sábado, 12 de marzo de 2011

COMO HIJOS DE LUZ

Texto para memorizar: “Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto” (Proverbios 4:18).

OBJETIVOS

1. Conocer por experiencia personal el verdadero reino de luz que disipa las tinieblas.

2. Revelar que somos hijos de luz por medio del testimonio personal.

3. Transmitir un buen testimonio de luz por medio de la salud física, mental y espiritual.

INTRODUCCIÓN

“Pero los que hayan vivido por Dios y el cielo, señalando el camino de la vida a otros, encontrarán que la senda del justo es tan resplandeciente como la luz, que brilla cada vez más hasta que el día es perfecto. Y pronto oirán esta invitación de bienvenida: ‘Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor’(Mat. 25:21). El gozo de Cristo era ver a las almas salvadas en su reino glorioso; y por ese gozo

‘sufrió la cruz, menospreciando el oprobio’(Heb. 12:2). Pero pronto ‘verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho’(Isa. 53:11). ¡Cuán felices serán los que habiendo participado en su trabajo ahora pueden compartir su gozo!” (Consejos de Mayordomía Cristiana, pág. 225).

EL REINO DE LUZ

1. ¿Quién es el centro del reino de luz? ¿Cuáles son sus rayos? Juan 1:4, 14.

“Así como el sol se compara con las lumbreras menores del cielo, así Cristo, la Fuente de toda luz, se comparó con los maestros de sus días... Medidos por las mentes finitas, los hombres son llamados instruidos y grandes; pero con toda su decantada sabiduría, su ciencia y conocimiento, no pueden conocer a Dios y a Jesús a quien Él ha enviado... Ningún hombre que jamás haya vivido, o que vivirá alguna vez, puede pretender ser el guía infalible, el supremo revelador de la verdad. Los hombres pueden procurar alcanzar la más alta norma de sabiduría, pero hay Uno, ‘un Maestro enviado de Dios’, que es más alto que ellos. Ningún maestro humano lo puede igualar” (A Fin de Conocerle, pág.

99).

2. ¿Cuál es el cetro del reino de luz? Salmo 45:6; Mateo 6:33.

“Las palabras de Dios concernientes a su Ungido están cargadas de significado: ‘Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; cetro de equidad es el cetro de tu reino. Has amado la justicia, y aborrecido la maldad, por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus com- pañeros’ (Heb. 1: 8, 9) (Carta 7, del 25 de enero de 1900, dirigida a W. K. Ke- llogg, hermano y ayudante del Dr. J. H. Kellogg)” (Alza tus Ojos, pág. 37).

3. ¿Quiénes más conforman el reino de luz? ¿Qué ven y beben diariamente? Juan 7:37; 4:14; Apocalipsis 17:14; 19:7, 8.

“Todos los que eligen el reino de amor, justicia y paz de Cristo, considerando sus intereses superiores a todos los demás, están vinculados con el mundo celestial, y son dueños de toda bendición necesaria para esta vida. En el libro de la providencia divina, el volumen de la vida, se nos da a cada uno una página. Esa página contiene todo detalle de nuestra historia. Aun los cabellos de nuestra cabeza están contados. Dios no se olvida jamás de sus hijos” (Dios nos Cuida, pág. 58).

“Cada uno de nosotros debe ir a la fuente y beber por sí mismo. Mil alrededor de nosotros pueden beber del manantial de la salvación, pero no seremos refrigerados a menos que bebamos por nosotros mismos de las aguas sanadoras. Debemos ver la belleza, la luz de la Palabra de Dios por nosotros mismos y encender nuestro candil en el altar divino para que podamos ir al mundo manteniendo en alto la Palabra de vida como una lámpara brillante y resplandeciente...” (A Fin de Conocerle, pág. 174).

HIJOS DE LUZ EN UN MUNDO DE TINIEBLAS

4. ¿Qué características debe tener nuestro servicio cristiano para ser una fuente de luz? Mateo 5:14-16; 25:14, 15.

“La parábola de los talentos… tiene una aplicación individual y personal para cada hombre, mujer y niño que tengan uso de razón… Cuando el dueño de la casa llamó a sus siervos dio a cada hombre su trabajo. Toda la familia de Dios está incluida en la responsabilidad de usar los dones [de su Señor].

Todo individuo, desde el más bajo y más oscuro hasta el más grande y más exaltado, es un agente moral dotado con habilidades por las cuales es respon- sable ante Dios… Los dones espirituales, mentales y físicos, la influencia, la posición, los bienes, los afectos, las simpatías, todos son preciosos talentos que deben ser usados en la causa del Maestro para la salvación de las almas por las que Cristo murió” (En Lugares Celestiales, pág. 224).

“Caminar en luz significa avanzar en el desarrollo de los dones espirituales. Pablo declaró: ‘No que ya haya alcanzado, ni que ya sea perfecto; pero… olvidando ciertamente lo que queda atrás’, al contemplar constantemente el Modelo, me extiendo ‘a lo que esta adelante’. Caminar en la luz significa caminar ‘rectamente’, caminar ‘en la ley de Jehová’, caminar ‘por fe’, caminar

‘en el Espíritu’, caminar ‘en tu verdad’, caminar ‘en amor’, caminar ‘en nove- dad de vida’. Esto es perfeccionar ‘la santificación en temor de Dios’ (Carta 98,1902)” (Hijos e Hijas de Dios, pág. 202).

5. ¿Qué posición toman los hijos de Dios frente al problema del pecado? Efesios 5:11-13.

“El verdadero pueblo de Dios, que toma a pecho el espíritu de la obra del Señor y la salvación de las almas, verá siempre al pecado en su verdadero carácter pecaminoso. Estará siempre de parte de los que denuncian clara- mente los pecados que tan fácilmente asedian a los hijos de Dios” (Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 335).

6. ¿Qué debe considerarse cuando se tiene que reprender el mal? Gálatas 6:1, 2.

“Aunque los ministros de Cristo deben denunciar el pecado y la impiedad, la impureza y la mentira, aunque son llamados a veces a reprender la iniquidad, tanto entre los encumbrados como entre los humildes, y a mostrarles que la indignación de Dios caerá sobre los transgresores de su ley, no deben ser intolerantes ni tiránicos; deben manifestar bondad y amor, y un espíritu deseoso de salvar más bien que de destruir” (Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 566).

7. ¿Qué cuidado debemos tener con los defectos de nuestros hermanos? ¿Por qué? Hebreos 12:15.

“Dios no quiere que nos coloquemos en el tribunal y nos juzguemos unos a otros... Cuando vemos errores en otros, recordemos que tenemos faltas más graves, quizá, a la vista de Dios, que la falta que condenamos en nuestro

hermano. En vez de publicar sus defectos, pedid a Dios que lo bendiga, y ayudadlo a vencer su error. Cristo aprobará este espíritu y proceder, y abrirá el camino para que habléis una palabra de sabiduría que fortalecerá y ayudará al que es débil en la fe” (A Fin de Conocerle, pág. 189).

“En vez de encontrar faltas en otros examinémonos a nosotros mismos. La pregunta de cada uno de nosotros debiera ser: ¿Es recto mi corazón delante de Dios? ¿Glorificará a mi Padre celestial este proceder? Si habéis fomentado un mal espíritu, desterradlo del alma. Vuestro deber es desarraigar del corazón todo lo que contamine; debiera arrancarse cada raíz de amargura, para que otros no se contaminen con su perniciosa influencia. No permitáis que quede en el terreno del corazón ninguna planta venenosa. Arrancadla esta misma hora, y plantad en su lugar la planta del amor. Entronícese a Jesús en el alma” (A Fin de Conocerle, pág. 189).

LOS RAYOS DE LUZ DEL MENSAJE DE SALUD

8. ¿Qué otros rayos de luz ha entregado el Señor a su pueblo para que los haga resplandecer en el mundo? 1 Corintios 6:19, 20.

“El 10 de diciembre de 1871 me fue mostrado nuevamente que la reforma pro salud es un ramo de la gran obra que ha de preparar a un pueblo para la venida del Señor. Está tan íntimamente relacionada con el mensaje del tercer ángel como la mano lo está con el cuerpo. La ley de los Diez Mandamientos ha sido considerada livianamente por los hombres, pero el Señor no quiso venir a castigar a los transgresores de dicha ley sin mandarles primero un mensaje de amonestación. El tercer ángel proclama ese mensaje. Si los hombres hubieran sido siempre obedientes al Decálogo, y hubiesen llevado a cabo en su vida los principios de esos preceptos, la maldición de tanta enfermedad que ahora inunda al mundo no existiría.

“Los hombres y las mujeres no pueden violar la ley natural, complaciendo un apetito depravado y pasiones concupiscentes, sin violar la ley de Dios. Por lo tanto, el Señor ha permitido que sobre nosotros resplandezca la luz de la reforma pro salud, para que veamos el pecado que cometemos al violar las leyes que Él estableció en nuestro ser. Todos nuestros goces o sufrimientos pueden atribuirse a la obediencia o transgresión de la ley natural” (Consejos Sobre el Régimen Alimenticio, pág. 81).

9. ¿Cómo mantener la salud espiritual y física? Filipenses 4:8.

“Dios quiere que alcancemos el ideal de perfección hecho posible para nosotros por el don de Cristo. Nos invita a escoger el lado de la justicia, a ponernos en relación con los agentes celestiales, a adoptar principios que restaurarán en nosotros la imagen divina. En su Palabra escrita y en el gran libro de la naturaleza ha revelado los principios de la vida. Es tarea nuestra conocer estos principios y por medio de la obediencia cooperar con Dios en restaurar la salud del cuerpo tanto como la del alma” (Consejos sobre el Régimen Alimenticio, pág. 16).

“Puesto que la mente y el alma hallan expresión por medio del cuerpo, tanto el vigor mental como el espiritual dependen en gran parte de la fuerza y la actividad físicas; todo lo que promueva la salud física, promueve el desarrollo de una mente fuerte y un carácter equilibrado. Sin salud, nadie puede comprender distintamente ni cumplir completamente sus obligaciones para consigo mismo, con sus semejantes o con su Creador. Debiera cuidarse por lo tanto tan fielmente la salud como el carácter. El conocimiento de la fisiología y de la higiene debería ser la base de todo esfuerzo educativo” (La Educación, pág. 195).

10. ¿Cómo obtener una experiencia viva y mayor luz? 1 Juan 3:18, 19.

“Si alguna vez llegamos a conocer la verdad, será porque la habremos practicado. Debemos tener experiencia viva en las cosas de Dios, antes de poder comprender su Palabra. Este conocimiento experimental es lo que fortalece el intelecto y nos edifica en Cristo, nuestra cabeza viviente” (Consejos para los Maestros Padres y Alumnos, pág. 94).

“El pueblo de Dios debe avanzar a partir de un principio bien definido, de manera que su primer propósito sea buscar el reino de Dios y su justicia y de allí en adelante avanzar desde la luz a una luz aún mayor” (Cada Día con Dios, pág. 50).

EL FARO DE LA FE

Texto para memorizar: “La fe salvadora es una transacción, por la cual los que reciben a Cristo se unen en un pacto con Dios. Una fe viva entraña un aumento de vigor y una confianza implícita que, por medio de la gracia de Cristo, dan al alma un poder vencedor” (El Ministerio de Curación, pág. 40).

OBJETIVOS

1. Distinguir la fe salvadora teniendo en cuenta su definición.

2. Razonar que la fe en Cristo es imprescindible para afrontar el juicio investigador.

3. Comprobar por medio de la experiencia hecha por personajes bíblicos que la fe produce buenas obras.

INTRODUCCIÓN

“Ahora debe ejercitarse constantemente una fe poderosa. Un poder que despierte debe revelarse en cada creyente. No debemos actuar más como pecadores, sino que como cristianos deberíamos estar revelando una fe viva y salvadora. Esta fe viva en Cristo Jesús producirá frutos. Habrá una santa y firme entrega a Dios. Obrando con la vista puesta únicamente en su gloria seremos guardados en medio de los peligros de los últimos días” (Alza tus Ojos, pág. 242).

FE SALVADORA

1. ¿Cuál es la definición de fe salvadora? Hebreos 11:1.

“Debe enseñarse la fe, la fe salvadora. La definición de esta fe en Jesucristo se puede hacer con pocas palabras: es el acto del alma por medio del cual todo el hombre se entrega a la guarda y el control de Jesucristo. Por la fe él mora en Cristo y Cristo mora supremamente en su alma. El creyente encomienda su alma y su cuerpo a Dios, y con seguridad puede decir: Cristo es capaz de guardar lo que le he encomendado hasta aquel día. Todos los que hagan esto serán salvos para vida eterna. Habrá seguridad de que el alma ha sido lavada en la sangre de Cristo, revestida con su justicia, y es preciosa a la vista de Jesús. Nuestros pensamientos y nuestras esperanzas están concentrados en la segunda venida de nuestro Señor. Ese es el día cuando el Juez de toda la tierra recompensará la confianza de su pueblo (Ms 6, 1889)” (Mente, Carácter y Personalidad, tomo 2, pág. 550).

2. ¿Cuál es la cobertura de la fe? ¿Cuándo se apropia uno de la cobertura de la fe? Isaías 1:18; 1 Juan 1:7.

“El Señor Jesucristo ha preparado una cobertura –el manto de su propia justicia– que pondrá sobre cada alma arrepentida que lo reciba por la fe. Dijo Juan: ‘He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo’ (Juan 1:29). El pecado es la transgresión de la ley. Cristo murió para que todos pudieran deshacerse del pecado” (Alza tus Ojos, pág. 376).

“Si no hemos experimentado ese arrepentimiento, del cual nadie se arrepiente, y no hemos confesado nuestros pecados con verdadera humillación de alma y quebrantamiento de espíritu, aborreciendo nuestra iniquidad, no hemos buscado verdaderamente el perdón de nuestros pecados; y si nunca lo hemos buscado, nunca hemos encontrado la paz de Dios. La única razón porque no obtenemos la remisión de nuestros pecados pasados es que no estamos dispuestos a humillar nuestro corazón y a cumplir con las condiciones de la Palabra de verdad...” (El Camino a Cristo, pág. 37).

3. ¿Cuál es el peligro de confundir la fe salvadora? 1 Corintios 2:5; Romanos 14:23, última parte.

“Los hombres se vanaglorian de poseer gran luz, pero en realidad no tienen más que ciega presunción, porque se han opuesto a la clara voluntad de Dios. Muchos exaltan el razonamiento humano, idolatran la sabiduría humana... Entre la gran masa de cristianos profesos no se comprende cuán ofensiva es la transgresión de la ley de Dios. No comprenden que la salvación puede obtenerse únicamente mediante la sangre de Cristo...” (A Fin de Cono- cerle, pág. 208).

“Pero la fe no va en ningún sentido unida a la presunción. Sólo el que tenga verdadera fe se halla seguro contra la presunción. Porque la presunción es la falsificación satánica de la fe. La fe se aferra a las promesas de Dios, y produce la obediencia. La presunción también se aferra a las promesas, pero las usa como Satanás, para disculpar la transgresión. La fe habría inducido a nuestros primeros padres a confiar en el amor de Dios, y a obedecer sus mandamientos. La presunción los indujo a transgredir su ley, creyendo que su gran amor los salvaría de las consecuencias de su pecado. No es fe lo que reclama el favor del Cielo sin cumplir las condiciones bajo las cuales se con- cede una merced. La fe verdadera tiene su fundamento en las promesas y pro- visiones de las Escrituras” (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 101, 102).

LA FE PUESTA EN EL SANTUARIO CELESTIAL

4. ¿Cómo se ingresa al santuario celestial y para qué? Hebreos 4:16; 6:20.

“La intercesión de Cristo por el hombre en el santuario celestial es tan esencial para el plan de la salvación como lo fue su muerte en la cruz. Con su muerte dio principio a aquella obra para cuya conclusión ascendió al cielo después de su resurrección. Por la fe debemos entrar velo adentro, ‘donde entró por nosotros como precursor Jesús.’ (Hebreos 6: 20). Allí se refleja la luz de la cruz del Calvario; y allí podemos obtener una comprensión más clara de los misterios de la redención. La salvación del hombre se cumple a un precio infinito para el cielo; el sacrificio hecho corresponde a las más amplias exigencias de la ley de Dios quebrantada. Jesús abrió el camino que lleva al trono del Padre, y por su mediación pueden ser presentados ante Dios los deseos sinceros de todos los que a Él se allegan con fe” (El Conflicto de los Siglos, pág. 543).

5. ¿Qué labor de Jesús en el santuario celestial debe ser aceptada por fe? Hebreos 9:24; 7:25; 4:14-16.

“El tercer ángel concluye así su mensaje: ‘Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús’. Al repetir el ángel estas palabras, señalaba al santuario celestial. La atención de cuan- tos aceptan este mensaje se dirige hacia el lugar santísimo, donde Jesús está de pie delante del arca, realizando su intercesión final por todos aquellos para quienes hay todavía misericordia, y por los que hayan violado ignorantemente la ley de Dios. Esta expiación es hecha tanto para los justos muertos como para los justos vivos. Incluye a todos los que murieron confiando en Cristo, aunque, por no haber recibido luz acerca de los mandamientos de Dios, hubiesen pecado ignorantemente al transgredir sus preceptos” (Primeros Escritos, pág. 254).

6. ¿En qué escena es dada la intercesión de Cristo? ¿Quiénes son los beneficiados y quiénes no? 1 Juan 2:1, 2; Éxodo 32:33.

“A medida que los libros de registro se van abriendo en el juicio, las vidas de todos los que hayan creído en Jesús pasan ante Dios para ser examinadas por Él. Empezando con los primeros que vivieron en la tierra, nuestro Abogado presenta los casos de cada generación sucesiva, y termina con los vivos. Cada nombre es mencionado, cada caso cuidadosamente investigado. Habrá nombres que serán aceptados, y otros rechazados. En caso de que alguien tenga en los libros de memoria pecados de los que no se haya arrepentido y que no hayan sido perdonados, su nombre será borrado del libro de la vida, y la mención de sus buenas obras será borrada de los registros de Dios” (Cristo en su Santuario, pág. 130).

“Los que por fe siguen a Jesús en su gran obra de expiación, reciben los beneficios de su acción mediadora, mientras que los que rechazan la luz que pone en evidencia este ministerio, no reciben beneficio alguno” (Cristo en su Santuario, pág. 119).

EL FARO DE LA FE EN LA TIERRA.

7. ¿Qué decisiones firmes toman hombres y mujeres de fe? Comentar las experiencias de algunos personajes de Hebreos 11.

“Se espera acción, no meramente palabras, de los seguidores de Cristo. Por medio de la acción es como se edifica el carácter....Los hijos de Dios no son aquellos cuyos corazones conmueve el Espíritu, ni los que de vez en cuando se entregan a su poder, sino los que son guiados por el Espíritu” (El Discurso Maestro de Jesucristo, pág. 126).

“Doquiera fuesen los discípulos de Cristo en busca de refugio, se les per- seguía como a animales de rapiña. Se vieron pues obligados a buscar escondite en lugares desolados y solitarios. Anduvieron ‘destituídos, afligidos, maltratados [de los cuales el mundo no era digno], andando descaminados por los desiertos y por las montañas, y en las cuevas y en las cavernas de la tierra.’ (Hebreos 11:37, 38, V.M.) Las catacumbas ofrecieron refugio a milla- res de cristianos. Debajo de los cerros, en las afueras de la ciudad de Roma, se habían cavado a través de tierra y piedra largas galerías subterráneas, cuya obscura e intrincada red se extendía leguas más allá de los muros de la ciudad. En estos retiros los discípulos de Cristo sepultaban a sus muertos y hallaban hogar cuando se sospechaba de ellos y se los proscribía. Cuando el Dispensador de la vida despierte a los que pelearon la buena batalla, muchos mártires de la fe de Cristo se levantarán de entre aquellas cavernas tenebrosas” (El Conflicto de los Siglos, pág. 44).

8. ¿Qué relación se establece entre la fe y las obras? Santiago

2:17-26; 1 Juan 2:4.

“Los frutos de la fe son la justicia, la verdad y la misericordia. Necesitamos andar en la luz de la ley de Dios; las buenas obras serán el fruto de nuestra fe, las obras de un corazón renovado diariamente. El árbol debe ser hecho bueno antes de que su fruto pueda ser bueno. Debemos estar entera- mente consagrados a Dios. Nuestra voluntad debe corregirse antes de que su fruto pueda ser bueno. No debemos tener una religión antojadiza (Carta 105,

1898)” (A Fin de Conocerle, pág. 228).

9. ¿Qué piensan muchos de la relación entre la fe y las obras?

Juan 8:39; Génesis 26:5.

“Son muchos los que no comprenden la relación que existe entre la fe y las obras. Dicen: ‘Cree solamente en Cristo, y estarás seguro. No tienes necesidad de guardar la ley.’ Pero la verdadera fe se manifiesta mediante la obediencia. Cristo dijo a los judíos incrédulos: ‘Si fuerais hijos de Abrahán, las obras de Abrahán haríais’ (Juan 8:39.) ...‘Oyó Abrahán mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes’ (Gén. 26:5)...” (Patriarcas y Profetas, pág. 149).

DE LAS TINIEBLAS A LA LUZ

Texto para memorizar: “Otra vez Jesús les dijo: Yo soy la luz del mundo. El que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12).

OBJETIVOS

1. Identificar la luz que disipa las tinieblas por medio de sus dos naturalezas.

2. Descubrir el poder de la luz por sus efectos en el alma.

INTRODUCCIÓN

“Ahora que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz. Cuando Jesús terminó de hablar, se fue, y se escondió de ellos” (Juan 12:36). “Cuando pasa la Luz del mundo, se descubre un privilegio en las dificultades, orden en la confusión, éxito en el aparente fracaso. Se ven en las calamidades bendiciones disfrazadas, en los dolores, misericordias. Los obreros provenientes del pueblo común, que comparten las penas de sus semejantes como su Maestro compartió las de toda la especie humana, lo verán,

por medio de la fe, trabajar junto a ellos” (La Educación, pág. 270).

JESUCRISTO ES UNA LUZ BIFOCAL EN LAS TINIEBLAS.

1. ¿Cómo brillan las dos naturalezas de Cristo en medio de las tinieblas? Juan 8:12; 1 Timoteo 3:16.

“Esta verdad ha sido para muchos una causa de duda e incredulidad. Cuando Cristo vino al mundo como Hijo de Dios e Hijo del hombre no fue comprendido por la gente de su tiempo. Cristo se rebajó hasta revestirse de la naturaleza humana, a fin de alcanzar a la especie caída y elevarla. Pero la mente de los hombres había sido obscurecida por el pecado..., de manera que no podían discernir su carácter divino debajo del manto de la humanidad...” (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 344).

2. ¿Por qué son tan importantes las dos naturalezas de Cristo para este mundo de tinieblas? Juan 1:14; Hebreos 2:16, 17.

“La naturaleza humana del Hijo de María, ¿fue cambiada en la naturaleza divina del Hijo de Dios? No. Las dos naturalezas se mezclaron misteriosamente en una sola persona: el hombre Cristo Jesús. En Él moraba toda la plenitud de la Deidad corporalmente. Cuando Cristo fue crucificado, su naturaleza humana fue la que murió. La Deidad no disminuyó ni murió; esto habría sido imposible. Cristo, el inmaculado, salvará a cada hijo e hija de Adán que acepte la salvación que se le ofrece, que consienta en convertirse en hijo o hija de Dios. El Salvador ha comprado a la raza caída con su propia sangre” (Exaltad a Jesús, pág. 70).

“El cielo sabía que el hombre necesitaba un maestro divino. La compasión y simpatía de Dios se despertaron en favor de los seres humanos, caídos y atados al carro de Satanás; y cuando llegó la plenitud del tiempo, Él envió a su Hijo. El que había sido señalado en los concilios del cielo, vino a esta tierra como instructor del hombre. La rica benevolencia de Dios lo dio a nuestro mundo; y para satisfacer las necesidades de la naturaleza humana, se revistió de humanidad. Para asombro de la hueste celestial, el Verbo eterno vino a este mundo como un niño impotente. Plenamente preparado, dejó los atrios celestiales y se alió misteriosamente con los seres humanos caídos. ‘Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros’ (Juan 1:14)” (Consejos para los Maestros Padres y Alumnos, pág. 246).

3. Si la sangre de Cristo representa su naturaleza humana, ¿por qué es tan importante en el cielo? Efesios 1:7; Hebreos 9:12.

“Los servicios religiosos, las oraciones, la alabanza, la confesión arrepentida del pecado ascienden desde los verdaderos creyentes como un incienso hasta el santuario celestial; pero al pasar por los corruptos canales de la humanidad, quedan tan contaminados que a menos que sean purificados con sangre, nunca pueden ser de valor ante Dios. No ascienden con pureza impecable, y no son aceptables a Dios a menos que el Intercesor que está a la diestra de Dios los presente y purifique con su justicia. Todo el incienso de los tabernáculos terrenales debe estar humedecido con las purificadoras gotas de la sangre de Cristo. Él sostiene delante del Padre el incensario de sus propios méritos en el cual no hay mancha de corrupción terrenal. Reúne en este incensario las oraciones, las alabanzas y las confesiones de su pueblo y añade su propia justicia inmaculada. Entonces, perfumado con los méritos de la propiciación de Cristo, asciende el incienso delante de Dios plena y entera- mente aceptable. Así se obtienen respuestas benignas” (Mensajes Selectos, tomo 1, pág. 404).

4. ¿Qué valor estamos dando a la obra de Cristo en el trono celes- tial? Hebreos 10:19, 20.

“Estamos en el gran día de la expiación, y la sagrada obra de Cristo en favor del pueblo de Dios que se está llevando a cabo ahora [1882] en el santuario celestial, debería ser motivo de nuestro constante estudio” (Comentario Bíblico Adventista del Séptimo Día, tomo 7-A, p. 479).

“¡Oh, si todos pudieran considerar a nuestro precioso Salvador según lo que es: un Salvador! Permitamos que su mano descorra el velo que oculta su gloria de nuestra vista. Lo muestra en un lugar elevado y santo. ¿Qué vemos? A nuestro Salvador, no en un ambiente silencioso e inactivo. Está rodeado de inteligencias celestiales: querubines y serafines, y ángeles por decenas y más decenas de millares. Todos estos seres celestiales tienen un propósito que está por encima de todos los demás, en el cual tienen un profundo interés: la iglesia en medio de un mundo corrompido (Carta 89 c, 1897)” (Comentario Bíblico Adventista del Séptimo Día, tomo 7-A, pág. 479).

EL PODER DE LA LUZ EN LAS CÁMARAS DE LA MENTE

5. ¿Cómo llega la luz divina a iluminar el alma? Ezequiel 11:19; Hebreos 8:10.

“Mas cuando el corazón cede a la influencia del Espíritu de Dios, la con- ciencia se vivifica y el pecador discierne algo de la profundidad y santidad de la sagrada ley de Dios, fundamento de su gobierno en los cielos y en la tierra.

‘La Luz verdadera, que alumbra a todo hombre que viene a este mundo’ (Juan

1:9), ilumina las cámaras secretas del alma y se manifiestan las cosas ocultas. La convicción se posesiona de la mente y del corazón. El pecador tiene entonces conciencia de la justicia de Jehová y siente terror de aparecer en su iniquidad e impureza delante del que escudriña los corazones. Ve el amor de Dios, la belleza de la santidad y el gozo de la pureza. Ansía ser purificado y restituido a la comunión del cielo” (El Camino a Cristo, págs. 22, 23).

6. ¿Cómo descubrir que la luz ha hecho efecto en nosotros? 2 Corintios

5:17; 1 Juan 5:2-4.

“Y si la ley está escrita en el corazón, ¿no modelará la vida? La obediencia, es decir, el servicio y la lealtad de amor, es la verdadera prueba del discipulado. Siendo así, la Escritura dice: ‘Este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos’

“‘El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, es mentiroso, y no hay verdad en él’ (1 S. Juan 5:3; 2:4). En vez de que la fe exima al hombre de la obediencia, es la fe, y sólo ella, la que lo hace participante de la gracia de Cristo y lo capacita para obedecerlo” (El Camino a Cristo, pág. 60).

“La obediencia a estos mandamientos es la única evidencia en el hombre de que posee un conocimiento genuino y salvador de Dios. El amor a Dios se demuestra por el amor a aquellos por quienes murió Cristo” (A Fin de Cono- cerle, pág. 11).

7. ¿Cuán poderosos son los rayos de luz para alcanzar al pecador? Romanos 7:12.

“La Ley de Dios, tal como se presenta en las Escrituras, es amplia en sus requerimientos. Cada principio es santo, justo y bueno. La ley impone a los hombres obligaciones frente a Dios. Alcanza hasta los pensamientos y sentimientos, y producirá una convicción de pecado en todo el que esté persuadido de haber transgredido sus requerimientos. Si la ley abarcara sólo la conducta externa, los hombres no serían culpables de sus pensamientos, deseos y designios erróneos. Pero la ley requiere que el alma misma sea pura y la mente santa, que los pensamientos y sentimientos estén de acuerdo con la norma de amor y justicia” (Mensajes Selectos, tomo 1, pág. 248).

8. ¿Qué cuidado debemos tener para no corrompernos? Mateo

5:28; Hebreos 12:12-15.

“Muchos jóvenes buscan ansiosamente libros. Leen todo lo que pueden obtener. Los relatos de amor provocativos y las láminas impuras tienen una influencia corruptora. ...El corazón se corrompe por la imaginación. La mente se complace en contemplar escenas que despiertan las más bajas y viles pasiones, corrompen la moral y preparan a los seres engañados e infatuados para que den rienda suelta a las pasiones concupiscentes...” (Maranata, pág. 141).

9. ¿Cómo podemos permanecer bajo los efectos de la luz divina?

Juan 5:21; 15:4; 1 Tesalonisenses 5:23.

“Un poder motivador obra interiormente para transformar el carácter. Una influencia que impulsa, recibida del cielo, obra como la levadura escondida en la masa. El amor de Jesús se introduce en el corazón con su poder redentor para controlar todo el ser: el alma, el cuerpo y el espíritu (Manuscrito 82, 26 de junio de 1898, ‘La levadura de la verdad’)” (Cada día con Dios, pág. 186).

“Es el carácter, no la colocación de nuestros nombres en los libros de la iglesia, lo que nos hace cristianos...” (Alza tus Ojos, pág. 26).

10. ¿Cuáles son los resultados de haber pasado de las tinieblas a la luz? 1 Tesalonicences 5:23; Efesios 4:13.

“La verdad, la preciosa verdad, es santificante en su influencia. La santificación del alma por la operación del Espíritu Santo es la implantación de la vida de Cristo en la humanidad, es la gracia de nuestro Señor Jesucristo revelada en el carácter y la gracia de Cristo traducida en un ejercicio activo de buenas obras. Así el carácter se transforma más y más perfectamente a la imagen de Cristo en justicia y santidad de verdad. Hay amplios requisitos en la verdad divina, los cuales consisten en una línea tras otra de buenas obras. Las verdades del Evangelio no están inconexas; unidas, forman una cadena de gemas celestiales, como se observan en la obra personal de Cristo; y como hebras de oro, corren por la totalidad de la obra y la experiencia cristiana” (Mensajes Selectos, tomo 3, págs. 225, 226).