sábado, 14 de abril de 2012

La Victoria de la Cruz

Versículo de memoria

“Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: ‘Consumado es’. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu” Juan 19:30.

El Dolor del Pecado

1. ¿Qué causó a Jesús la mayor agonía en Getsemaní y en la cruz? ¿Cómo podemos comparar su muerte con la de los mártires? Mateo 26:38, 39; Marcos 15:34.

“No era el dolor ni la ignominia de la cruz lo que le causaba agonía inefable. Cristo era el príncipe de los dolientes. Pero su sufrimiento provenía del sentimiento de la malignidad del pecado, del conocimiento de que por la familiaridad con el mal, el hombre se había vuelto ciego a su enormidad. Cristo vio cuán terrible es el dominio del pecado sobre el corazón humano, y cuán pocos estarían dispuestos a desligarse de su poder. Sabía que sin la ayuda de Dios la humanidad tendría que perecer, y vio a las multitudes perecer teniendo a su alcance ayuda abundante” (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 700, 701).

“La muerte de los mártires no se puede comparar con la agonía sufrida por el Hijo de Dios. Debemos adquirir una visión más amplia y profunda de la vida, los sufrimientos y la muerte del amado Hijo de Dios. Cuando se considera correctamente la expiación, se reconoce que la salvación de las almas es de valor infinito….

“Si los sufrimientos de Cristo consistieron solamente en dolor físico, entonces su muerte no fue más dolorosa que la de algunos mártires. Pero el dolor corporal fue tan sólo una pequeña parte de la agonía que sufrió el amado Hijo de Dios. Los pecados del mundo pesaban sobre Él…” (Joyas de los Testimonios, tomo 1, págs. 232, 231).

2. ¿Prevaleció Satanás de algun modo sobre Jesús? ¿Por qué causó Satanás su crucifixión, sabiendo que sellaría su propia derrota? Juan 8:46; 14:30; Hebreos 4:15.

“Ahora el tentador había acudido a la última y terrible lucha, para la cual se había estado preparando durante los tres años del ministerio de Cristo. Para él, todo estaba en juego. Si fracasaba aquí, perdía su esperanza de dominio; los reinos del mundo llegarían a ser finalmente de Cristo; él mismo seria derribado y desechado. Pero si podía vencer a Cristo, la tierra llegaría a ser el reino de Satanás, y la familia humana estaría para siempre en su poder” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 636).

3. ¿Que causó el mayor dolor a Jesús? ¿Qué más intensificó su sufrimiento? Lucas 22:48; Juan 13:38; Lucas 23:21, 23.

Consumado Es

4. ¿Qué abarcó el clamor final de Jesús en la cruz? Juan 19:30. ¿Qué se descu­bre cuando se comparan las palabras de Jesús en la cruz con la afirmación de Satanás que la santa ley de Dios no podía ser guardada? 1 Juan 5:3.

“Mientras la cruz del Calvario proclama el carácter inmutable de la ley, declara al uni­verso que la paga del pecado es muerte. El grito agonizante del Salvador: ‘Consumado es,’ fue el toque de agonía para Satanás. Fue entonces cuando quedó zanjado el gran conflicto que había durado tanto tiempo y asegurada la extirpación final del mal” (El Conflicto de los Siglos, pág. 557).

“Cuando Cristo clamó: ‘Consumado es’, todo el cielo triunfó. Terminó el conflicto entre Cristo y Satanás acerca de la ejecución del plan de salvación. El espíritu de Satanás y sus obras se habían arraigado profundamente en las simpatías de los hijos de los hom­bres. Si Satanás hubiese llegado a ocupar el poder, eso hubiera significado muerte para el mundo. El implacable odio que sentía por el Hijo de Dios se reveló en la forma en que lo trató mientras estuvo en el mundo.Todo había sido ideado por el enemigo caído: la traición de que fue objeto Cristo, su juicio y crucifixión. Su odio, consumado en la muerte del Hijo de Dios, colocó a Satanás en el punto donde su verdadero carácter diabólico fue revelado a todos los seres inteligentes que no habían caído en el pecado” (Comentario Bíblico Adven­tista, tomo 5, pág. 1149).

“El amor de Dios se manifiesta al universo. El príncipe de este mundo es echado fuera. Las acusaciones que Satanás había presentado contra Dios son refutadas” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 579).

“Cristo llevó la maldición de la ley, sufriendo su castigo; llevando a su término el plan por el cual el hombre había de ser puesto en condiciones de poder guardar la ley de Dios y ser aceptado por medio de los méritos del Redentor; y mediante su sacrificio se proyectó gloria sobre la ley” (The Review and Herald, 22 de Abril,1902).

“Cristo lleva el castigo de las transgresiones pasadas del hombre, e impartiendo a éste su justicia hace posible que el hombre guarde la santa ley de Dios” (MS 126, 1901).

El Valor de la Salvación

5. ¿Qué alto valor tiene la salvación a la luz del sufrimiento de Cristo? Mateo 26:38, 39; Lucas 22:44.

“A fin de apreciar plenamente el valor de la salvación, es necesario comprender cuál ha sido su costo. Como consecuencia de las ideas limitadas referentes a los sufrimientos de Cristo, muchos estiman en poco la gran obra de la expiación. El glorioso plan proyectado para la salvación del hombre se puso por obra mediante el amor infinito de Dios Padre. En este plan divino se ve la manifestación más admirable del amor de Dios hacia la especie caída. Un amor como el que se manifiesta en el don del amado Hijo de Dios asombraba a los ánge­les… “Mientras el Hijo de Dios se postraba en actitud de oración en el huerto de Getse­maní, a causa de la agonía de su espíritu brotó de sus poros sudor como grandes gotas de sangre. Allí fue donde le rodeó el horror de densas tinieblas. Pesaban sobre Él los pecados del mundo. Sufría en lugar del hombre, como transgresor de la ley de su Padre. Allí se produjo la escena de la tentación. La divina luz de Dios desapareció de su vista y Él pasó a manos de las potestades de las tinieblas. En su angustia mental cayó postrado sobre las frías piedras. Se percataba del ceño de su Padre. Había desviado la copa del sufrimiento de los labios del hombre culpable, y se proponía beberla Él mismo, para dar al hombre en cambio la copa de la bendición. La ira que habría recaído sobre el hombre recayó en ese momento sobre Cristo. Allí fue donde la copa misteriosa tembló en su mano” (Joyas de los Testimonios, tomo 1, págs. 217, 220).

6. ¿Qué nos aporta el sufrimiento y el dolor de Cristo? Isaías 53:4, 5.

“No fue sólo por su muerte en la cruz como Cristo realizó su obra de salvar a los hom­bres. Ignominia, sufrimiento y humillación fueron una parte de la misión: ‘El herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga fuimos todos nosotros curados’. Cristo llevó este castigo por los pecados del transgresor. Ha llevado el castigo por cada hombre y por eso puede rescatar a cada alma, no importa cuán caída sea su condición, si acepta la ley de Dios como su norma de justicia” (Comentario Bíblico Adventista, tomo 6, pág. 1169).

“Cristo ha dado su Espíritu como poder divino para vencer todas las tendencias hacia el mal, hereditarias y cultivadas, y para grabar su propio carácter en su iglesia” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 625).

Victoria Completa

7. ¿Qué resultado tuvo la victoria de Jesús para el cielo y la tierra? Colosenses 2:15.

“Satanás representa la divina ley de amor como una ley de egoísmo. Declara que nos es imposible obedecer sus preceptos. Imputa al Creador la caída de nuestros primeros padres, con toda la miseria que ha provocado, e induce a los hombres a considerar a Dios como autor del pecado, del sufrimiento y de la muerte. Jesús había de desenmascarar este engaño. Como uno de nosotros, había de dar un ejemplo de obediencia. Para esto tomó sobre sí nuestra naturaleza, y pasó por nuestras vicisitudes… Soportó toda prueba a la cual estemos sujetos. Y no ejerció en favor suyo poder alguno que no nos sea ofrecido generosamente. Como hombre, hizo frente a la tentación, y venció en la fuerza que Dios le daba… Su vida testifica que para nosotros también es posible obedecer la ley de Dios” (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 15, 16).

“El hecho de que Cristo venció debería inspirar valor a sus discípulos para sostener denodadamente la lucha contra el pecado y Satanás” (El Conflicto de los Siglos, pág. 564).

8. ¿Cómo ganó Cristo la victoria sobre Satanás? Lucas 23:46; Hebreos 5:8.

“De repente, la lobreguez se apartó de la cruz, y en tonos claros, como de trompeta, que parecían repercutir por toda la creación, Jesús exclamó: ‘Consumado es.’ ‘Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.’ Una luz circuyó la cruz y el rostro del Salvador brilló con una gloria como la del sol. Inclinó entonces la cabeza sobre el pecho y murió.

“Entre las terribles tinieblas, aparentemente abandonado de Dios, Cristo había apu­rado las últimas heces de la copa de la desgracia humana. En esas terribles horas había confiado en la evidencia que antes recibiera de que era aceptado de su Padre. Conocía el carácter de su Padre; comprendía su justicia, su misericordia y su gran amor. Por la fe, confió en Aquel a quien había sido siempre su placer obedecer. Y mientras, sumiso, se confiaba a Dios, desapareció la sensación de haber perdido el favor de su Padre. Por la fe, Cristo venció” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 704).

Repaso y Meditación

• Considera como difiere el dolor de Cristo de los mártires.

• ¿Qué gran dolor causó en Cristo el abandono de los discípulos y la actitud del pueblo?

• ¿Qué resultado produjo su vida sin pecado y su muerte?

Reflexión

“Satanás indujo a los hombres a pecar, y el plan de la redención fue puesto en prác­tica. Durante cuatro mil años Cristo estuvo obrando para elevar al hombre, y Satanás para arruinarlo y degradarlo. Y el universo celestial lo contempló todo.

“Cuando Jesús vino al mundo, el poder de Satanás fue dirigido contra Él. Desde que apareció como niño en Belén, el usurpador obró para lograr su destrucción. De toda manera posible, procuró impedir que Jesús alcanzase una infancia perfecta, una virilidad inmaculada, un ministerio santo, y un sacrificio sin mancha. Pero fue derrotado. No pudo inducir a Jesús a pecar” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 707).

El Secreto Oculto por Generaciones

Versículo de memoria

“Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe” Romanos 16:25, 26.

Nacido de Mujer

1. Siendo la simiente de la mujer, ¿cómo nació el Hijo de Dios en este mundo? ¿Por qué se gozó Satanás? Génesis 3:15; Gálatas 4:4.

“Regocijóse Satanás cuando Jesús, prescindiendo de su poder y gloria, dejó el cielo, pues se figuraba que con ello el Hijo de Dios había caído bajo su dominio. Su tentación había vencido con tanta facilidad a la inocente pareja del Edén que esperaba vencer tam­bién con su influencia y astucia satánica al Hijo de Dios, y salvar así su vida y su reino. Con sólo inducir a Jesús a desviarse de la voluntad de su Padre, habría logrado su objeto” (Primeros Escritos, pág. 157).

2. ¿Qué significa que el Hijo de Dios vendría a esta tierra como la simiente de la mujer? ¿Qué dejó a un lado para convertirse en hombre? Filipenses 2:6, 7.

“Jesús era el Comandante del cielo, igual a Dios, y sin embargo condescendió en desprenderse de su corona real, su manto real, y cubrió su divinidad con humanidad. La encarnación de Cristo en carne humana es un misterio…

“La doctrina de la encarnación de Cristo en carne humana es un misterio, ‘el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades’. Es el grande y profundo misterio de la piedad. ‘Aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros’. Cristo tomó sobre Él la naturaleza humana, una naturaleza inferior a su naturaleza celestial. No hay nada como esto que muestre la maravillosa condescendencia de Dios...

“Cristo no aparentó que tomaba la naturaleza humana; la tomó de verdad” (Comen­tario Bíblico Adventista, tomo 5, págs. 1104, 1105).

La Humanidad de Cristo

3. ¿Por qué debía venir Cristo a esta tierra como ser humano? ¿Hasta qué punto llegó a ser Él como nosotros? Juan 1:14; Hebreos 2:14.

“… nuestro Salvador cubrió su divinidad con humanidad; empleó las facultades humanas, pues sólo adoptando éstas podía ser comprendido por la humanidad. Sólo la humanidad podía llegar hasta la humanidad. Él ejemplificó en su vida el carácter divino mediante el cuerpo humano que Dios le había preparado. Bendijo al mundo viviendo en la carne humana la vida de Dios…” (Comentario Bíblico Adventista, tomo 7, pág. 936).

“Habría sido una humillación casi infinita para el Hijo de Dios revestirse de la natura­leza humana, aun cuando Adán poseía la inocencia del Edén. Pero Jesús aceptó la humani­dad cuando la especie se hallaba debilitada por cuatro mil años de pecado. Como cualquier hijo de Adán, aceptó los efectos de la gran ley de la herencia. Y la historia de sus antepasa­dos terrenales demuestra cuáles eran aquellos efectos. Mas Él vino con una herencia tal para compartir nuestras penas y tentaciones, y darnos el ejemplo de una vida sin pecado” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 32).

4. ¿Por qué vino Jesús a la tierra para tomar la naturaleza humana degradada por 4.000 años de pecado? Hebreos 2:15-17.

“Satanás había señalado el pecado de Adán como prueba de que la ley de Dios era injusta, y que no podía ser acatada. En nuestra humanidad, Cristo había de resarcir el fracaso de Adán....

“Satanás representa la divina ley de amor como una ley de egoísmo. Declara que nos es imposible obedecer sus preceptos. Imputa al Creador la caída de nuestros primeros padres, con toda la miseria que ha provocado, e induce a los hombres a considerar a Dios como autor del pecado, del sufrimiento y de la muerte. Jesús había de desenmascarar este engaño. Como uno de nosotros, había de dar un ejemplo de obediencia. Para esto tomó sobre sí nuestra naturaleza, y pasó por nuestras vicisitudes. ‘Por lo cual convenía que en todo fuese asemejado a sus hermanos.’… Y no ejerció en favor suyo poder alguno que no nos sea ofrecido generosamente… Su vida testifica que para nosotros también es posible obedecer la ley de Dios” (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 15, 16, 91).

Ejemplo y Evidencia

5. Si la humanidad de Cristo hubiera sido diferente o hubiera tenido ventajas que nosotros no tenemos, ¿podría ser nuestro ejemplo y evidenciar que tam­bién nosotros podemos guardar la ley divina? Juan 13:15; 1 Pedro 2:21.

“Los que piensan que no era posible que Cristo pecara, no pueden creer que realmente tomó sobre sí la naturaleza humana. ¿Acaso no fue Cristo realmente tentado por Satanás no sólo en el desierto sino a través de toda su vida, desde la niñez hasta la virilidad? En todas las cosas fue tentado como lo somos nosotros, y como resistió con éxito toda clase de tentaciones, dio un perfecto ejemplo al hombre, y por medio de la amplia provisión que Cristo ha hecho podemos llegar ‘a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia’” (Comentario Bíblico Adventista, tomo 7, pág. 370).

6. Contrariamente a la declaración de Satanás que a causa del pecado no podemos guardar la ley de Dios, ¿quén provee la evidencia que puede guardarse? Considera este asunto en relación con la humanidad de Cristo. Romanos 3:10; Juan 8:46; 14:30.

“Me han llegado cartas que afirman que Cristo no podría haber tenido la misma natu­raleza que el hombre, pues si la hubiera tenido, habría caído bajo tentaciones similares. Si no hubiera tenido la naturaleza del hombre, no podría ser nuestro ejemplo. Si no hubiera sido participante de nuestra naturaleza, no podría haber sido tentado como lo ha sido el hombre. Si no le hubiera sido posible rendirse ante la tentación, no podría ser nuestro ayudador. Fue una solemne realidad que Cristo vino para reñir las batallas como hombre, en lugar del hombre. Su tentación y victoria nos dicen que la humanidad debe copiar el Modelo. El hombre debe llegar a ser participante de la naturaleza divina” (Mensajes Selectos, tomo 1, págs. 477, 478).

7. ¿Cómo califica la Biblia a los que niegan la naturaleza humana de Cristo? 1 Juan 4:2, 3; 2 Juan 1:7.

“Tened en cuenta que la victoria y la obediencia de Cristo es la de un verdadero ser humano. En nuestras conclusiones cometemos muchos errores debido a nuestras opi-niones equivocadas acerca de la naturaleza humana de nuestro Señor. Cuando nosotros le damos a su naturaleza humana un poder que es imposible que el hombre tenga en sus conflictos con Satanás, destruimos el carácter completo de su humanidad. Él da a todos los que lo reciben por la fe, su gracia y su poder que les atribuye.

“La obediencia de Cristo a su Padre era [y es] la misma obediencia que se requería del hombre. El hombre no puede vencer las tentaciones de Satanás sin que el poder divino se combine con su capacidad. Tal ocurría también con Cristo Jesús: Él podía echar mano del poder divino. Él no vino a nuestro mundo para prestar obediencia como un dios menor a otro mayor, sino como un hombre que debía obedecer la santa ley de Dios. Y de esta manera Él es nuestro ejemplo” (Mensajes Selectos, tomo 3, pág. 158).

8. ¿Qué revela la vida y el cargo celestial de Jesús? Hebreos 4:15.

“La tentación no es tentación a menos que haya una posibilidad de rendirse. Se resiste la tentación cuando se influye poderosamente sobre el hombre para que haga una mala acción, y éste sabiendo que puede ceder, por fe se resiste a cometerla, aferrándose firme­mente del poder divino. Esta fue la angustiosa prueba por la que pasó Cristo. Si no hubiera habido la posibilidad de su caída, no podría haber sido tentado en todo como el hombre es tentado. Era un ser libre, puesto a prueba como lo fue Adán y como lo es cada hombre. En sus horas finales, mientras colgaba de la cruz, experimentó en toda su plenitud lo que el hombre experimenta cuando lucha contra el pecado. Comprendió cuán malo puede llegar a ser un hombre cuando se rinde al pecado. Se dio cuenta de las terribles consecuencias de la transgresión de la ley de Dios, pues pesaba sobre Él la iniquidad de todo el mundo” (Comentario Bíblico Adventista, tomo 5, pág. 1058).

“Aunque tenía que soportar las más terribles tentaciones Cristo no falló ni se desa-nimó. Estaba librando la batalla en nuestro favor, y si hubiera fallado, si hubiese sucum­bido frente a la tentación, la familia humana se habría perdido....

“¡Qué acontecimiento fue el instante cuando Cristo se puso a sí mismo en el lugar de Adán, y soportó la prueba donde éste había fracasado, poniendo al hombre, mediante ese acto, en terreno ventajoso, en situación favorable ante Dios, de manera que pudiera vencer por sí mismo gracias a los méritos de Jesús! En su nombre, por su gracia, el hombre puede ser vencedor, así como Cristo lo fue. En Jesús la divinidad y la humanidad se unieron, y la única forma por la cual el hombre puede ser vencedor es convirtiéndose en participante de la naturaleza divina… La divinidad y la humanidad se combinan en el que tiene el espíritu de Cristo” (Hijos e Hijas de Dios, pag. 26).

Repaso y Meditación

• ¿Qué secreto de Dios estaba oculto desde la fundación del mundo?

• ¿Cómo es la naturaleza humana de Cristo la misma que la nuestra?

• ¿Cuál es la diferencia principal entre nuestra experiencia y la de Cristo?

Reflexión

“Cuando deseemos estudiar un problema profundo, concentremos nuestra mente en lo más maravilloso que jamás haya acontecido en la tierra o en el cielo: la encarnación del Hijo de Dios. Dios dio a su Hijo para que muriera una muerte de ignominia y de vergüenza por los seres humanos pecadores. Él, que era el Comandante en los atrios celestiales, se quitó su manto real y su corona regia, y revistiendo su divinidad con humanidad vino a este mundo para estar a la cabeza de la raza humana como el hombre modelo. Se humilló a sí mismo para sufrir con la raza humana, para ser afligido en todas las tribulaciones de los seres humanos.…

“…‘por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, Él también participó de lo mismo’. No podía venir en la forma de un ángel, pues a menos que se encontrara con el hombre como hombre y testificara mediante su relación con Dios que no le había sido dado poder divino en una forma diferente a como nos es dado a nosotros, no podía ser un ejemplo perfecto para nosotros. Vino en humildad para que el más humilde ser sobre la tierra no pudiera tener ninguna excusa por causa de su pobreza o su ignorancia, y dijera: ‘Estas cosas me impiden obedecer la ley de Jehová’. Cristo revistió su divinidad con humanidad para que la humanidad pudiera aproximarse a la humanidad, para que Él pudiera vivir con la humanidad y llevar todas las pruebas y aflicciones del hombre. Fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. En su humanidad comprendió todas las tentaciones que sobrevendrían al hombre” (Comentario Bíblico Adventista, tomo 7, págs. 936, 937).

El Consejo de Paz

Versículo de memoria

“Él edificará el templo de Jehová, y Él llevará gloria, y se sentará y dominará en su trono, y habrá sacerdote a su lado; y consejo de paz habrá entre ambos” Zacarias 6:13.

La Promesa del Evangelio

1. Sí, fuese como Satanás afirma, que es imposible ser perdonado cuando se transgrede la ley de Dios, ¿cómo podría ser salvo Adán? Génesis 3:15, 21; 49:10; Job 33:24.

“Al principio de la gran controversia, Satanás había declarado que la ley de Dios no podía ser obedecida, que la justicia no concordaba con la misericordia y que, si la ley había sido violada, era imposible que el pecador fuese perdonado” (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 709, 710).

“… El instante en que el hombre acogió bien las tentaciones de Satanás e hizo las mismas cosas que Dios le había dicho que no hiciera, Cristo, el Hijo de Dios, se colocó entre los vivos y los muertos, diciendo: ‘Caiga el castigo sobre mí. Estaré en el lugar de hombre. Él tendrá otra oportunidad’” (Carta 22, 13 de Febrero, 1900).

“Dios retuvo por un tiempo la plena ejecución de la sentencia de muerte pronunciada sobre el hombre. Satanás se lisonjeaba de que para siempre había roto el vínculo entre el cielo y la tierra. Pero en esto estaba grandemente equivocado y quedaría chasqueado. El Padre había puesto el mundo en las manos de su Hijo para que lo redimiera de la maldición y la ignominia del fracaso y la caída de Adán” (Redemption or the Temptation of Christ, pág. 17).

2. Aunque cada cual es responsable de sus acciones, ¿qué principio ha aplicado el Señor a nuestra redención? ¿Por qué no era posible que un ángel muriera en lugar de Adán y pagará la culpa de su pecado? Ezequiel 18:20; Isaías 53:4-6.

“Los ángeles se postraron de hinojos ante su Soberano y se ofrecieron ellos mismos como sacrificio por el hombre. Pero la vida de un ángel no podía satisfacer la deuda; solamente Aquel que había creado al hombre tenía poder para redimirlo” (Patriarcas y Profetas, pág. 50).

“Los ángeles estaban tan interesados por la salvación del hombre que no faltaban entre ellos quienes quisieran renunciar a su gloria y dar su vida por el hombre que había de perecer. ‘Pero dijo mi ángel acompañante– eso no serviría de nada’. La transgresión fue tan enorme que la vida de un ángel no pagaría la deuda. Únicamente la muerte y las inter­cesiones de su Hijo podían saldar esa deuda y salvar al hombre perdido de su desesperada tristeza y miseria” (Primeros Escritos, pág. 151).

“La quebrantada ley de Dios exigía la vida del pecador. En todo el universo sólo existía uno que podía satisfacer sus exigencias en lugar del hombre. Puesto que la ley divina es tan sagrada como el mismo Dios, sólo uno igual a Dios podría expiar su trans­gresión” (Patriarcas y Profetas, pág. 48).

El Consejo de Paz

3. ¿Qué reunión se celebró en el cielo después de la transgresión de Adán? Zacarias 6:13, última parte.

“Cristo intercedió ante el Padre en favor del pecador, mientras la hueste celestial espe­raba los resultados con tan intenso interés que la palabra no puede expresarlo. Mucho tiempo duró aquella misteriosa conversación, el ‘consejo de paz’ (Zac. 6: 13.) en favor del hombre caído. El plan de la salvación había sido concebido antes de la creación del mundo; pues Cristo es ‘el Cordero, el cual fue muerto desde el principio del mundo.’ (Apoc. 13: 8.) Sin embargo, fue una lucha, aun para el mismo Rey del universo, entregar a su Hijo a la muerte por la raza culpable.… ¡Oh, el misterio de la redención! ¡El amor de Dios hacia un mundo que no le amaba! ¿Quién puede comprender la profundidad de ese amor ‘que excede a todo conocimiento’? A través de los siglos sin fin, las mentes inmortales, tratando de entender el misterio de ese incomprensible amor, se maravillarán y adorarán a Dios” (Patriarcas y Profetas, págs. 48, 49).

4. ¿Cómo se compara el dolor del ser humano con el que soportó Dios a causa del pecado? Léase Isaías 53 y el Salmo 22 y medítese.

“Dijo el ángel: ‘¿Creéis que el Padre entregó sin lucha a su amado Hijo? No, no. Aun el Dios del cielo tuvo que luchar para decidir entre dejar que el hombre culpable pereciese o entregar a su amado Hijo para que muriese por la raza humana’” (Primeros Escritos, pág. 151).

“Pero no fue el lanzazo, no fue el padecimiento de la cruz, lo que causó la muerte de Jesús. Ese clamor, pronunciado ‘con grande voz,’ en el momento de la muerte, el raudal de sangre y agua que fluyó de su costado, declaran que murió por quebrantamiento del corazón. Su corazón fue quebrantado por la angustia mental. Fue muerto por el pecado del mundo” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 717).

La Gracia de Dios Revelada

5. El pecado no puede limpiarse sin el derramamiento de la sangre de Cristo. ¿De qué se dio cuenta Adán después de su caída? Levítico 17:11, última parte; Hebreos 9:22.

“Los ángeles celestiales explicaron más completamente a nuestros primeros padres el plan que había sido concebido para su redención. Se les aseguró a Adán y a su compañera que a pesar de su gran pecado, no se les abandonaría a merced de Satanás. El Hijo de Dios había ofrecido expiar, con su propia vida, la transgresión de ellos. Se les otorgaría un tiempo de gracia y, mediante el arrepentimiento y la fe en Cristo, podrían llegar a ser de nuevo hijos de Dios.

“El sacrificio exigido por su transgresión reveló a Adán y a Eva el carácter sagrado de la ley de Dios; y comprendieron mejor que nunca la culpa del pecado y sus horrorosos resultados. En medio de su remordimiento y angustia pidieron que la pena no cayese sobre Aquel cuyo amor había sido la fuente de todo su regocijo; que más bien cayera sobre ellos y su descendencia” (Patriarcas y Profetas, pág. 52).

“En el plan de redención tiene que haber derramamiento de sangre, pues la muerte sobreviene como consecuencia del pecado del ser humano. Los animales de las ofrendas para los sacrificios prefiguraban a Cristo…. Y el derramamiento de la sangre de la víctima significaría también expiación. No había virtud alguna en la sangre de los animales; pero el derramamiento de la sangre de los animales prefiguraba al Redentor que vendría un día al mundo y moriría por los pecados del ser humano….

“El arrepentimiento de Adán, demostrado por el dolor de su transgresión y su espe­ranza de salvación por medio de Cristo, revelado por su obra en la presentación de los sacrificios, fue una decepción para Satanás” (Confrontation, pág. 22).

6. ¿Por qué no murió Adán el día que comió del fruto prohibido, como Dios dijo que sucedería? Génesis 2:16, 17; 3:17-19.

“Adán escuchó las palabras del tentador, y cayó en el pecado al rendirse a sus insinuaciones. En su caso, ¿por qué no se puso en vigor la pena de muerte inmediatamente? Porque se encontró una manera de rescatarlo. El unigénito Hijo de Dios se ofreció como voluntario para tomar sobre sí mismo el pecado del hombre y para hacer la expiación de la raza caída. No podría haber habido perdón para el pecado si no se hubiera hecho esta expiación. Si Dios hubiera perdonado el pecado de Adán sin expiación, el pecado se habría inmortalizado y se habría perpetuado con una osadía que no habría tenido restricciones” (Comentario Bíblico Adventista, tomo 1, pág. 1082).

“Tan pronto como hubo pecado, se manifestó el Salvador. Cristo sabía que tenía que sufrir, no obstante llegó a ser el sustituto del hombre. Tan pronto como Adán pecó, el Hijo de Dios se presentó a sí mismo como la garantía de la raza humana, con tanto poder para desviar la condenación pronunciada sobre el pecador como cuando murió en la cruz del Calvario” (Comentario Bíblico Adventista, tomo 1, pág. 1084).

Justificación por la fe

7. ¿Qué hizo el Señor para cubrir a Adán y a su esposa? Génesis 3:21. Siendo testigo de la muerte de una criatura inocente, ¿qué impresionó a Adán?

“El sacrificio de animales fue ordenado por Dios para que fuese para el hombre un recuerdo perpetuo, un penitente reconocimiento de su pecado y una confesión de su fe en el Redentor prometido. Tenía por objeto manifestar a la raza caída la solemne verdad de que el pecado era lo que causaba la muerte. Para Adán el ofrecimiento del primer sacrificio fue una ceremonia muy dolorosa. Tuvo que alzar la mano para quitar una vida que sólo Dios podía dar. Por primera vez iba a presenciar la muerte, y sabía que si hubiese sido obediente a Dios no la habrían conocido el hombre ni las bestias. Mientras mataba a la inocente víctima temblaba al pensar que su pecado haría derramar la sangre del Cordero inmaculado de Dios. Esta escena le dio un sentido más profundo y vívido de la enormidad de su transgresión, que nada sino la muerte del querido Hijo de Dios podía expiar” (Pa-triarcas y Profetas, págs. 54, 55).

8. ¿Cómo podemos relacionar el hecho que un cordero fuese sacrificado después que Adán pecó mientras que hoy por el evangelio somos salvos gratuitamente por fe? Juan 1:29; 3:16.

“Si la fe y las obras pudieran comprar el don de la salvación, entonces el Creador estaría obligado ante la criatura. En este punto la falsedad tiene una oportunidad de ser aceptada como verdad. Si algún hombre puede merecer la salvación por algo que pueda hacer, entonces está en la misma posición del católico que cumple penitencia por sus pecados. La salvación, en tal caso, es en cierto modo una obligación, que puede ganarse como un sueldo. Si el hombre no puede, por ninguna de sus buenas obras, merecer la salvación, entonces ésta debe ser enteramente por gracia, recibida por el hombre como pecador porque acepta y cree en Jesús. Es un don absolutamente gratuito. La justificación por la fe está más allá de controversias. Y todo esta controversia termina tan pronto como se establece el punto de que los méritos de las buenas obras del hombre caído nunca puede procurarle la vida eterna” (Fe y Obras, págs. 17, 18).

Repaso y Meditación

• Después de la transgresión de Adán, ¿qué reunión se hizo en el cielo?

• Compara el dolor del hombre a causa del pecado con el de Dios.

• ¿Por qué no murió Adán en el día de su transgresión?