sábado, 14 de abril de 2012

La Primera Guerra

Versículo de memoria

“Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles” Apocalipsis 12:7.

Guerra en el Cielo

1. ¿Dónde estalló la primera guerra y por qué sucedió? Apocalipsis 12:7, 8; Isaías 14:12-14.

“Poco a poco Lucifer llegó a albergar el deseo de ensalzarse… Aunque toda su gloria procedía de Dios, este poderoso ángel llegó a considerarla como perteneciente a sí mismo. Descontento con el puesto que ocupaba, a pesar de ser el ángel que recibía más honores entre las huestes celestiales, se aventuró a codiciar el homenaje que sólo debe darse al Cre­ador. En vez de procurar el ensalzamiento de Dios como supremo en el afecto y la lealtad de todos los seres creados, trató de obtener para sí mismo el servicio y la lealtad de ellos. Y codiciando la gloria con que el Padre infinito había investido a su Hijo, este príncipe de los ángeles aspiraba al poder que sólo pertenecía a Cristo” (Patriarcas y Profetas, págs. 13, 14).

“Lucifer estaba envidioso y tenía celos de Jesucristo… pero su corazón estaba lleno de envidia y odio. Cristo formaba parte del consejo especial de Dios para considerar sus planes, mientras Lucifer los desconocía… Aspiraba llegar a la altura de Dios mismo… ¿Por qué había que honrar a Cristo más que a él?” (La Historia de la Redención, pág. 14).

“El pecado tuvo su origen en el egoísmo. Lucifer, querubín protector, deseó ser el primero en el cielo” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 13)

2. ¿Es posible para la criatura luchar contra el Creador? Considera los moti­vos del conflicto causado por Satanás. Ezequiel 28:14, 15.

“El pecado se inició con Satanás cuando era un ángel exaltado en el cielo. Allí gozaba de gran honor entre los ángeles. La primera señal de su insatisfacción fue la manifestación de su deseo de ser igual a Dios, ser adorado como Dios. Intentó falsificar la palabra de Dios, y pervertir su plan de gobierno ante los ángeles. Afirmaba que Dios no era justo al establecer reglas y leyes a los habitantes del cielo. Exponía que Dios no era abnegado y que Cristo tampoco, ¿por qué se requería, entonces, abnegación de los ángeles?” (The Review and Herald, 9 de Marzo, 1886).

“Desde el principio de la gran controversia, se propuso Satanás desfigurar el carácter de Dios, y despertar rebelión contra su ley; y esta obra parece coronada de éxito…

“La enemistad de Satanás contra la ley de Dios lo ha incitado a guerrear contra cada precepto del Decálogo” (Patriarcas y Profetas, págs. 351, 349).

“Dios podría haber destruido a Satanás y a los que simpatizaban con él tan fácilmente como nosotros podemos arrojar una piedrecita al suelo; pero no lo hizo. La rebelión no se había de vencer por la fuerza” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 706).

Guerra contra la Ley

3. ¿Qué objeciones presentó Satanás en el cielo y qué continua insinuando hoy? ¿Por qué? Salmos 19:7; 119:89.

“Desde el principio, el gran conflicto giró en derredor a la ley de Dios. Satanás había procurado probar que Dios era injusto, que su ley era defectuosa, y que el bien del uni­verso, requería que fuese cambiada. Al atacar la ley, procuró derribar la autoridad de su Autor. En el curso del conflicto habría de demostrarse si los estatutos divinos eran defec­tuosos y sujetos a cambio, o perfectos e inmutables” (Patriarcas y Profetas, pág. 55).

“El aserto que Satanás presenta ahora es que la ley pronunciada por la misma voz de Dios es deficiente, que alguna especificación de ella ha sido puesta a un lado….

“Puesto que ‘la ley de Jehová es perfecta,’ cualquier variación de ella debe ser mala. Los que desobedecen los mandamientos de Dios, y enseñan a otros a hacerlo, son conde­nados por Cristo” (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 711, 275).

4. ¿Podría Satanás alguna vez ser igual a Dios, el Creador? El Papado se ha exaltado sobre Dios al intentar cambiar su santa ley. ¿Cuál era la motivación de Satanás al afirmar que la ley de Dios necesitaba cambiarse? Mateo 5:17-19.

“Sólo adulterando la ley de Dios podía el papado elevarse sobre Dios….

“Pero cuando la observancia del domingo sea impuesta por la ley, y que el mundo sea ilustrado respecto a la obligación del verdadero día de descanso, entonces el que trans­grediere el mandamiento de Dios para obedecer un precepto que no tiene mayor autoridad que la de Roma, honrará con ello al papado por encima de Dios” (El Conflicto de los Siglos, págs. 499, 502).

El Engaño de Satanás en cuanto a la Ley

5. ¿Qué engaño uso Satanás en el cielo para atacar la ley de Dios? Eclesiastes 12:13; 1 Juan 5:2, 3.

“Abandonando su lugar en la inmediata presencia del Padre, Lucifer salió a difundir el espíritu de descontento entre los ángeles. Trabajó con misteriosa reserva, y por algún tiempo ocultó sus verdaderos propósitos bajo una aparente reverencia hacia Dios. Prin­cipió por insinuar dudas acerca de las leyes que gobernaban a los seres celestiales, sugiriendo que aunque las leyes fuesen necesarias para los habitantes de los mundos, los ángeles, siendo más elevados, no necesitaban semejantes restricciones, porque su propia sabiduría bastaba para guiarlos. Ellos no eran seres que pudieran acarrear deshonra a Dios; todos sus pensamientos eran santos; y errar era tan imposible para ellos como para el mismo Dios” (Patriarcas y Profetas, pág. 16).

“… [Satanás] se esforzó en despertar el descontento respecto a las leyes que gobernaban a los seres divinos, insinuando que ellas imponían restricciones innecesarias. Insistía en que siendo dotados de una naturaleza santa, los ángeles debían obedecer los dictados de su propia voluntad” (El Conflicto de los Siglos, pág. 549).

6. ¿Comparando la afirmación de Satanás acerca de la ley de Dios como defec­tuosa con la declaración acerca de la ley como la transcripción del carácter divino, a qué conclusión se llega? Salmos 111:7; 119:72, 126-128.

“La ley de Dios es tan santa como Él mismo. Es la revelación de su voluntad, el reflejo de su carácter, y la expresión de su amor y sabiduría” (Patriarcas y Profetas, pág. 34).

“La ley es una expresión del pensamiento de Dios: cuando se recibe en Cristo, llega a ser nuestro pensamiento. Nos eleva por encima del poder de los deseos y tendencias natu­rales, por encima de las tentaciones que inducen a pecar. Dios desea que seamos felices, y nos ha dado los preceptos de la ley para que obedeciéndolos tengamos gozo” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 274).

7. ¿Cuál es el resultado de la afirmación de Satanás en cuanto a la imposibili­dad de observar la ley de Dios? ¿Cómo contrarrestó Jesús esta mentira? 1 Juan 3:4, 8.

“Al principio de la gran controversia, Satanás había declarado que la ley de Dios no podía ser obedecida, que la justicia no concordaba con la misericordia y que, si la ley había sido violada, era imposible que el pecador fuese perdonado…

“Pero Dios no ha dado mandamientos que no puedan ser acatados por todos. Sus leyes no sancionan ninguna restricción irracional o egoísta” (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 174, 709, 710).

“Satanás había aseverado que era imposible para el hombre obedecer los mandamien­tos de Dios; y es cierto que con nuestra propia fuerza no podemos obedecerlos. Pero Cristo vino en forma humana, y por su perfecta obediencia probó que la humanidad y la divini­dad combinadas pueden obedecer cada uno de los preceptos de Dios” (Palabras de Vida del Gran Maestro, pág. 255).

El Plan de Dios

8. ¿Por qué Satanás presenta la transgresión de Adán como una evidencia de la imposibilidad de guardar la ley de Dios? ¿Cuál es el resultado de la trans­gresión? Génesis 2:17.

“Al principio de la gran controversia, Satanás había declarado que la ley de Dios no podía ser obedecida, que la justicia no concordaba con la misericordia y que, si la ley había sido violada, era imposible que el pecador fuese perdonado” (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 709, 710).

“Recibió [Adán] el fruto y lo comió rápidamente. Entonces Satanás se regocijó. Se había rebelado en el cielo, y había ganado simpatizantes que le amaban y le seguían en su rebelión” (Primeros Escritos, pág. 148).

“Satanás había señalado el pecado de Adán como prueba de que la ley de Dios era injusta, y que no podía ser acatada” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 91).

9. Si una persona desobedece la ley de Dios o cree que es imposible obedecerla, ¿de parte de quién se coloca? Romanos 6:16; 1 Juan 3:8, primera parte.

Repaso y Meditación

• ¿Qué pudo hacer Dios con Satanás durante la guerra en el cielo?

• En la tierra, ¿qué guerra instigó el adversario y con qué resultado para aquellos que le siguen?

• Conociendo el plan de Dios con su ley para tí, ¿cuál es tu deseo?

Justicia y Misericordia

Versículo de memoria

“Nubes y oscuridad alrededor de Él; justicia y juicio son el cimiento de su trono” Salmo 97:2.

Atributos del Amor

1. ¿Cuáles son dos de los atributos del amor de Dios? Salmo 97:2; Proverbios 21:3.

“La ley de Dios es tan santa como Él mismo. Es la revelación de su voluntad, el reflejo de su carácter, y la expresión de su amor y sabiduría… Al hombre, obra maestra de la creación, Dios le dio la facultad de comprender sus requerimientos, para que reconociese la justicia y la benevolencia de su ley y su sagrado derecho sobre él; y del hombre se exige una respuesta obediente” (Patriarcas y Profetas, págs. 34, 35).

“Su propósito [de Cristo] era reconciliar las prerrogativas de la justicia y la misericor­dia, y que cada una quedara separada en su dignidad, y sin embargo unidas. Su misericor­dia no era debilidad, sino un terrible poder para castigar el pecado porque es pecado y, sin embargo, un poder para atraer hacia Él el amor de la humanidad. La justicia puede per­donar mediante Cristo sin sacrificar una jota de su excelsa santidad” (Comentario Bíblico Adventista, tomo 7, pág. 935).

2. Aunque en ocasiones la justicia y la misericordia parecen ser contrarias, ¿cómo reconcilia Dios la aparente contradicción? Isaías 30:18; Salmo 30:5.

“Así como el arco en las nubes resulta de la unión de la luz del sol con las gotas de lluvia, el arco iris que rodea el trono representa el poder combinado de la misericordia y la justicia. No sólo la justicia debe ser mantenida; si así fuera, se eclipsaría la gloria del arco de la promesa sobre el trono; el hombre sólo vería la pena requerida por la ley. Si no hubiera justicia, si no hubiera castigo, no habría estabilidad en el gobierno de Dios. La sal­vación llega a ser plena y completa debido a la amalgama del juicio y la misericordia. Es la combinación de estos dos elementos lo que nos induce a exclamar, a la vista del Redentor del mundo y de la ley de Jehová: ‘Tu benignidad me ha engrandecido’ (2 Sam. 22: 36)” (Comentario Bíblico Adventista, tomo 6, págs. 1071, 1072).

“Al procurar administrar justicia, recordad que ella tiene una gemela que es la miseri­cordia. Las dos están lado a lado y no debieran ser separadas” (La Conducción del Niño, pág. 245).

“… Siempre debe recordarse que la firmeza y la justicia tienen una hermana que es la misericordia” (Christian Education, pág. 25).

El Encuentro de la Misericordia y la Justicia

3. ¿Qué muestra la ilustración del arco iris en cuanto a cómo y cuándo se encuentran la justicia y la misericordia de Dios? Génesis 9:13; Apocalipsis 4:3; Salmo 85:10.

“En el arco iris que se extiende sobre el trono hay un testimonio eterno de que ‘de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda...’. Siempre que se presente la ley ante la gente, que el maestro de la verdad señale al trono cubierto con el arco iris de la promesa, la justicia de Cristo. La gloria de la ley es Cristo. Él vino a magnificar la ley y a hacerla honrosa. Preséntese con claridad que la misericordia y la paz se han encontrado en Cristo, y que se han abrazado la justicia y la verdad...

“Mirad el letrero escrito sobre la cruz. El Señor lo dispuso. Escrito en hebreo, griego y latín, era una invitación para que vinieran todos: judíos y gentiles, bárbaros y escitas, siervos y libres, desesperanzados, desvalidos y desfallecientes. Cristo ha anulado el poder de Satanás. Se aferró de las columnas del reino de Satanás y pasó a través del conflicto destruyendo al que tenía el imperio de la muerte. Entonces se abrió un camino por el cual podían encontrarse la misericordia y la verdad y podían besarse la justicia y la paz” (Comentario Bíblico Adventista, tomo 5, págs. 1107, 1108).

4. ¿Cómo se reconcilian la justicia y la misericordia en la ley de Dios y la reden­ción? Isaías 51:4; Romanos 7:12.

“La mezcla de juicio y misericordia es lo que hace la salvación plena y completa. La combinación de los dos es lo que nos induce, a medida que contemplamos al Redentor del mundo y la ley de Jehová, a exclamar: ‘Tu benignidad me ha engrandecido’. Sabemos que el Evangelio es un sistema perfecto y completo que revela la inmutabilidad de la ley de Dios. Inspira el corazón con esperanza y con amor hacia Dios. La misericordia nos invita a entrar por las puertas en la ciudad de Dios, y la justicia es inmolada para conceder a cada alma obediente plenos privilegios como miembro de la familia real, hijo del Rey celestial” (Comentario Bíblico Adventista, tomo 6, págs. 1071, 1072).

“La única definición del pecado es la que da la Palabra de Dios: ‘El pecado es trans­gresión de la ley;’ es la manifestación exterior de un principio en pugna con la gran ley de amor que es el fundamento del gobierno divino” (El Conflicto de los Siglos, pág. 547).

Voluntad Libre

5. ¿Por qué concedió Dios una voluntad libre al ser humano? ¿Cuál es la relación entre la ley y la libertad? Deuteronomio 30:19, segunda parte; San­tiago 1:25; 2:12.

“Dios tenía poder para retener a Adán impidiéndole tocar el fruto prohibido; pero si lo hubiese hecho, Satanás hubiera tenido un asidero para acusar de arbitrario el gobierno de Dios. El hombre no hubiera sido un ser moral libre, sino una mera máquina.

“Pero no es así como los profetas y los apóstoles consideraron la santa ley de Dios. David dice: ‘Y andaré con libertad, porque he buscado tus preceptos.’ (Salmo 119: 45, V.M.) El apóstol Santiago, que escribió después de la muerte de Cristo, habla del Decálogo como de la ‘ley real,’ y de la ‘ley perfecta, la ley de libertad.’ (Santiago 2: 8; 1: 25, V.M.) Y el vidente de Patmos, medio siglo después de la crucifixión, pronuncia una bendición sobre los ‘que guardan sus mandamientos, para que su potencia sea en el árbol de la vida, y que entren por las puertas en la ciudad.’ (Apocalipsis 22: 14)” (El Conflicto de los Siglos, pág. 519).

“La ley de Dios que Satanás vituperó como yugo de servidumbres será honrada como ley de libertad. Después de haber pasado por tal prueba y experiencia, la creación no se desviará jamás de la sumisión a Aquel que se dio a conocer en sus obras como Dios de amor insondable y sabiduría infinita” (El Conflicto de los Siglos, pág. 558).

6. ¿Cómo se relaciona la ley Dios con la felicidad de la humanidad? Salmo 119:165-167.

“Siendo la ley del amor el fundamento del gobierno de Dios, la felicidad de todos los seres inteligentes depende de su perfecto acuerdo con los grandes principios de justicia de esa ley. Dios desea de todas sus criaturas el servicio que nace del amor, de la comprensión y del aprecio de su carácter. No halla placer en una obediencia forzada, y otorga a todos libre albedrío para que puedan servirle voluntariamente” (Patriarcas y Profetas, pág. 13; Ver también El Conflicto de los Siglos, pág. 547).

7. ¿Continúa Dios, quien concedió voluntad libre a todos, otorgándola al ir completando el plan de redención? Josué 24:15, segunda parte; Apocalipsis 22:17; Salmo 119:47.

“En la obra de la redención no hay compulsión. No se emplea ninguna fuerza exterior. Bajo la influencia del Espíritu de Dios, el hombre está libre para elegir a quien ha de servir. En el cambio que se produce cuando el alma se entrega a Cristo, hay la más completa sensación de libertad. La expulsión del pecado es obra del alma misma. Por cierto, no tenemos poder para librarnos a nosotros mismos del dominio de Satanás; pero cuando deseamos ser libertados del pecado, y en nuestra gran necesidad clamamos por un poder exterior y superior a nosotros, las facultades del alma quedan dotadas de la fuerza divina del Espíritu Santo y obedecen los dictados de la voluntad, en cumplimiento de la voluntad de Dios” (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 431, 432).

“Dios no utiliza medidas coercitivas; el agente que emplea para expulsar el pecado del corazón es el amor. Mediante él, convierte el orgullo en humildad, y la enemistad y la incredulidad, en amor y fe” (El Discurso Maestro de Jesucristo, pág. 67).

8. ¿Qué utilizará Dios para cumplir su plan de salvación? Salmo 119:97; Jeremías 31:3.

“La historia del gran conflicto entre el bien y el mal, desde que principió en el cielo hasta el final abatimiento de la rebelión y la total extirpación del pecado, es también una demostración del inmutable amor de Dios” (Patriarcas y Profetas, pág. 11).

“Su [el amor] naturaleza es difundirse, y obrar en forma tranquila, aunque en su propósito es poderoso para vencer grandes males. Su influencia enternece y transforma, y al apoderarse de la vida de los pecaminosos afecta su corazón aun cuando ningún otro medio haya tenido éxito…. Jesús fue el Príncipe de paz. Vino al mundo para poner en sujeción a sí mismo la resistencia y la autoridad. Podía disponer de sabiduría y fortaleza, pero los medios que empleó para vencer el mal, fueron la sabiduría y la fuerza del amor” (Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 208).

Repaso y Meditación

• ¿Cómo se puede categorizar el amor de Dios?

• ¿Dónde se reconcilian los atributos de la justicia y la misericordia?

• ¿Por qué Dios concedió libre albedrio a la humanidad?

Dios es Amor

Versículo de memoria

“Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él” 1 Juan 4:16.

El Carácter de Dios

1. ¿Cómo reveló Dios la gloria de su carácter? Éxodo 34:6, 7; Salmo 89:14.

“El Señor siente mucha compasión por los que sufren. ¿Qué pecados son demasiado grandes para que Él no los perdone? Es misericordioso; por eso está infinitamente más dispuesto a perdonar que a condenar. Es benévolo y no busca el mal en nosotros; sabe de qué estamos hechos; recuerda que somos tan sólo polvo. En su ilimitada compasión y misericordia perdona todos nuestros yerros; nos ama abundantemente cuando aún somos pecadores; no nos priva de su luz sino que la hace brillar sobre nosotros por amor a Cristo” (Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 267).

“En todo el trato que Dios tuvo con su pueblo, se nota, entremezclada con su amor y misericordia la evidencia más sorprendente de su justicia estricta e imparcial. Queda patente en la historia del pueblo hebreo. Dios había otorgado grandes bendiciones a Israel. Su amor bondadoso hacia él se describe de la siguiente manera conmovedora: ‘Como el águila despierta su nidada, revolotea sobre sus pollos, extiende sus alas los toma, los lleva sobre sus plumas: Jehová solo le guió.’ (Deut. 32: 11, 12.) ¡Y sin embargo, cuán presta y severa retribución les infligía por sus transgresiones!” (Patriarcas y Profetas, pág. 502).

2.

¿En qué forma maravillosa revela Dios su carácter? Salmo 19:1; Romanos 1:20.

“Las cosas de la naturaleza hablan al hombre del amor de su Creador. Por señas innu­merables en el cielo y en la tierra, nos ha unido consigo. Este mundo no consiste sólo en tristeza y miseria. ‘Dios es amor,’ está escrito en cada capullo que se abre, en los pétalos de toda flor y en cada tallo de hierba.... Sus prohibiciones y mandamientos no se destinan solamente a mostrar su autoridad, sino que en todo lo que hace, procura el bienestar de sus hijos. No exige que ellos renuncien a nada que les convendría guardar” (Patriarcas y Profetas, pág. 649).

“La primera lección que debe enseñarse a los niños es que Dios es su Padre. Debiera dársele esta lección en sus más tiernos años. Los padres deben comprender que son responsables delante de Dios por familiarizar a sus hijos con su Padre celestial…. En cada lección debe enseñarse que Dios es amor” (La Conducción del Niño, pág. 460).

3. ¿Qué declaró el apóstol Santiago acerca de su amor? Santiago 1:17. ¿Qué podemos constatar a través de la historia sobre la controversia entre el bien y el mal?

“La historia del gran conflicto entre el bien y el mal, desde que principió en el cielo hasta el final abatimiento de la rebelión y la total extirpación del pecado, es también una demostración del inmutable amor de Dios” (Patriarcas y Profetas, pág. 11).

“Después de la transgresión de Adán, Dios podría haber destruido cada capullo que se abría y cada flor que crecía, o podría haberles quitado su fragancia, tan grata a los sentidos. En la tierra, marchita y malograda por la maldición, en las zarzas, los cardos, las espinas, los abrojos, podemos leer la ley de la condenación; pero en el delicado color y perfume de las flores, podemos aprender que Dios todavía nos ama, que su misericordia no se ha retirado completamente de la tierra” (Mensajes Selectos, tomo 1, pág. 342).

Evidencia de su Gran Amor

4. ¿Cuál es la evidencia más clara y definitiva del amor de Dios? 1 Juan 4:9, 10; Juan 3:16.

“El plan de salvación, al poner de manifiesto la justicia y el amor de Dios, propor­ciona una salvaguardia eterna contra la apostasía en los mundos que no cayeron, así como también para aquellos [personas] que serán redimidos por la sangre del Cordero. Nuestra única esperanza es perfecta confianza en la sangre de Aquel que puede salvar hasta lo sumo a los que se allegan a Dios mediante Él. La muerte de Cristo en la cruz del Calvario es nuestra única esperanza en este mundo, y será nuestro tema en el mundo venidero…. El don de Dios en su amado Hijo fue la expresión de un amor incomprensible” (Comentario Bíblico Adventista, tomo 5, págs. 1106, 1107).

“El amor es un atributo celestial. El corazón natural no puede originarlo. Esta planta celestial solamente florece donde Cristo reina en forma suprema. Donde existe amor, allí hay poder y verdad en la vida. Dios hace el bien y sólo el bien. Los que tienen amor llevan fruto de santidad, y finalmente reciben la vida eterna” (Hijos e Hijas de Dios, pág. 52).

5. ¿Qué se erradicará para siempre por el amor de Dios revelado en la cruz? 1 Juan 3:18; 2 Timoteo 1:10; Hebreos 2:14.

“La muerte de Cristo en la cruz aseguró la destrucción del que tenía el imperio de la muerte, del que era el originador del pecado. Cuando Satanás sea destruido, no quedará nadie más que tiente para hacer el mal; no se necesitará repetir más la expiación, y no habrá más peligro de que haya otra rebelión en el universo de Dios. Aquel que es el único que con eficacia puede reprimir el pecado en este mundo de oscuridad, evitará el pecado en el cielo. Los santos y los ángeles verán el significado de la muerte de Cristo. Los hom­bres caídos no podrían tener un hogar en el paraíso de Dios sin el Cordero que fue muerto desde la fundación del mundo. ¿No ensalzaremos, pues, la cruz de Cristo? Los ángeles atribuyen honor y gloria a Cristo, pues aun ellos no están seguros a menos que contemplen los sufrimientos del Hijo de Dios. Los ángeles del cielo están protegidos contra la aposta­sía por medio de la eficacia de la cruz. Sin la cruz no estarían más seguros contra el mal de lo que estuvieron los ángeles antes de la caída de Satanás. La perfección angelical fracasó en el cielo. La perfección humana fracasó en el Edén, el paraíso de la bienaventuranza. Todos los que deseen seguridad en la tierra o en el cielo deben acudir al Cordero de Dios” (Comentario Bíblico Adventista, tomo 5, pág. 1106).

Otras Evidencias del Amor de Dios

6. ¿Dónde se transcriben los atributos del carácter de Dios? Éxodo 13:9; 24:12; Salmo 19:7, 8.

“La ley de Dios es la transcripción de su carácter. Abarca los principios de su reino. El que rehúsa aceptar esos principios, se está colocando fuera del canal por donde fluyen las bendiciones de Dios” (Palabras de Vida del Gran Maestro, pág. 246).

“Siendo la ley del amor el fundamento del gobierno de Dios, la felicidad de todos los seres inteligentes depende de su perfecto acuerdo con los grandes principios de justicia de esa ley. Dios desea de todas sus criaturas el servicio que nace del amor, de la comprensión y del aprecio de su carácter. No halla placer en una obediencia forzada, y otorga a todos libre albedrío para que puedan servirle voluntariamente” (Patriarcas y Profetas, págs. 12, 13).

7. ¿Qué carácter manifestó perfectamente la vida de Jesús en la tierra? Juan 5:19; 14:9.

“La gloria del Padre se revelaba en el Hijo; Cristo manifestó el carácter del Padre. Estaba tan perfectamente relacionado con Dios, tan completamente dentro de su luz cir­cundante, que el que había visto al Hijo había visto al Padre. Su voz era como la voz de Dios.

“La obra de Jesús fue revelar el carácter del Padre y desplegar la verdad que Él mismo había pronunciado mediante los profetas y los apóstoles; pero no había cabida para la verdad en esos hombres sabios y cautelosos. Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida, tuvo que pasar por alto a los fariseos con su justicia propia, y tomar a sus discípulos de entre los pescadores ignorantes y hombres de condición humilde” (Comentario Bíblico Adventista, tomo 5, págs. 1116, 1064).

8. De acuerdo al plan de Dios, ¿qué tendría que revelarse por medio de la igle­sia en la tierra? Efesios 3:10, 11, 21.

“Desde el principio fue, el plan de Dios que su iglesia reflejase al mundo su plenitud y suficiencia. Los miembros de la iglesia, los que han sido llamados de las tinieblas a su luz admirable, han de revelar su gloria. La iglesia es la depositaria de las riquezas de la gracia de Cristo; y mediante la iglesia se manifestará con el tiempo, aún a ‘los principados y potestades en los cielos’(Efe. 3: 10), el despliegue final y pleno del amor de Dios” (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 9).

Repaso y Meditación

• ¿Cómo y a través de qué agencias ha revelado Dios su carácter?

• ¿A quién pertenecen los atributos del amor?

• ¿Cuál es el propósito de Dios al establecer su iglesia?