sábado, 19 de mayo de 2012

LA NECESIDAD DE UN RENACIMIENTO

“En la entrevista con Nicodemo, Jesús reveló el plan de salvación y su misión en el mundo. En ninguno de sus discursos subsiguientes, explicó Él tan plenamente, paso a paso, la obra que debe hacerse en el corazón de cuan­tos quieran heredar el reino de los cielos. En el mismo principio de su ministe­rio, presentó la verdad a un miembro del Sanedrín, a la mente mejor dispuesta para recibirla, a un hombre designado para ser maestro del pueblo. Pero los dirigentes de Israel no recibieron gustosamente la luz. Nicodemo ocultó la verdad en su corazón, y durante tres años hubo muy poco fruto aparente” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 148).

UNA VISITA NOCTURNA

1. ¿Quién fue a visitar a Jesús una noche? ¿Qué buscaba? Juan 3:1, 2.

“Nicodemo ocupaba un puesto elevado y de confianza en la nación judía. Era un hombre muy educado, y poseía talentos extraordinarios. Era un renombrado miembro del concilio nacional. Como otros, había sido con­movido por las enseñanzas de Jesús. Aunque rico, sabio y honrado, se había sentido extrañamente atraído por el humilde Nazareno. Las lecciones que habían caído de los labios del Salvador le habían impresionado grandemente, y quería aprender más de estas verdades maravillosas” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 139).

“Deseaba ardientemente entrevistarse con Jesús, pero no osaba buscarle abiertamente. Sería demasiado humillante para un príncipe de los judíos declararse simpatizante de un maestro tan poco conocido. Si su visita llegase al conocimiento del Sanedrín, le atraería su desprecio y denuncias. Resolvió, pues, verle en secreto, con la excusa de que si él fuese abiertamente, otros seguirían su ejemplo. Haciendo una investigación especial, llegó a saber dónde tenía el Salvador un lugar de retiro en el monte de las Olivas; aguardó hasta que la ciudad quedase envuelta por el sueño, y entonces salió en busca de Jesús” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 141).

EL MENSAJE DEL MAESTRO PARA EL DIRIGENTE

2. ¿Qué requisito espiritual presentó Jesús a Nicodemo y de esa manera a todos los que desean ser herederos del reino de Dios? Juan 3:3.

“No reconocía a Jesús como el Mesías, sino solamente como maestro enviado de Dios” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 141).

“Nicodemo había venido al Señor pensando entrar en discusión con Él, pero Jesús descubrió los principios fundamentales de la verdad. Dijo a Nicodemo: No necesitas conocimiento teórico tanto como regeneración espiritual. No necesitas que se satisfaga tu curiosidad, sino tener un corazón nuevo. Debes recibir una vida nueva de lo alto, antes de poder apreciar las cosas celestiales. Hasta que se realice este cambio, haciendo nuevas todas las cosas, no producirá ningún bien salvador para ti el dis­cutir conmigo mi autoridad o mi misión” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 142).

3. ¿Comprendió Nicodemo el mensaje de Jesús? ¿Por qué o por qué no? Juan 3:4.

“La figura del nuevo nacimiento que Jesús había empleado no era del todo desconocida para Nicodemo. Los conversos del paganismo a la fe de Israel eran a menudo comparados a niños recién nacidos. Por lo tanto, debió percibir que las palabras de Cristo no habían de ser tomadas en su sentido literal. Pero por virtud de su nacimiento como israelita, se consideraba seguro de tener un lugar en el reino de Dios. Le parecía que no necesitaba cambio alguno. Por esto le sorprendieron las palabras del Salvador. Le irritaba su íntima aplicación a sí mismo... Se admiraba de que Cristo le hablase así, sin tener en cuenta su posición de príncipe de Israel” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 142).

EL NUEVO NACIMIENTO POR MEDIO DEL ESPÍRITU

4. ¿Qué logra hacer en el creyente la experiencia del nuevo nacimiento? Juan 3:5-8.

“Pero el Salvador no contestó a su argumento con otro. Levantando la mano con solemne y tranquila dignidad, hizo penetrar la verdad con aun mayor seguridad: ‘De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios’. Nicodemo sabía que Cristo se refería aquí al agua del bautismo y a la renovación del corazón por el Espíritu de Dios. Estaba convencido de que se hallaba en presencia de Aquel cuya venida había predicho Juan el Bautista...

“La fuente del corazón debe ser purificada antes que los raudales puedan ser puros. El que está tratando de alcanzar el cielo por sus pro­pias obras observando la ley, está intentando lo imposible. No hay seguri­dad para el que tenga sólo una religión legal, sólo una forma de la piedad. La vida del cristiano no es una modificación o mejora de la antigua, sino una transformación de la naturaleza. Se produce una muerte al yo y al pecado, y una vida enteramente nueva. Este cambio puede ser efectuado únicamente por la obra eficaz del Espíritu Santo” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 143).

5. ¿Qué declara la respuesta de Jesús a Nicodemo acerca de la más preciosa experiencia de todas – el nuevo nacimiento? Juan 3:9-11.

“Pero mientras Jesús explicaba que su misión en la tierra consistía en establecer un reino espiritual en vez de temporal, su oyente quedó per­turbado. En vista de esto, Jesús añadió: ‘Si os he dicho cosas terrenas, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?’ Si Nicodemo no podía recibir las enseñanzas de Cristo, que ilustraban la obra de la gracia en el corazón, ¿cómo podría comprender la naturaleza de su glorioso reino celestial? Si no discernía la naturaleza de la obra de Cristo en la tierra, no podría comprender su obra en el cielo” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 145).

LA SALVACIÓN POR MEDIO DE LA FE EN JESÚS

6. ¿Qué necesitamos hacer para recibir vida eterna? ¿De qué modo este tema nos afecta a cada uno personalmente? Juan 3:14, 15.

“Como Nicodemo, debemos estar dispuestos a entrar en la vida de la misma manera que el primero de los pecadores. Fuera de Cristo, ‘no hay otro nombre debajo del cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos’. Por la fe, recibimos la gracia de Dios; pero la fe no es nuestro Salvador. No nos gana nada. Es la mano por la cual nos asimos de Cristo y nos apropiamos sus méritos, el remedio por el pecado. Y ni siquiera podemos arrepentirnos sin la ayuda del Espíritu de Dios. La Escritura dice de Cristo: ‘A éste ha Dios ensalzado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepen­timiento y remisión de pecados’. El arrepentimiento proviene de Cristo tan ciertamente como el perdón...

“No es mediante controversias y discusiones cómo se ilumina el alma. Debemos mirar y vivir. Nicodemo recibió la lección y se la llevó consigo” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 147).

7. ¿Qué gran cambio de manera de pensar, perspectiva y moti­vación se da cuando aceptamos a Jesús como nuestro Salva­dor? ¿Qué sucede después? Juan 3:16, 17.

“¿Cómo hemos de salvarnos entonces? ‘Como Moisés levantó la serpiente en el desierto’, así también el Hijo del hombre ha sido levantado, y todos los que han sido engañados y mordidos por la serpiente pueden mirar y vivir. ‘He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo’. La luz que resplan­dece de la cruz revela el amor de Dios. Su amor nos atrae a Él. Si no resisti­mos esta atracción, seremos conducidos al pie de la cruz arrepentidos por los pecados que crucificaron al Salvador. Entonces el Espíritu de Dios produce por medio de la fe una nueva vida en el alma. Los pensamientos y los deseos se sujetan en obediencia a la voluntad de Cristo. El corazón y la mente son creados de nuevo a la imagen de Aquel que obra en nosotros para someter todas las cosas a sí. Entonces la ley de Dios queda escrita en la mente y el corazón, y podemos decir con Cristo: ‘El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado’” (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 147, 148).

MEDITACIÓN

“Es imposible para las mentes finitas comprender la obra de la reden­ción. Su misterio supera al conocimiento humano; sin embargo, el que pasa de muerte a vida comprende que es una realidad divina. Podemos conocer aquí por experiencia personal el comienzo de la redención. Sus resultados alcanzan hasta las edades eternas” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 144).

EN LA CASA DE DIOS

“En la purificación del templo, Jesús anunció su misión como Mesías y comenzó su obra. Aquel templo, erigido para morada de la presencia divina, estaba destinado a ser una lección objetiva para Israel y para el mundo. Desde las edades eternas, había sido el propósito de Dios que todo ser creado, desde el resplandeciente y santo serafín hasta el hombre, fuese un templo para que en él habitase el Creador. A causa del pecado, la humanidad había dejado de ser templo de Dios. Ensombrecido y contami­nado por el pecado, el corazón del hombre no revelaba la gloria del Ser divino. Pero por la encarnación del Hijo de Dios, se cumple el propósito del Cielo. Dios mora en la humanidad, y mediante la gracia salvadora, el corazón del hombre vuelve a ser su templo” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 132).

LA CASA DE DIOS PROFANADA

1. ¿Qué encontró Jesús cuando entró en el templo durante la semana de Pascua? ¿Por qué fue tan extraño y doloroso para Él? Juan 2:13, 14.

“Allí, durante la semana de Pascua, se congregaban grandes muchedum­bres que venían de todas partes de Palestina, y aun de países lejanos. Los atrios del templo se llenaban de una multitud promiscua. Muchos no podían traer consigo los sacrificios que habían de ser ofrecidos en representación del gran Sacrificio. Para comodidad de los tales, se compraban y vendían ani­males en el atrio exterior del templo. Allí se congregaban todas las clases del pueblo para comprar sus ofrendas. Allí se cambiaba el dinero extranjero por la moneda del santuario.

“Y era necesario que toda moneda extranjera fuese cambiada por otra que se llamaba el siclo del templo, que era aceptado para el servicio del san­tuario. El cambio de dinero daba oportunidad al fraude y la extorsión, y se había transformado en un vergonzoso tráfico, que era fuente de renta para los sacerdotes.

“Los negociantes pedían precios exorbitantes por los animales que vendían, y compartían sus ganancias con los sacerdotes y gobernantes... Así se podía obtener un precio elevado por los animales, porque después de haber venido de tan lejos, la gente no quería volver a sus hogares sin cumplir el acto de devoción para el cual había venido” (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 128, 129).

LA LECCIÓN DE JESÚS EN LA PURIFICACIÓN DEL TEMPLO

2. ¿Cómo reaccionó para rectificar la situación? Juan 2:15.

“En ocasión de la Pascua, se ofrecía gran número de sacrificios, y las ventas realizadas en el templo eran muy cuantiosas. La confusión consiguiente daba la impresión de una ruidosa feria de ganado, más bien que del sagrado templo de Dios.… La confusión era tanta que perturbaba a los adoradores, y las pala-bras dirigidas al Altísimo quedaban ahogadas por el tumulto que invadía el templo” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 129).

“Con mirada escrutadora, Cristo abarcó la escena que se extendía delante de Él mientras estaba de pie sobre las gradas del atrio del templo.... Vio cómo los sacerdotes y gobernantes privarían a los menesterosos de su derecho, y prohibirían que el Evangelio se predicase a los pobres. Vio cómo el amor de Dios sería ocultado de los pecadores, y los hombres traficarían con su gracia. Y al contemplar la escena, la indignación, la autoridad y el poder se expresa­ron en su semblante” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 131).

3. ¿Qué mensaje claro y conmovedor transmitieron sus palabras a los vendedores de palomas? Juan 2:16.

“Descendiendo lentamente de las gradas y alzando el látigo de cuerdas que había recogido al entrar en el recinto, ordenó a la hueste de traficantes que se apartase de las dependencias del templo. Con un celo y una severidad que nunca manifestó antes, derribó las mesas de los cambiadores. Las monedas cayeron, y dejaron oír su sonido metálico en el pavimento de mármol. Nadie pretendió poner en duda su autoridad. Nadie se atrevió a detenerse para reco­ger las ganancias ilícitas. Jesús no los hirió con el látigo de cuerdas, pero en su mano el sencillo látigo parecía ser una flamígera espada. Los oficiales del templo, los sacerdotes especuladores, los cambiadores y los negociantes en ganado, huyeron del lugar con sus ovejas y bueyes, dominados por un solo pensamiento: el de escapar a la condenación de su presencia” (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 131, 132).

DIVERSAS REACCIONES

4. ¿Qué pensaron los discípulos cuando vieron su interés y celo por la casa de Dios? Juan 2:17.

“Al limpiar el templo de los compradores y vendedores mundanales, Jesús anunció su misión de limpiar el corazón de la contaminación del pecado de los deseos terrenales, de las concupiscencias egoístas, de los malos hábitos, que corrompen el alma. ‘Vendrá a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos. ¿Y quién podrá sufrir el tiempo de su venida? o ¿quién podrá estar cuando Él se mostrará? Porque Él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores. Y sentarse ha para afinar y limpiar la plata: porque limpiará los hijos de Leví, los afi­nará como a oro y como a plata’” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 133).

5. En lugar de reconocer su grave pecado al haber profanado la casa santa de Dios, ¿qué le dijeron los judíos a Jesús? ¿Qué debe caracterizar a todos los que sirven y adoran en la casa de Dios? Juan 2:18.

“Los judíos eran excesivamente orgullosos de su piedad. Se regocija-ban de su templo, y consideraban como blasfemia cualquier palabra pro­nunciada contra él; eran muy rigurosos en el cumplimiento de las ceremo­nias relacionadas con él; pero el amor al dinero había prevalecido sobre sus escrúpulos. Apenas se daban cuenta de cuán lejos se habían apartado del propósito original del servicio instituido por Dios mismo.

“Los sacerdotes y gobernantes eran llamados a ser representantes de Dios ante la nación. Debieran haber corregido los abusos que se cometían en el atrio del templo. Debieran haber dado a la gente un ejemplo de integridad y compasión. En vez de buscar sus propias ganancias, debie-ran haber considerado la situación y las necesidades de los adoradores, y debieran haber estado dispuestos a ayudar a aquellos que no podían comprar los sacrificios requeridos. Pero no obraban así. La avaricia había endurecido sus corazones” (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 129, 130).

PURIFICADOR Y RECONSTRUCTOR

6. Explica el significado de la respuesta de Jesús a los judíos. ¿Quiénes le pidieron una señal de su autoridad para puri­ficar el templo? Juan 2:19-21.

“Jesús les había mostrado una señal. Al hacer penetrar la luz en su corazón y al ejecutar delante de ellos las obras que el Mesías debía efec­tuar, les había dado evidencia convincente de su carácter. Cuando le pi-dieron una señal, les contestó con una parábola y demostró así que dis­cernía su malicia y veía hasta dónde los conduciría. ‘Destruid este templo –dijo,–y en tres días lo levantaré’

“El sentido de estas palabras era doble. Jesús aludía no sólo a la destrucción del templo y del culto judaico, sino a su propia muerte: la destrucción del templo de su cuerpo...

“Estas palabras de Cristo fueron pronunciadas por causa de aquellos que iban a creer en Él. Sabía que serían repetidas. Siendo pronunciadas en ocasión de la Pascua, llegarían a los oídos de millares de personas y serían llevadas a todas partes del mundo. Después que hubiese resu­citado de los muertos, su significado quedaría aclarado. Para muchos, serían evidencia concluyente de su divinidad” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 137).

7. Desde la perspectiva de una reforma espiritual, ¿cuál fue el propósito de su venida a la tierra y el resultado final de la obra de Jesús? Juan 2:22, 23.

“Pero del sepulcro abierto de José, Jesús salió vencedor. ‘Despojando los principados y las potestades, sacólos a la vergüenza en público, triun­fando de ellos en sí mismo’. En virtud de su muerte y resurrección, pasó a ser ‘ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que el Señor asentó, y no hombre’. Los hombres habían construido el tabernáculo, y luego el templo de los judíos; pero el santuario celestial, del cual el terre-nal era una figura, no fue construido por arquitecto humano. ‘He aquí el varón cuyo nombre es Vástago: [V.M.]... Él edificará el templo de Jehová, y Él llevará gloria, y se sentará y dominará en su trono, y será sacerdote en su solio’.

“Mientras Jesús ministra en el santuario celestial, es siempre por su Espíritu el ministro de la iglesia en la tierra. Está oculto a la vista, pero se cumple la promesa que hiciera al partir: ‘He aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo’ Mateo 28:20” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 138).

MEDITACIÓN

“Ningún hombre puede de por sí echar las malas huestes que se han posesionado del corazón. Sólo Cristo puede purificar el templo del alma. Pero no forzará la entrada. No viene a los corazones como antaño a su templo, sino que dice: ‘He aquí, yo estoy a la puerta y llamo: si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré a él’. Él vendrá, no solamente por un día; porque dice: ‘Habitaré y andaré en ellos;... y ellos serán mi pueblo’. ‘El sujetará nuestras iniquidades, y echará en los profundos de la mar todos nuestros pecados’. Su presencia limpiará y santificará el alma, de manera que pueda ser un templo santo para el Señor, y una ‘morada de Dios, en virtud del Espíritu’” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 133).

EL PRIMER MILAGRO DE JESÚS

“Aquí hay una lección para los discípulos de Cristo de todos los tiempos. No deben excluirse a sí mismos de la sociedad, renunciar a toda comunión social o buscar una estricta reclusión de su prójimo. Para poder alcanzar a todas las clases, debemos acercarnos a ellas allí donde se encuentran, ya que rara vez ellos nos buscarán a nosotros por su propia iniciativa. No solamente desde el púlpito son tocados los corazones de los hombres y las mujeres por la verdad divina. Cristo despertó su interés andando entre ellos como alguien que deseaba hacerles bien. Los buscó en sus activi­dades diarias y manifestó un interés genuino en sus asuntos temporales. Llevó sus instrucciones al hogar de la gente colocando a familias enteras, en sus propios hogares, bajo la influencia de su divina presencia...” (My Life Today, pág. 186).

UN PROBLEMA EN UNA BODA

1. Después de haber llamado a los primeros discípulos en Judea y Galilea, ¿adónde fue Jesús? Juan 2:1, 2.

“Los participantes eran parientes de José y de María. Cristo sabía de esa reunión de familia y que allí se congregarían muchas personas influyen­tes; así que decidió ir a Caná en compañía de sus discípulos que acababa de llamar...” (Comentario Bíblico Adventista, tomo 5, pág. 1107).

“Se unió a la asamblea mixta de una reunión festiva y mientras que nin­guna sombra de frivolidad mundana contaminaba su conducta, aprobó la reunión social con su presencia” (My Life Today, pág. 186).

2. ¿Qué situación inesperada se presentó durante la cele­bración? ¿Por qué crees que su madre le informó? Juan 2:3.

“Al oír María el testimonio de los discípulos acerca de Jesús, la alegró la seguridad de que las esperanzas que alimentara durante tanto tiempo no eran vanas. Sin embargo, ella habría sido más que humana si no se hubiese mezclado con su santo gozo un vestigio del orgullo natural de una madre amante. Al ver cómo las miradas se dirigían a Jesús, ella anheló verle probar a todos que era realmente el honrado de Dios. Esperaba que hubiese oportunidad de realizar un milagro delante de todos...

“María había ayudado en los arreglos hechos para la fiesta, y ahora se dirigió a Jesús diciendo: ‘Vino no tienen’. Estas palabras eran una su-gestión de que Él podría suplir la necesidad” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 120).

LA RESPUESTA DE JESÚS

3. ¿Cómo contestó Jesús al requerimiento implícito de su madre? ¿Qué manifiesta la respuesta de Jesús a tal solici­tud, ya sea implícita o explícitamente? Juan 2:4.

“Esta respuesta, por brusca que nos parezca, no expresaba frialdad ni falta de cortesía. La forma en que se dirigió el Salvador a su madre estaba de acuerdo con la costumbre oriental. Se empleaba con las personas a quienes se deseaba demostrar respeto. Todo acto de la vida terrenal de Cristo estuvo en armonía con el precepto que Él mismo había dado: ‘Honra a tu padre y a tu madre’. En la cruz, en su último acto de ternura hacia su madre, Jesús volvió a dirigirse a ella de la misma manera al confiarla al cuidado de su discípulo más amado. Tanto en la fiesta de bodas como sobre la cruz, el amor expresado en su tono, mirada y modales, interpretó sus palabras.

“Las palabras: ‘Aun no ha venido mi hora’, indican que todo acto de la vida terrenal de Cristo se realizaba en cumplimiento del plan trazado desde la eternidad. Antes de venir a la tierra, el plan estuvo delante de Él, perfecto en todos sus detalles. Pero mientras andaba entre los hom­bres, era guiado, paso a paso, por la voluntad del Padre. En el momento señalado, no vacilaba en obrar. Con la misma sumisión, esperaba hasta que llegase la ocasión” (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 120, 121).

4. ¿Cómo se debe comprender la respuesta dada a su madre? Considerando que durante el ministerio de Jesús, Él respondió a las peticiones de diferentes personas, ¿qué podemos esperar en este caso? Juan 2:5.

“Al decir a María que su hora no había llegado todavía, Jesús contestaba al pensamiento que ella no había expresado, la expectativa que acariciaba en común con su pueblo. Esperaba que se revelase como Mesías, y asumiese el trono de Israel. Pero el tiempo no había llegado. Jesús había aceptado la suerte de la humanidad, no como Rey, sino como Varón de dolores, familiarizado con el pesar.

“Pero aunque María no tenía una concepción correcta de la misión de Cristo, confiaba implícitamente en Él. Y Jesús respondió a esta fe. El primer milagro fue realizado para honrar la confianza de María y fortalecer la fe de los discípulos. Éstos iban a encontrar muchas y grandes tentaciones a dudar... Los primeros milagros del Salvador fortalecieron a los discípulos para que se mantuviesen firmes frente a esta oposición” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 121).

COMO OBRA DIOS

5. ¿Qué instrucciones dio Jesús a los siervos? ¿Cuál era el sig­nificado de este milagro? Juan 2:6, 7.

“El don de Cristo en el festín de bodas fue un símbolo. El agua represen­taba el bautismo en su muerte; el vino, el derramamiento de su sangre por los pecados del mundo. El agua con que llenaron las tinajas fue traída por manos humanas, pero sólo la palabra de Cristo podía impartirle la virtud de dar vida. Así sucedería con los ritos que iban a señalar la muerte del Salvador. Únicamente por el poder de Cristo, obrando por la fe, es como tienen eficacia para alimentar el alma...

“En el primer banquete al cual asistió con sus discípulos, Jesús les dio la copa que simbolizaba su obra en favor de su salvación. En la última cena se la volvió a dar, en la institución de aquel rito sagrado por el cual su muerte había de ser conmemorada hasta que volviera” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 123).

6. ¿Explicó Jesús el milagro que había hecho o llamó la atención al respecto? ¿Cuál crees que haya sido la razón? Juan 2:8-10.

“El vino que Jesús proveyó para la fiesta, y que dio a los discípulos como símbolo de su propia sangre, fue el jugo puro de uva. A esto se refiere el pro­feta Isaías cuando habla del ‘mosto en un racimo’, y dice: ‘No lo desperdicies, que bendición hay en él’” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 123).

“Fue Cristo quien dio en el Antiguo Testamento la advertencia a Israel: ‘El vino es escarnecedor, la cerveza alborotadora; y cualquiera que por ello errare, no será sabio’. Y Él mismo no proveyó bebida tal. Satanás tienta a los hombres a ser intemperantes para que se enturbie su razón y se emboten sus percepciones espirituales, pero Cristo nos enseña a man­tener sujeta la naturaleza inferior. Toda su vida fue un ejemplo de renun­ciamiento propio. A fin de dominar el poder del apetito, sufrió en nuestro favor la prueba más severa que la humanidad pudiese soportar. Cristo fue quien indicó que Juan el Bautista no debía beber ni vino ni bebida alcohólica. Él fue quien ordenó abstinencia similar a la esposa de Manoa. Y Él pronunció una maldición sobre el hombre que ofreciese la copa a los labios de su prójimo. Cristo no contradice su propia enseñanza. El vino sin fermentar que Él proveyó a los huéspedes de la boda era una bebida sana y refrigerante. Su efecto consistía en poner al gusto en armonía con el apetito sano” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 123).

RAZONES PARA LOS MILAGROS DE JESÚS

7. ¿Cómo se puede explicar que Jesús se haya negado a trans­formar las piedras en pan en el desierto, mientras que aquí cambió el agua en vino? Juan 2:11.

“Jesús no empezó su ministerio haciendo alguna gran obra delante del Sanedrín de Jerusalén. Su poder se manifestó en una reunión familiar, celebrada en una pequeña aldea de Galilea, para aumentar el placer de una fiesta de bodas. Así demostró su simpatía por los hombres y su deseo de contribuir a su felicidad” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 118).

“Las nuevas del milagro se difundieron por toda aquella región, y lle­garon hasta Jerusalén. Con nuevo interés, los sacerdotes y ancianos escu­driñaron las profecías relativas a la venida de Cristo. Existía un ávido deseo de descubrir la misión de este nuevo maestro que de manera tan modesta aparecía entre la gente” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 124).

MEDITACIÓN

“El ejemplo de Cristo, al vincularse con los intereses de la humani­dad, debe ser seguido por todos los que predican su Palabra y por todos los que han recibido el Evangelio de su gracia. No hemos de renunciar a la comunión social. No debemos apartarnos de los demás. A fin de alcanzar a todas las clases, debemos tratarlas donde se encuentren. Rara vez nos buscarán por su propia iniciativa. No sólo desde el púlpito han de ser los corazones humanos conmovidos por la verdad divina. Hay otro campo de trabajo, más humilde tal vez, pero tan plenamente promisorio. Se halla en el hogar de los humildes y en la mansión de los encumbrados; junto a la mesa hospitalaria, y en las reuniones de inocente placer social” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 126).

“Jesús condenaba la complacencia propia en todas sus formas; sin embargo, era de naturaleza sociable. Aceptaba la hospitalidad de todas las clases, visitaba los hogares de los ricos y de los pobres, de los sabios y de los ignorantes,... No autorizaba la disipación, y ni una sombra de livi­andad mundanal manchó su conducta; sin embargo, hallaba placer en las escenas de felicidad inocente, y con su presencia sancionaba las reuniones sociales. Una boda entre los judíos era una ocasión impresionante, y el gozo que se manifestaba en ella no desagradaba al Hijo del hombre” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 125).

“Como discípulos de Cristo, no nos mezclaremos con el mundo simple­mente por amor al placer, o para participar de sus locuras. Un trato tal no puede sino traer perjuicios. Nunca debemos sancionar el pecado por nuestras palabras o nuestros hechos, nuestro silencio o nuestra presen­cia. Dondequiera que vayamos, debemos llevar a Jesús con nosotros, y revelar a otros cuan precioso es nuestro Salvador” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 126).