puede ver, crea un nuevo ser a la imagen de Dios” (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 143, 144).

Jesús levantado

5. ¿A qué ejemplo del pasado se refirió Jesús para ayudar a Nicodemo a entender cómo se obtiene la vida eterna? 

Juan 3:14, 15 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, 15para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

“Nicodemo se sentía atraído a Cristo. Mientras el Salvador le explicaba lo concerniente al nuevo nacimiento, sintió el anhelo de que ese cambio se realizase en él. ¿Por qué medio podía lograrse? Jesús contestó  la pregunta que no llegó a ser formulada: ‘Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado; para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, sino que tenga vida eterna.’…

“Era un símbolo de Cristo. Así como la imagen de la serpiente destructora fué alzada para sanar al pueblo, un ser ‘en semejanza de carne de pecado’ iba a ser el Redentor de la humanidad. Romanos 8:3….

“No es mediante controversias y discusiones cómo se ilumina el alma. Debemos mirar y vivir. Nicodemo recibió la lección y se la llevó consigo. Escudriñó las Escrituras de una manera nueva, no para discutir una teoría, sino para recibir vida para el alma. Empezó a ver el reino de los cielos cuando se sometió a la dirección del Espíritu Santo” (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 146, 147).

Fe creciente

6. ¿Qué pasó con la semilla que Jesús sembró en el corazón de Nicodemo? ¿Qué pruebas mostraron que el Espíritu Santo continuó obrando en él?

Juan 7:50-52 Les dijo Nicodemo, el que vino a él de noche, el cual era uno de ellos: 51¿Juzga acaso nuestra ley a un hombre si primero no le oye, y sabe lo que ha hecho? 52Respondieron y le dijeron: ¿Eres tú también galileo? Escudriña y ve que de Galilea nunca se ha levantado profeta.

“En este tiempo de peligro, Nicodemo confesó sin temor su fe en el Salvador crucificado. Nicodemo era miembro del Sanedrín, y con otros había sido conmovido por la enseñanza de Jesús. Al presenciar las maravillosas obras de Cristo, se había apoderado de él la convicción de que ése era el enviado de Dios. Por cuanto era demasiado orgulloso para reconocer abiertamente su simpatía por el Maestro galileo, había procurado tener una entrevista secreta. En esa entrevista, Jesús le había expuesto el plan de la salvación y su misión en el mundo; sin embargo Nicodemo había seguido vacilante. Ocultó la verdad en su corazón, y por tres años hubo poco fruto aparente. Pero aunque Nicodemo no había reconocido públicamente a Cristo, repetidas veces había desbaratado en el Sanedrín las maquinaciones de los sacerdotes de destruirlo. Cuando al fin Cristo fué crucificado, Nicodemo recordó las palabras que le había hablado en la entrevista nocturna en el Monte de las Olivas: ‘Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado’ (Juan 3:14); y vio en Jesús al Redentor del mundo” (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 85).

7. En un momento en que los discípulos estaban afligidos y desalentados, ¿qué mostró la fe sincera de este gobernante de los judíos?

Juan 19:39 También Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras.

“En aquel sábado, mientras Cristo yacía en la tumba, Nicodemo tuvo oportunidad de reflexionar. Una luz más clara iluminaba ahora su mente, y las palabras que Jesús le había dicho no eran ya misteriosas. Comprendía que había perdido mucho por no relacionarse con el Salvador durante su vida. Ahora recordaba los acontecimientos del Calvario. La oración de Cristo por sus homicidas y su respuesta a la petición del ladrón moribundo hablaban al corazón del sabio consejero. Volvía a ver al Salvador en su agonía; volvía a oír ese último clamor: ‘Consumado es,’ emitido como palabras de un vencedor. Volvía a contemplar la tierra que se sacudía, los cielos obscurecidos, el velo desgarrado, las rocas desmenuzadas, y su fe quedó establecida para siempre. El mismo acontecimiento que destruyó las esperanzas de los discípulos convenció a José y a Nicodemo de la divinidad de Jesús. Sus temores fueron vencidos por el valor de una fe firme e inquebrantable” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 721).

Para meditación

Aunque era un fariseo y gobernador bien educado, Nicodemo no tenía un entendimiento claro de la condición natural del hombre y la necesidad de un nuevo nacimiento. ¿Estamos consientes de nuestra condición y necesidad?

¿Estamos convencidos que el nuevo nacimiento por el Espíritu Santo es una necesidad absoluta?

¿Cómo se puede recibir el nuevo nacimiento y con ello el carácter del Padre celestial?

Estudio adicional

“Cuando los judíos trataron de destruir la naciente iglesia, Nicodemo salió en su defensa. Libre ya de la cautela y dudas anteriores, estimuló la fe de los discípulos y empleó su riqueza en ayudar a sostener la iglesia de Jerusalén, y en llevar adelante la obra del Evangelio. Aquellos que en otros días le habían rendido homenaje, ahora le despreciaban y perseguían; y llegó a ser pobre en los bienes de este mundo; no obstante, no vaciló en la defensa de su fe” (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 86).