miércoles, 29 de enero de 2014

La venida del sumo sacerdote al lugar santísimo

“En el servicio típico, cuando el sumo sacerdote entraba en el lugar santísimo, todos los hijos de Israel debían reunirse cerca del santuario y humillar sus almas del modo más solemne ante Dios, a fin de recibir el perdón de sus pecados y no ser separados de la congregación. ¡Cuánto más esencial es que en nuestra época antitípica de la expiación comprendamos la obra de nuestro Sumo Sacerdote, y sepamos qué deberes nos incumben!” –El Conflicto de los Siglos, pág. 484.

ANUNCIOS PROFÉTICOS

1. Según la profecía de Malaquías, en cierto momento, ¿quién tenía que venir a su templo? ¿Quién es el Ángel o Mensajero del pacto según el Espíritu de Profecía?

Malaquías 3:1 “He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y luego vendrá a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos”.

“Orad, sí, orad con fe y confianza inquebrantable. El Ángel del pacto, el mismo Señor Jesucristo, es el Mediador que asegura la aceptación de las oraciones de sus creyentes” –Testimonios para la Iglesia, tomo 8, pág. 191.

“Dios había hablado al mundo por medio de la naturaleza, las figuras, los símbolos, los patriarcas y los profetas. Las lecciones debían ser dadas a la humanidad en su propio lenguaje. El Mensajero del pacto debía hablar. Su voz debía oírse en su propio templo” –El Deseado de Todas las Gentes, pág. 25.

“A todos, ricos y pobres, libres y esclavos, ofrecía Cristo, el Mensajero del pacto, las nuevas de la salvación. Su fama de médico incomparable cundía por toda Palestina” –El Ministerio de Curación, pág. 14.

2. ¿Qué otras evidencias inspiradas presentan la venida de Cristo al lugar santísimo del santuario celestial para interceder por nosotros?

Daniel 7:13 “Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí en las nubes del cielo como un Hijo de Hombre que venía, y llegó hasta el Anciano de grande edad, e hiciéronle llegar delante de Él”.

Hebreos 9:11, 24, 25 “Mas estando ya presente Cristo, pontífice de los bienes que habían de venir, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es a saber, no de esta creación…  Porque no entró Cristo en el Santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el mismo cielo para presentarse ahora por nosotros en la presencia de Dios. Y no para ofrecerse muchas veces a sí mismo, como entra el pontífice en el Santuario cada año con sangre ajena”.

“La venida de Cristo como nuestro Sumo Sacerdote al lugar santísimo para la purificación del santuario, de la que se habla en Daniel 8:14; la venida del Hijo del hombre al lugar donde está el Anciano de días, tal como está presentada en Daniel 7:13; y la venida del Señor a su templo, predicha por Malaquías, son descripciones del mismo acontecimiento representado también por la venida del Esposo a las bodas, descrita por Cristo en la parábola de las diez vírgenes, según S. Mateo 25” –El Conflicto de los Siglos, pág. 479.

LA VENIDA DEL ESPOSO

3. De acuerdo a la parábola de las diez vírgenes, ¿qué proclamación se difundió en el otoño de 1844? ¿Qué diferencia reveló este anuncio entre las vírgenes que esperaban al esposo?

Mateo 25:6-8 “Y a la media noche fue oído el clamor: El esposo viene, salid a recibirle. Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y aderezaron sus lámparas. Y las fatuas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan”.

“En el verano y otoño de 1844 fue hecha esta proclamación: ‘¡He aquí que viene el Esposo!’. Se conocieron entonces las dos clases de personas representadas por las vírgenes prudentes y fatuas: la una que esperaba con regocijo la aparición del Señor y se había estado preparando diligentemente para ir a su encuentro; la otra que, presa del temor y obrando por impulso, se había dado por satisfecha con una teoría de la verdad, pero estaba destituida de la gracia de Dios. En la parábola, cuando vino el Esposo, ‘las que estaban preparadas entraron con Él a las bodas’ ” –El Conflicto de los Siglos, pág. 479.

¿QUIÉNES ENTRARON A LA BODA?

4. ¿Qué pasó con aquellas vírgenes preparadas para las bodas? ¿En qué sentido, desde 1844, los discípulos de Cristo entran con Él a las bodas?

Mateo 25:10 “Y mientras que ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban apercibidas, entraron con Él a las bodas; y se cerró la puerta”.

“La proclamación: ‘¡He aquí que viene el Esposo!’ en el verano de 1844, indujo a miles de personas a esperar el advenimiento inmediato del Señor. En el tiempo señalado, vino el Esposo, no a la tierra, como el pueblo lo esperaba, sino hasta donde estaba el Anciano de días en el cielo, a las bodas; es decir, a recibir su reino. ‘Las que estaban preparadas entraron con Él a las bodas; y fue cerrada la puerta’. No iban a asistir en persona a las bodas, ya que éstas se verifican en el cielo mientras que ellos están en la tierra. Los discípulos de Cristo han de esperar ‘a su Señor, cuando haya de volver de las bodas’ (Lucas 12:36, V.M.). Pero deben comprender su obra, y seguirle por fe mientras entra en la presencia de Dios. En ese sentido es en el que se dice que ellos van con Él a las bodas” –El Conflicto de los Siglos, pág. 480.

5. ¿Qué promesa dio Jesús para aquellos que buscan y escudriñan para obtener más luz? ¿Cómo se cumple en los creyentes del séptimo período de la Iglesia, que entran como invitados a las bodas?

Lucas 11:9, 13 “Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y os será abierto…  Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que lo pidieren de Él?”.

“Según la parábola, fueron las que tenían aceite en sus vasos con sus lámparas  quienes entraron a las bodas. Los que, junto con el conocimiento de la verdad de las Escrituras, tenían el Espíritu y la gracia de Dios, y que en la noche de su amarga prueba habían esperado con paciencia, escudriñando la Biblia en busca de más luz –fueron los que reconocieron la verdad referente al santuario en el cielo y al cambio de ministerio del Salvador, y por fe le siguieron en su obra en el santuario celestial. Y todos los que por el testimonio de las Escrituras aceptan las mismas verdades, siguiendo por fe a Cristo mientras se presenta ante Dios para efectuar la última obra de mediación y para recibir su reino a la conclusión de ésta–, todos ésos están representados como si entraran a las bodas” –El Conflicto de los Siglos, págs. 480, 481.

“Las dos clases de personas que esperaban representan dos clases que profesan estar esperando a su Señor. Se las llama vírgenes porque profesan una fe pura. Las lámparas representan la Palabra de Dios. El salmista dice: ‘Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino’. El aceite es un símbolo del Espíritu Santo. Así se representa el Espíritu en la profecía de Zacarías” –Palabras de Vida del Gran Maestro, pág. 336.

RECIBIENDO VESTIDURAS INMACULADAS

6. Según otra parábola de Jesús, ¿qué es necesario tener para participar en la fiesta de bodas?

Mateo 22:11-13 “Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí un hombre no vestido de boda. Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí no teniendo vestido de boda? Mas él cerró la boca. Entonces el rey dijo a los que servían: Atado de pies y de manos tomadle, y echadle en las tinieblas de afuera. Allí será el lloro y el crujir de dientes”.

¿Cómo recibimos las vestiduras inmaculadas?

Apocalipsis 7:14 segunda parte: “… Estos son los que han venido de grande tribulación, y han lavado su ropa, y la han blanqueado en la sangre del Cordero”.

“En la parábola del capítulo 22 de San Mateo, se emplea la misma figura de las bodas y se ve a las claras que el juicio investigador se realiza antes de las bodas. Antes de verificarse éstas entra el Rey para ver a los huéspedes, y cerciorarse de que todos llevan las vestiduras de boda, el manto inmaculado del carácter, lavado y emblanquecido en la sangre del Cordero. (S. Mateo 22:11; Apocalipsis 7:14). Al que se le encuentra sin traje conveniente, se le expulsa, pero todos los que al ser examinados resultan tenerlas vestiduras de bodas, son aceptados por Dios y juzgados dignos de participar en su reino y de sentarse en su trono. Esta tarea de examinar los caracteres y determinar los que están preparados para el reino de Dios es la del juicio investigador, la obra final que se lleva a cabo en el santuario celestial” –El Conflicto de los Siglos, pág. 481.

7. ¿Cuándo participarán personalmente, las vírgenes preparadas, a la cena de las bodas del Cordero?

Apocalipsis 22:11 “El que es injusto, sea injusto todavía; y el sucio, ensúciese todavía. Y el que es justo, sea todavía justificado; y el santo sea santificado todavía”.

Apocalipsis 19: 7, 8 “Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque son venidas las bodas del Cordero, y su esposa se ha aparejado. Y le fue dado que se vista de lino fino, limpio y brillante; porque el lino fino es la justificación de los santos”.

“Cuando haya terminado este examen, cuando se haya fallado respecto de los que en todos los siglos han profesado ser discípulos de Cristo, entonces y no antes habrá terminado el tiempo de gracia, y será cerrada la puerta de misericordia. Así que las palabras: ‘Las que estaban preparadas entraron con Él a las bodas, y fue cerrada la puerta’, nos conducen a través del ministerio final del Salvador, hasta el momento en que quedará terminada la gran obra de la salvación del hombre” –El Conflicto de los Siglos, pág. 481.

“El vestido de boda de la parábola representa el carácter puro y sin mancha que poseerán los verdaderos seguidores de Cristo. A la iglesia ‘se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente’, ‘que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante’. El lino fino, dice la Escritura, ‘es las acciones justas de los santos’ (Apocalipsis 19:8; Efesios 5:27). Es la justicia de Cristo, su propio carácter sin mancha, que por la fe se imparte a todos los que lo reciben como Salvador personal” – ¡Maranata: el Señor Viene!, pág. 76.

PARA MEDITAR

Hebreos 2:9; 4:14-16; 6:19, 20; 9:22-24; 11:1, 2, 6.

“Son los que por fe siguen a Jesús en su gran obra de expiación, quienes reciben los beneficios de su mediación por ellos, mientras que a los que rechazan la luz que pone a la vista este ministerio, no les beneficia. Los judíos que rechazaron la luz concedida en el tiempo del primer advenimiento de Cristo, y se negaron a creer en Él como Salvador del mundo, no podían ser perdonados por intermedio de Él. Cuando en la ascensión Jesús entró por su propia sangre en el santuario celestial para derramar sobre sus discípulos las bendiciones de su mediación, los judíos fueron dejados en obscuridad completa y siguieron con sus sacrificios y ofrendas inútiles. Había cesado el ministerio de símbolos y sombras. La puerta por la cual los hombres habían encontrado antes acceso cerca de Dios, no estaba más abierta. Los judíos se habían negado a buscarle de la sola manera en que podía ser encontrado entonces, por el sacerdocio en el santuario del cielo. No encontraban por consiguiente comunión con Dios. La puerta estaba cerrada para ellos. No conocían a Cristo como verdadero sacrificio y único mediador ante Dios; de ahí que no pudiesen recibir los beneficios de su mediación” –El Conflicto de los Siglos, pág. 483.

“Este manto, tejido en el telar del cielo, no tiene un solo hilo de invención humana. Cristo, en su humanidad, desarrolló un carácter perfecto, y ofrece impartirnos a nosotros este carácter. ‘Como trapos asquerosos son todas nuestras justicias’. Todo cuanto podamos hacer por nosotros mismos está manchado por el pecado. Pero el Hijo de Dios ‘apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en Él’. Se define el pecado como ‘la transgresión de la ley’. Pero Cristo fue obediente a todo requerimiento de la ley. Él dijo de sí mismo: ‘Me complazco en hacer tu voluntad, oh Dios mío, y tu ley está en medio de mi corazón’ ” –Palabras de Vida del Gran Maestro, pág. 253.

Justificación y santificación por la FE

“Después de convencer de pecado, y de presentar ante la mente la norma de justicia, el Espíritu Santo quita los afectos de las cosas de esta tierra, y llena el alma con un deseo de santidad. ‘Él os guiará a toda verdad’ (Juan 16:13), declaró el Salvador. Si los hombres están dispuestos a ser amoldados, se efectuará la santificación de todo el ser. El Espíritu tomará las cosas de Dios y las imprimirá en el alma. Mediante su poder, el camino de la vida será hecho tan claro que nadie necesite errar” –Los Hechos de los Apóstoles, pág. 43.

PRINCIPALES FUNCIONES DE LA LEY

1. ¿Qué importante función desempeña la ley para que el hombre sienta la necesidad del Salvador?

Romanos 7:7 “¿Qué pues diremos? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Empero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la concupiscencia, si la ley no dijera: No codiciarás”.

En su desesperación, ¿dónde puede apoyarse el pecador?

Gálatas 3:24 “De manera que la ley nuestro ayo fue para llevarnos a Cristo, para que fuésemos justificados por la fe”.

Romanos 3:24 “Siendo justificados gratuitamente por su gracia, por la redención que es en Cristo Jesús”.

“‘La ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe’ (Gálatas 3:24). El Espíritu Santo está hablando especialmente de la ley moral en este texto, mediante el apóstol. La ley nos revela el pecado y nos hace sentir nuestra necesidad de Cristo y de acudir a Él en procura de perdón y paz mediante el arrepentimiento ante Dios y la fe en nuestro Señor Jesucristo” –Mensajes Selectos, tomo 1, pág. 275.

“La Ley revela al hombre sus pecados, pero no dispone ningún remedio. Mientras promete vida al que obedece, declara que la muerte es lo que le toca al transgresor. Sólo el Evangelio de Cristo puede librarle de la condenación o de la mancha del pecado. Debe arrepentirse ante Dios cuya ley transgredió, y tener fe en Cristo y en su sacrificio expiatorio. Así obtiene ‘remisión de los pecados cometidos anteriormente’, y se hace partícipe de la naturaleza divina. Es un hijo de Dios, pues ha recibido el espíritu de adopción, por el cual exclama: ‘¡Abba, Padre!’ ” –El Conflicto de los Siglos, pág. 521.

PARA RECIBIR LA JUSTIFICACIÓN

2. ¿Qué se requiere del pecador antes de ser justificado?

2 Pedro 3:9 “El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; sino que es paciente con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”.

1 Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad”.

¿Qué implica el verdadero arrepentimiento?

Lucas 15:17-22 “Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré, e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo, y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Y levantándose, vino a su padre. Y como aún estuviese lejos, violo su padre, y fue movido a misericordia; y corrió, y echóse sobre su cuello, y besóle. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo, y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Mas el padre dijo a sus siervos: Sacad el principal vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, zapatos en sus pies”.

Lucas 18:13, 14 “Mas el publicano estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que hería su pecho, diciendo: Dios, sé propició a mí, pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado”.

“El arrepentimiento comprende tristeza por el pecado y abandono del mismo. No renunciaremos al pecado a menos que veamos su pecaminosidad; mientras no lo repudiemos de corazón, no habrá cambio real en la vida” –El Camino a Cristo, pág. 21.

“El verdadero arrepentimiento es algo más que sentir pesar por el pecado. Consiste en apartarse resueltamente del mal” –Patriarcas y Profetas, pág. 600.

“... debéis caer desvalidos sobre la Roca, Cristo Jesús. Debéis sentir necesidad de un médico y del único remedio para el pecado: La sangre de Cristo. Este remedio sólo se puede obtener mediante arrepentimiento ante Dios y fe en nuestro Señor Jesucristo… La sangre de Cristo sólo tendrá valor para los que sientan necesidad de su poder purificador” – ¡Maranata: el Señor Viene!, pág. 71.

3. ¿Podría haber salvación sin arrepentimiento y fe?

Hechos 20:20, 21 “Cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas, testificando a los judíos y a los gentiles arrepentimiento ante Dios, y la fe en nuestro Señor Jesucristo”.

2 Corintios 7:10, 11 “Porque el dolor que es según Dios, obra arrepentimiento saludable, del que no hay que arrepentirse; mas el dolor del siglo obra muerte. Porque he aquí, esto mismo que según Dios fuisteis contristados, cuánta solicitud ha obrado en vosotros, y aun defensa, y aun enojo, y aun temor, y aun gran deseo, y aun celo, y aun vindicación. En todo os habéis mostrado limpios en el negocio”.

“El arrepentimiento está relacionado con la fe, y nos es presentado con insistencia en el Evangelio como esencial para la salvación. Pablo predicó el arrepentimiento. Dijo: ‘Nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas, testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe de nuestro Señor Jesucristo’ (Hechos 20:20, 21). No hay salvación sin arrepentimiento. Ningún pecador impenitente puede creer con su corazón para justicia. El arrepentimiento es descrito por Pablo como un piadoso dolor por el pecado, que ‘produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse’ (2 Corintos 7:10). Este arrepentimiento no tiene en sí ningún mérito por naturaleza, sino que prepara al corazón para la aceptación de Cristo como el único Salvador, la única esperanza del pecador perdido” –Fe y Obras, pág. 102.

4. Solamente, ¿por medio de quién podemos recibir sincero arrepentimiento, fe y perdón de pecados?

Hechos 5:30, 31 “El Dios de nuestros padres levantó a Jesús, al cual vosotros matasteis colgándole en un madero. A Éste, ha Dios ensalzado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y remisión de pecados”.

En este caso, ¿cuál es la función de la tercera persona de la divinidad?

Gálatas 5:22 “Mas el fruto del Espíritu es: amor, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe”.

“Ahora bien, ¿cómo es que se arrepiente el ser humano? ¿Es algo que proviene de sí mismo? No; porque el corazón natural está en enemistad con Dios. Entonces, ¿cómo puede el corazón natural despertar al arrepentimiento cuando no tiene poder para hacerlo? ¿Qué es lo que induce al hombre al arrepentimiento? Es Cristo Jesús. ¿Cómo induce al hombre al arrepentimiento? Hay mil maneras en que puede hacerlo” –Fe y Obras, págs. 63, 64.

“Cuando por el arrepentimiento y la fe aceptamos a Cristo como nuestro Salvador, el Señor perdona nuestros pecados y nos libra de la penalidad prescrita para la transgresión de la ley. El pecador aparece delante de Dios como una persona justa; goza del favor del cielo, y por el Espíritu tiene comunión con el Padre y con el Hijo…

“¿Quién sino el Espíritu Santo presenta delante de la mente la norma moral de justicia y convence de pecado, y produce el dolor piadoso que obra arrepentimiento, un arrepentimiento del cual no necesitamos arrepentirnos, e inspira el ejercicio de la fe en Aquel que es el único que puede salvar de todo pecado?” –Mensajes Selectos, tomo 3, págs. 217, 155.

JUSTICIA IMPUTADA Y SUS RESULTADOS

5. ¿Qué sucede cuando el pecador arrepentido es justificado?

Romanos 5:1, 2 “Justificados pues por la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. Por el cual también tenemos entrada por la fe a esta gracia, en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios”.

Juan 5:24 “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas pasó de muerte a vida”.

Romanos 6:22 “Mas ahora, librados del pecado, y hechos siervos a Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y por fin la vida eterna”.

“Cuando Dios perdona al pecador, le condona el castigo que merece y lo trata como si no hubiera pecado, lo recibe dentro del favor divino y lo justifica por los méritos de la justicia de Cristo. El pecador sólo puede ser justificado mediante la fe en la expiación efectuada por el amado Hijo de Dios, que se convirtió en un sacrificio por los pecados del mundo culpable” –Mensajes Selectos, tomo 1, pág. 456.

“A todo el que ha aceptado a Cristo como Salvador personal, el Espíritu Santo ha venido como consejero, santificador, guía y testigo. Cuanto más cerca de Dios han andado los creyentes, más clara y poderosamente han testificado del amor de su Redentor y de su gracia salvadora. Los hombres y mujeres que a través de largos siglos de persecución y prueba gozaron de una gran medida de la presencia del Espíritu en sus vidas, se destacaron como señales y prodigios en el mundo. Revelaron ante los ángeles y los hombres el poder transformador del amor redentor” –Los Hechos de los Apóstoles, pág. 40.

EL ESPÍRITU SANTO OBRA PARA TRANSFORMAR

6. ¿Qué poder transformador se apodera del creyente activo?

Tito 3:5-7 “No por obras de justicia que nosotros habíamos hecho, mas por su misericordia nos salvó, por el lavacro de la regeneración, y de la renovación del Espíritu Santo; el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador. Para que, justificados por su gracia, seamos hechos herederos según la esperanza de la vida eterna”.

Juan 16:13-15 “Pero cuando viniere aquel Espíritu de verdad, Él os guiará a toda verdad; porque no hablará de sí mismo, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que han de venir. Él me glorificará, porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre, mío es. Por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber”.

“No por las decisiones de los tribunales o los consejos o asambleas legislativas, ni por el patrocinio de los grandes del mundo, ha de establecerse el reino de Cristo, sino por la implantación de la naturaleza de Cristo en la humanidad por medio de la obra del Espíritu Santo… En esto consiste el único poder capaz de elevar a la humanidad. Y el agente humano que ha de cumplir esta obra es la enseñanza y la práctica de la Palabra de Dios” –El Deseado de Todas las Gentes, pág. 471.

“El Espíritu Santo se da como agente regenerador, para hacer efectiva la salvación obrada por la muerte de nuestro Redentor. El Espíritu Santo está tratando constantemente de llamar la atención de los hombres a la gran ofrenda hecha en la cruz del Calvario, de exponer al mundo el amor de Dios, y abrir al alma arrepentida las cosas preciosas de las Escrituras”  –Los Hechos de los Apóstoles, pág. 43.

7. ¿Cómo actúa el Consolador en la gran obra de regeneración de los hombres?

Juan 16:8 “Y cuando Él viniere redargüirá al mundo de pecado, y de justicia, y de juicio”.

1 Tesalonicenses 5:23 “Y el Dios de paz os santifique en todo; para que vuestro espíritu y alma y cuerpo sea guardado entero sin reprensión para la venida de nuestro Señor Jesucristo”.

“La santificación del alma por la obra del Espíritu Santo es la implantación de la naturaleza de Cristo en la humanidad. La religión del Evangelio es Cristo en la vida –un principio vivo y activo–. Es la gracia de Cristo revelada en el carácter y desarrollada en las buenas obras. Los principios del Evangelio no pueden separarse de ninguna fase de la vida práctica. Todo aspecto de la vida y de la labor cristianas debe ser una representación de la vida de Cristo” –Palabras de Vida del Gran Maestro, pág. 316.

“Cada alma creyente debe conformar enteramente su voluntad a la voluntad de Dios y mantenerse en un estado de arrepentimiento y contrición, ejerciendo fe en los méritos expiatorios del Redentor y avanzando de fortaleza en fortaleza, de gloria en gloria” –Fe y Obras, pág. 107.

PARTICIPANTES DE LA NATURALEZA DIVINA

8. ¿De qué somos participantes cuando nos arrepentimos y aceptamos a Jesucristo como salvador personal?

2 Pedro 1:3, 4 “Todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos fueron dadas de su divina potencia, por el conocimiento de aquel que nos ha llamado por su gloria y virtud. Por las cuales nos son dadas preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas fueseis hechos participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que está en el mundo por causa de la concupiscencia”.

Como nuestro Maestro, ¿qué haremos nosotros?

Apocalipsis 14:12 “Aquí está la paciencia de los santos, aquí están los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús”.

‘La verdad viene del cielo para purificar y limpiar al agente humano de toda contaminación moral. Ella induce a la acción benévola, a un amor bondadoso, tierno y considerado hacia los necesitados, los afligidos, los que sufren. Esto es obediencia práctica a las palabras de Cristo…

“Jesús vino a sufrir en nuestro favor, para poder impartirnos su justicia. Hay para nosotros una sola vía de escape, y ésta consiste en llegar a ser participantes de la naturaleza divina” –Mensajes Selectos, tomo 3, págs. 226, 224.

PARA MEDITAR

Romanos 6:18; Efesios 2:5-10; Tito 3:5-7.

“La ley es una expresión del pensamiento de Dios. Cuando la recibimos en Cristo, llega a ser nuestro pensamiento. Nos eleva por encima del poder de los deseos y tendencias naturales, por encima de las tentaciones que llevan al pecado. ‘Mucha paz tienen los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo’ (Salmo 119:165)” –Mensajes Selectos, tomo 1, pág. 277.

“La fe que justifica siempre produce: primero arrepentimiento verdadero y luego buenas obras, que son el fruto de esa fe. No hay fe salvadora que no produzca buenos frutos. Dios dio a Cristo a nuestro mundo para que llegara a ser el Sustituto del pecador. Cuando el pecador ejerce verdadera fe en el costoso sacrificio expiatorio, reclamando a Cristo como el Salvador personal, inmediatamente es justificado delante de Dios, porque está perdonado” –Mensajes Selectos, tomo 3,  pág. 222.

La JUSTICIA de CRISTO

“La justicia es santidad, semejanza a Dios; y ‘Dios es amor’. Es conformidad a la ley de Dios, ‘porque todos tus mandamientos son justicia’ y ‘el amor pues es el cumplimiento de la ley’. La justicia es amor, y el amor es la luz y la vida de Dios. La justicia de Dios está personificada en Cristo. Al recibirlo, recibimos la justicia” –El Discurso Maestro de Jesucristo, pág. 20.

CARACTERÍSTICAS DE LA LEY DE DIOS

1. ¿Cuáles son algunas características esenciales de la ley de Dios?

Salmo 19:7, 8 “La ley de Jehová es perfecta, que vuelve el alma. El testimonio de Jehová, fiel, que hace sabio al pequeño. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón. El precepto de Jehová, puro, que alumbra los ojos”.

Romanos 7:12 “De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, y justo, y bueno”.

¿Qué profundidad alcanzan sus principios?

Mateo 5:28 “Mas yo os digo, que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”.

Romanos 7:7 última parte “…Empero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la concupiscencia, si la ley no dijera: No codiciarás”.

“La Ley de Dios, tal como se presenta en las Escrituras, es amplia en sus requerimientos. Cada principio es santo, justo y bueno. La ley impone a los hombres obligaciones frente a Dios. Alcanza hasta los pensamientos y sentimientos, y producirá una convicción de pecado en todo el que esté persuadido de haber transgredido sus requerimientos. Si la ley abarcara sólo la conducta externa, los hombres no serían culpables de sus pensamientos, deseos y designios erróneos. Pero la ley requiere que el alma misma sea pura y la mente santa, que los pensamientos y sentimientos estén de acuerdo con la norma de amor y justicia” –Mensajes Selectos, tomo 1, pág. 248.

2. ¿Qué otros elementos significativos caracterizan la ley?

Salmo 111:7, 8 “Las obras de sus manos son verdad y juicio. Fieles son todos sus mandamientos, afirmados por siglo de siglo. Hechos en verdad y en rectitud”.

Lucas 16:17 “Empero más fácil cosa es pasar el cielo y la tierra, que frustrarse un tilde de la ley”.

“El Señor requiere en la actualidad exactamente lo que requirió de Adán en el Edén: la perfecta obediencia a la ley de Dios. Debemos poseer una rectitud sin ningún defecto, sin tacha alguna. Dios dio a su Hijo para que muriera por el mundo, pero Él no murió para abrogar la ley que era santa y justa y buena. El sacrificio de Cristo en el Calvario es un argumento incontestable que muestra la inmutabilidad de la ley. Su penalidad fue sufrida por el Hijo de Dios en favor del hombre culpable, para que mediante los méritos de Aquel, el pecador pudiera por la fe en su nombre obtener la virtud de su carácter inmaculado” –Fe y Obras, pág. 92.

“Dios requirió de Adán antes de su caída una obediencia perfecta a su ley. Dios requiere ahora lo mismo que requirió de Adán: una obediencia perfecta, una rectitud sin defectos y sin fallas ante su vista. Que Dios nos ayude a darle todo lo que su ley requiere. Pero no podemos hacer esto sin esa fe que lleva la justicia de Cristo a la práctica diaria” –Mensajes Selectos, tomo 2,  pág. 437.

JESUCRISTO OBEDECE A LA LEY EN TODO

3. ¿Quién cumplió la justicia de la ley perfectamente siendo obediente hasta la muerte?

Mateo 5:17 “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido a abrogar, sino a cumplir”.

Filipenses 2:8 “Y hallado en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.

“La ley requiere justicia, una vida justa, un carácter perfecto; y esto no lo tenía el hombre para darlo. No puede satisfacer los requerimientos de la santa ley de Dios. Pero Cristo, viniendo a la tierra como hombre, vivió una vida santa y desarrolló un carácter perfecto. Ofrece éstos como don gratuito a todos los que quieran recibirlos. Su vida reemplaza la vida de los hombres. Así tienen remisión de los pecados pasados, por la paciencia de Dios. Más que esto, Cristo imparte a los hombres atributos de Dios. Edifica el carácter humano a la semejanza del carácter divino y produce una hermosa obra espiritualmente fuerte y bella. Así la misma justicia de la ley se cumple en el que cree en Cristo. Dios puede ser ‘justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús’ ” –El Deseado de Todas las Gentes, págs. 710, 711.

LA FE Y EL DON DE LA JUSTICIA

4. ¿Qué nos proporciona la fe en la obediencia perfecta de Cristo demostrada en su humanidad?

Mateo 5:6 “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán hartos”.

Romanos 3:21, 22 “Mas ahora, sin la ley, la justicia de Dios se ha manifestado, testificada por la ley y por los profetas. La justicia de Dios por la fe de Jesucristo, para todos los que creen en Él; porque no hay diferencia”.

Filipenses 3:9 “Y ser hallado en Él, no teniendo mi justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe”.

“No se obtiene la justicia por conflictos penosos, ni por rudo trabajo, ni aun por dones o sacrificios; es concedida gratuitamente a toda alma que tiene hambre y sed de recibirla. ‘A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad, y comed... sin dinero y sin precio’. ‘Su justicia es de mí, dice Jehová’. ‘Este será su nombre con el cual le llamarán: JEHOVÁ, JUSTICIA NUESTRA’.

“No hay agente humano que pueda proporcionar lo que satisfaga el hambre y la sed del alma. Pero dice Jesús: ‘He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo’. ‘Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás’ ” –El Discurso Maestro de Jesucristo, págs. 20, 21.

5. ¿Cuándo recibimos el don de su justicia?

Apocalipsis 3:19, 20 “Yo reprendo y castigo a todos los que amo: sé pues celoso, y arrepiéntete. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo. Si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.”.

1 Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad”.

Juan 1:11-13 “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, dioles potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su Nombre. Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de Dios”.

“Cuando el pecador penitente, contrito delante de Dios, comprende el sacrificio de Cristo en su favor y acepta este sacrificio como su única esperanza en esta vida y en la vida futura, sus pecados son perdonados. Esto es justificación por la fe. Cada alma creyente debe conformar enteramente su voluntad a la voluntad de Dios y mantenerse en un estado de arrepentimiento y contrición, ejerciendo fe en los méritos expiatorios del Redentor y avanzando de fortaleza en fortaleza, de gloria en gloria” –Fe y Obras, pág. 107.

“Cristo murió una muerte vergonzosa para traernos a Dios. Y cuando el alma se convence que Cristo puede salvar hasta lo sumo a los que por fe se allegan a Él; cuando se entrega a Él como un Salvador suficiente; cuando se aferra a las promesas y cree plenamente en Jesús, Dios lo declara uno con Cristo. Cuando el alma depende de Cristo con la simplicidad con que el niño depende de su madre, entonces es justificado porque llega a ser uno con su Substituto, que a su vez es su justificación y redención. Este es el amor, que las fibras de la voluntad y el corazón sean entretejidas en Cristo Jesús” –Hijas de Dios, pág. 195.

CRISTO, NUESTRA ÚNICA ESPERANZA

6. ¿Quién es, por lo tanto, nuestra única seguridad?

1 Pedro 1:18, 19 “Sabiendo que habéis sido rescatados de vuestra vana conversación, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata;  sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación”.

Hebreos 4:14-16 “Por tanto, teniendo un gran Pontífice, que penetró los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un Pontífice que no se pueda compadecer de nuestras flaquezas; mas tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Lleguémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia, y hallar gracia para el oportuno socorro”.

Hebreos 9:24 “Porque no entró Cristo en el Santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el mismo cielo para presentarse ahora por nosotros en la presencia de Dios”.

“La única seguridad para los israelitas era la sangre rociada en los postes de sus puertas. Dios dijo: ‘Veré la sangre y pasaré de vosotros’ (Éxodo 12:13). Toda otra provisión para la seguridad de ellos no tenía valor alguno. Nada sino la sangre en los postes de las puertas impediría que entrara el ángel de la muerte. Sólo hay salvación para el pecador en la sangre de Jesús, que nos limpia de todo pecado. El hombre de intelecto cultivado puede tener un vasto acervo de conocimientos, puede empeñarse en especulaciones teológicas, puede ser grande y honrado por los hombres, y puede ser considerado el depósito del conocimiento; pero a menos que tenga un conocimiento salvador del Cristo crucificado por él, y por fe eche mano de la justicia de Cristo, está perdido. Cristo ‘herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él y por su llaga fuimos nosotros curados’ (Isaías 53:5). ‘Salvado por la sangre de Jesús’, será nuestra única esperanza para este tiempo y nuestro canto por la eternidad” –Mensajes Selectos, tomo 3, págs. 195, 196.

PEDIDOS DE DIOS A SU PUEBLO

7. Siendo salvos en Cristo, ¿qué desea el Señor de nosotros?

1 Corintios 6:20 “Porque comprados sois por precio; glorificad pues a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”.

Juan 14:21 “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, aquél es el que me ama; y el que me ama, será amado de mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él”.

1 Pedro 1:15, 16 “Sino como aquel que os ha llamado es santo, sed también vosotros santos en toda conversación. Porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo”.

“Ante el mundo, Dios nos está desarrollando como a testigos vivientes de lo que pueden llegar a ser los hombres y las mujeres por la gracia de Cristo. Se nos manda que nos esforcemos en procura de la perfección del carácter. Dice el Maestro divino: ‘Sed pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto’ (Mateo 5:48). ¿Nos martirizaría Cristo requiriéndonos una imposibilidad? ¡Nunca, nunca! Es un honor el que nos confiere al instarnos a ser santos en la espera de Él. Puede capacitarnos para lograrlo pues declara: ‘Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra’ (Mateo 28:18). Tenemos el privilegio de pedir ese poder ilimitado…” –A Fin de Conocerle, pág. 132.

“Si bien debemos estar en armonía con la ley de Dios, no somos salvados por las obras de la ley; sin embargo, no podemos ser salvados sin obediencia. La ley es la norma por la cual se mide el carácter. Pero no nos es posible guardar los mandamientos de Dios sin la gracia regeneradora de Cristo. Sólo Jesús puede limpiarnos de todo pecado. Él no nos salva mediante la ley, pero tampoco nos salvará en desobediencia a la ley” –Fe y Obras, págs. 98, 99.

PARA MEDITAR

Génesis 15:5, 6; Salmos 36:10; 85:10, 11, 13; 119:142, 172.

“El carácter de Cristo es el único modelo perfecto que hemos de copiar. El arrepentimiento y la fe, la entrega de la voluntad y la consagración de los afectos a Dios, son los medios señalados para la realización de esta obra” –Consejos para los Maestros,  pág. 49.

“Al modo como el viajero fatigado que, hallando en el desierto la buscada fuente, apaga su sed abrasadora, el cristiano buscará y obtendrá el agua pura de la vida, cuyo manantial es Cristo” –El Discurso Maestro de Jesucristo, pág. 21.